CRONOLOGÍA bíblica
El Antiguo Testamento se extiende desde los orígenes de la humanidad hasta las victorias de los Macabeos. No faltan datos cronológicos, pero a menudo solo son parciales y relativos, críticamente inseguros y frecuentemente obedecen a un cómputo sistemático y global. Los exegetas católicos reconocen unánimemente que los datos que nos ofrece la Biblia son susceptibles de una corrección con la ayuda de la Paleontología y de las fuentes históricas.
1. Para el período de los orígenes es inútil 130Bcualquier tentativa. De las genealogías de Set (Gén. 5, 3-31) y de Noé (ibid. 11, 10-26) resultan 1.656 años (códice Sam. 1.307) desde la creación del hombre hasta el diluvio; 920 años, (cód. Sam. 940; Setenta 1.170) desde el diluvio hasta Abraham: en total 2.576 años (cód. Sam. 2.247; Setenta 3.417). Pero ninguna de estas cifras puede ser tenida en consideración, pues se trata de esquemas relativos y parciales, y los sabios exigen nada menos que unos cien mil años para la creación del hombre.
2. Para la cronología de todo el período que media entre Abraham y Salomón tiene excepcional importancia la fecha del éxodo de Egipto, en relación con la cual todavía hoy se presentan dos cómputos; a) Tutmosis III (1481-1450), faraón opresor, y Amenofis II (1450-1423), el del éxodo; b) Ramsés II (1298-1232), el opresor, y Merneftá (1225-1215), el del éxodo. Los datos bíblicos favorecen sin ambages la cronología larga. Según I Re. 6, 1, el éxodo se efectuó 480 años antes del comienzo de la construcción del Templo, o sea antes del año IV del reino de Salomón, 968-967 a. de J. C. + 480 - 1448-1449. Por otra parte, Jue. 11, 26, pone 300 años entre la conquista de Canán por obra de Josué hasta Jefté (h. el 1100 a. de Jesucristo).
La arqueología, sobre la cual se apoya principalmente la segunda, no es decisiva (A. G. Barrois, Manuel d’archéologie biblique, París 1939, p. 122). Principales argumentos: descubrimiento e identificación de la egipcia Pitom (Éx. 1, 11) por Naville, cuya construcción, efectuada con el trabajo de los hebreos oprimidos, es atribuida a Ramsés II; discontinuidad de la cultura atestiguada en Palestina en el s. XIII y no antes. En cuanto a la destrucción de Jericó, los arqueólogos que dirigieron los trabajos (Sellin, Watzinger y Garstang) la retrasan hasta el 1400 aproximadamente (Albright la pone en el 1300). Para el mismo tiempo se fija la destrucción de Hai, aunque contra el sentir del P.
Vincent, principal partidario de la cronología corta en arqueología.
En la stela de Merneftá, que celebra el triunfo de este faraón sobre Libia, y también enumera las otras campañas victoriosas, Israel figura ya entre los derrotados en Canán (A. Mallon, Les Hébreux en Egypte, Roma 1921, p. 179 s.). Por eso el éxodo no pudo realizarse durante su reinado. En fin, las condiciones en que el libro de Josué supone a Canán responden exactamente a las que resultan de las cartas de El-Amarna, en tiempo de Amenofis IV (1375-1358).
131ACon el éxodo en 1400 (o en 1415), la llegada de Jacob a Egipto, según se desprende de Éx. 12, 40 (habrían permanecido allí 430 años; Gén. 15, 13 = 400 años), resultaría haber acontecido hacia el 1850, antes de la dinastía de los hiksos, pero lo más corriente es que se la fije en los comienzos de esta dinastía (1750), pues no es improbable que la cifra de Éx. 12, 40, sea exacta, sobre todo si se tiene en cuenta que, según el texto Samaritano y la versión de los Setenta, estos 430 años se refieren también a la estancia de los Patriarcas en Canán. Por lo tanto, los israelitas apenas habrían permanecido en Egipto 215 años. La idea se repite en Gál. 3, 17. Según esto, Abraham habría llegado a Canán hacia el año 1850 a. de J. C.
«El único sincronismo que permitiría una determinación más exacta sería el reinado de Hammurabí, rey de Babilonia. Pero el tiempo de Hammurabí es aún muy discutido (Siderski: 1848-1806; A. Ungnad: 1792-1749; Albright: hacia 1728-1686), y la identificación de Amrafel (Gén. 14) con Hammurabí es aún muy dudosa a causa de las dificultades así filológicas como históricas con que se tropieza» (A. Bea). De los 480 años que median entre el éxodo y el reinado de Salomón, 40 años transcurren en el paso por el desierto, 50 desde la entrada en Palestina y la muerte de Josué, 38 en el reinado de Saúl (1050-1012 aproximadamente), 40 en el de David (1012-971) y otros 40 en el de Salomón (971-930). Restan, pues, para el período de Jos Jueces , entre Josué y Saúl, unos 300 años (cf. Jue. 11, 26). Si sumamos los tiempos de cada uno de los jueces, tendremos, por lo menos, 410; pero algunos fueron contemporáneos, y las fechas son más bien sistemáticas.
Si ponemos el éxodo en el 1225, el comienzo de la conquista en el 1185 y el del período de los Jueces en el 1135, apenas nos quedará medio siglo para este período, lo que sería realmente demasiado poco, tanto por razón de los hechos que narran como por las mismas transformaciones realizadas en el orden económico y en el social (L. Desnoyers, I, 409 s.).
3. La escisión del reino es colocada en el 930 a. de J. C., y con razón, pues la invasión de Judea por el faraón Shoshenq (Sesac) aconteció en el año 5." del reinado de Roboam, hijo y sucesor de Salomón (I Re. 14, 25-28), y, según las fuentes egipcias, en el año 21 de Shosenq (944-924), o sea en el 925 a. de J. C. Otros sincronismos de la historia profana conocidos de las fuentes cuneiformes ayudan a la determinación de la cronología 131Bsucesiva: la batalla de Karkar (853 a. de J. C.), en el reinado de Ajab; el tributo de Jehú a Salmanasar III (842 a. de J. C.); el de Menajem a Teglatfalasar III (738 a. de J. C.); la confirmación de Oseas por rey de Israel bajo el mismo rey asirio (732 a. de J. C.); el asedio de Jerusalén en el reinado de Ezequías por parte de Senaquerib (701 a. de J. C.).
En I-II Re. se presenta para cada uno de los reyes de Judá el sincronismo con el rey contemporáneo de Israel y la duración del correspondiente reinado. Pero a menudo son inseguros los números por estar deformados. Obsérvanse diferentes modos de computar el comienzo de los reinados: fecha anterior y fecha posterior. En algunos casos se dio el reinado simultáneo del padre y del hijo.
Como consecuencia resulta que no están de acuerdo las diferentes cronologías que se han deducido.
La siguiente (Kugler, W. F. Albright) es aproximada. Reyes de Judá Fechas Reyes de Israel Fechas Roboam 929-913 Jeroboam I 929-909 Abías 912-910 Nadab 909-908 Asa 910-870 Baasa 908-885 Josafat 870-849 Ela 885-884 Joram 849-842 Zimri 884 Ocozías 842 Omri 884-873 Atalía 842-836 Ajab 873-854 Joás 836-797 Ocozías 854-853 Amasias 797-789 Joram 853-842 Azarías 789-738 Jehú 842-815 Jotam 738-736 Joacaz 814-798 Ajaz 736-721 Joás 798-783 Ezequías 721-693 Jeroboam II 783-743 Manasés 693-639 Zacarías 743 Amón 639-638 Selum 743 Josías 638-609 Menajem 742-738 Joacaz 609 Pecajya 738-737 Joaquim 609-598 Pecaj 737-732 Joaquín 598 Oseas 732-724 Sedecías 598-587 Caída de Samaría 20 de diciembre de 722 a 4 de abril de 721 Caída de Jerusalén 587 4.
La cautividad dura desde el 587 a. de Jesucristo ( Nabucodonosor destruye a Jerusalén) hasta el 539 (entrada de Ciro en Babilonia). El decreto de Ciro sobre el regreso de los cautivos y reconstrucción del Templo fue dado en Ecbátana el 23 de marzo del 538 a. de J. C. (Esdr. 4, 11-5, 12; cf. Crón. de Nabonid III, 1. 24). La construcción del Templo se acaba, después de una interrupción de 16 años, en el 520, 132Asegundo de Darío I (521-486); Esdr. 6, 1-12; Ag. 1.
Los papiros de Elefantina prueban que la actividad de Nehemías se desenvolvió desde el año 20 de Artajerjes I (464-424), o sea desde el 445. Esdras, contemporáneo de Nehemías, según la opinión más probable, llegó a Jerusalén en el año 7.° de Artajerjes I (458), y según otros en el 7.° de Artajerjes II (398). Hasta el período griego faltan otras determinaciones cronológicas.
5. Al dividirse el imperio de Alejandro Magno, la Palestina quedó bajo los Tolomeos de Egipto (311-198 a. de J. C.), hasta la batalla de Panión, que decidió el paso del dominio a los seléucidas de Antioquía. La lucha de los Macabeos durante el reinado de Antíoco Epífanes (175-164) se halla descrita con datos cronológicos en I Mac.: 175-135 a. de J. C.; II Mac. 177-161 a. de J. C. La comenzó el anciano Matatías (f 166 a. de J. C.) y la continuó Judas Macabeo (166-142), a quien siguen Simón (142-103), Alejandro Janneo (103-76), Alejandro Salomé (76-67). Con Aristóbulo II (67-63) e Hircano II (63-40) comienzan las guerras fratricidas que preparan la intervención de Roma (63 a. de J. C., C. Pompeyo toma a Jerusalén) y la conquista del poder por parte de Herodes I el Grande (37 a. de J. C.). (Para los períodos tercero, cuarto y quinto, cf. A. Bea). También en torno al Nuevo Testamento (Evangelios-Actos) está la cronología erizada de discusiones y de incertidumbres. Para las fechas principales se dan aquí los resultados más probables.
1. El nacimiento de Jesús en relación con la muerte de Herodes (abr. del 750 de Roma) debe ponerse unos meses antes (Mt. 2, 7. 16), en el 749. El comienzo de nuestra era fue puesto erróneamente por Dionisio el Exiguo en el 754 de Roma, considerado como el de la muerte de Herodes, en vez del 750. Jesús nació, por tanto, en el 5-6 a. de J. C., y probablemente en invierno, ya que los romanos elegían para el empadronamiento el período de la pausa en los trabajos del campo, que seguía a la sementera de noviembre.
2. El comienzo de la vida pública, «en el año décimoquinto de Tiberio» (Lc. 3, 1). Augusto murió el 19 de agosto del 769 (14 después de J. C.). El primer año de Tiberio está constituido por los pocos meses que median entre la muerte de Augusto y el 1.° de octubre, según el cómputo oriental que contaba los años del reino partiendo del 1.° de octubre (Mommsen). Por consiguiente, el año 15 - 1.° de oct. del 27 132Bal 30 de sept. del 28 desp. de J. C. (= 780-781). En Jn. 2, 20 (1.ª pascua de la vida pública de Jesús) dícese que se habían empleado hasta entonces 46 años para la restauración del Templo. Herodes la había iniciado en el 781 (20 a. de J. C.), de suerte que nos hallamos en la pascua del 781 (28 desp. de J. C.).
3. Duración de la vida pública. De los Evangelios resultan tres pascuas: en Jn. 5, 1 se trata de Pentecostés o de la pascua que se menciona en Jn. 6, 4, ya que, probablemente, el cap. V debe colocarse después del VI. La 1.ª en el 28; la 2.ª en el 29; la 3.ª en el 30 ó en el 33 desp. de J. C. En total tenemos, pues, dos años y cinco meses aproximadamente (M. J. Lagrange, Sinossi dei quattro vangeli, trad. it., 2.ª ed'., Brescia, 1948, p. 30).
4. Muerte de Jesús: 7 de abril (15 de nisán) del 30 desp. de J. C. La astronomía establece que la luna solo fue vista en la tarde anterior al viernes 15 de Nisán en el año 30 ó 33 desp. de J. C. Esto último debe descartarse por las razones apuntadas hasta ahora. El 9 de abril tuvo lugar la resurrección, y el 18 de mayo la Ascensión. 5. Actos de los Apóstoles. En la epístola a los Gálatas (1, 15-2) cuenta el mismo Apóstol que inmediatamente después de su conversión se retiró de Damasco al desierto, y no llegó a Jerusalén hasta tres años más tarde para conferenciar con Pedro durante quince días. Catorce años después (2, 1) volvió a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles, y de allí partió (Act. 15, 3-18, 22) para el segundo viaje apostólico, llegando unos meses después a Corinto, donde es llevado ante Galión, cuyo consulado en Acaya se ha fijado en el año 51 ó a más tardar en el 52, apoyándose en la inscripción de Delfos, descubierta por L. Bourget en 1912, y en el paralelo con la inscripción de la portada de Santa María la Mayor (1 de agosto del 52). Como permaneció en Corinto por lo menos 18 meses (Act. 18, 11), hubo de llegar allí en el 50.
El Concilio de Jerusalén debe ponerse hacia el 49; la conversión de Pablo 17 años antes, hacia el 32- 33. La muerte de Pablo fue presentada como una ejecución popular, no oficial. La muerte de Herodes Agripa I ocurrió hacia la mitad del año 44 (Fl. Josefo, An. XIX, 8, 2; Bell. II, 11, 6; Act. 12, 19-23), y probablemente fue precedida en varios años por la decapitación de Santiago, hermano del evangelista San Juan y por el encarcelamiento y la liberación de Pedro, que se ausentó de Jerusalén (probablemente en el 42). Segundo viaje apostólico de San Pablo: 49-133A53; tercero: 53-58. Detenido en Jerusalén, permaneció dos años en Cesárea, y en el mismo año en que San Pablo emprendió el viaje a Roma, el procurador Félix dejó el puesto a su sucesor Porcio Festo (Act. 24, 27), no después del año 60 ni mucho antes. San Pablo fue absuelto en Roma en el primer proceso, no más acá del año 63 desp. de J. C. En el 64 comenzó la persecución de Nerón, y en este año parece debe ponerse el martirio de Pedro, y el de Pablo en el 67. [F. S.]
Bibliografía
A. Bea, en Enc. Catt. It., IV, col. 1011-1014. F. X. Kugler, Von Moses bis Paulus, Münster 1922. L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu, I, París 1922, pp. 407-417. C. Lavergne, Guide pratique de Chronologie biblique, ibíd. 1937. W. F. Albright, Von der Steinzeit zum Christentum (trad. al.), Berna 1949. A. Simon-G. Dorado, Novum Testamentum, I, 6.ª ed., Torino 1944, pp. 322 ss. 355-64.865 ss. H. Simon-J. Prado, Nov. Test., II, 6.ª ed., 1948, pp. 31-39.94-102. J. M. T. Barton, Archaeology and the Exodus (Miscellanea bibl., A. Miller oblata), Roma 1951, pp. 98-108. D. Lazzarato, Chronologia Christi, Napoli 1952.
P. C. S., Cronología de la Vida Pública de Jesucristo, en EstB (1934) 161-183. F. Cantera Burgos, Cronología del A. T., en Ateneo (1952) número 19.
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