Diccionario Bíblico

Introducción

criterios, método y estructura de la obra

Recursos

Texto íntegro de las páginas preliminares VII–IX.

Ahora puede ya decirse que, gracias a las iniciativas que se hallarán indicadas en la bibliografía, Italia se ha encuadrado honrosamente en estos últimos años en el movimiento de los estudios bíblicos. Tenemos incluso, desde 1953, una Rivista Biblica, publicada bajo los auspicios de la Associazione Biblica Italiana (A.B.I.), y a las empresas de los doctos y de los Institutos ha correspondido un crecido y laudable interés por parte del gran público, que ha demostrado el deseo que existe de conocer los Libros Sagrados en traducciones y ediciones recomendables por las mejores garantías de seriedad científica y de riqueza espiritual. En medio de semejante clima de resurgimiento cultural se ha visto a las claras la urgente necesidad de una obra cuya consulta resultara fácil y que contuviese en una colección, lo más completa posible, los innumerables elementos que se precisan para obtener una información adecuada y segura. Para responder a tal fin ha parecido que el mejor medio sería la forma de Diccionario, dada su naturaleza de utilidad inmediata, y porque en Italia se carecía aún de un Manual bíblico moderno y al corriente de los últimos resultados de estos estudios. Y, efectivamente, en el Diccionario se hallará toda la materia relativa a la introducción general y especial a los libros de la Biblia y el comentario a los fragmentos más importantes.

Pero había que compaginar el que los tratados fuesen completos, con la exigencia de hacerlo en un solo volumen cuya consulta resultara práctica, y con tal fin:

1.º) En la elección de las voces se ha atendido a la calidad o importancia. Hanse omitido, por ej., las que se refieren a la flora y a la fauna de la Biblia, salvo una que otra excepción sugerida por algún motivo especial: v. Lirio de los campos. Se ha efectuado una cuidadosa cribadura con los nombres topográficos y geográficos, conservando de entre ellos los más notables arqueológica e históricamente; por ej., Betania, Bétel, Belén, Emaús, Jericó, Gazer, Jerusalén, y para los otros puede recurrirse a las voces generales Galilea, Judea, Palestina, etc.

2.º) Con el fin de evitar la excesiva fragmentación e inevitables repeticiones, bajo una sola voz se han agrupado otras análogas o afines que en los grandes diccionarios están desarrolladas por separado. Así en la voz Inspiración hallará el lector un pequeño tratado que partiendo del nombre pasa a ocuparse de la existencia, de la naturaleza y de los efectos (inerrancia, extensión, cuestión bíblica). En las voces Judá (reino) e Israel (reino) puede seguirse la sucesión de los diferentes reyes hasta la cautividad, con las características esenciales, principalmente las religiosas, de su gobierno; y en la voz Alianza se verá teológicamente ilustrada una especie de cuadro histórico de la progresiva infidelidad del pueblo elegido. En la voz Dios se estudian el significado, el uso, la naturaleza de los diferentes nombres (El, Elohim, Yavé, etc.) y los atributos (misericordia, justicia, etc.); lo mismo hay que decir de las voces Ángeles, Apócrifos, Apóstoles (a excepción de Juan y Pedro, que se exponen aparte; Santiago, Judas, Mateo, presentados en las voces relativas a sus escritos), etc. En la voz Pablo se hallará la vida del Apóstol; sus epístolas tienen cada una su apartado en las voces respectivas, como todos los libros inspirados.

3.º) Las voces que se esbozan son unas 500. De entre ellas, 61 presentan el origen, las circunstancias históricas, el contenido de los Libros Sagrados, lo que equivale a verdaderas introducciones particulares, que a menudo contienen la exégesis de los fragmentos difíciles (Génesis, Éxodo, Apocalipsis, Actos de los Apóstoles, etc.). La exposición adoptada es la positiva, no teniendo presentes las actitudes críticas más que cuando se juzgan útiles para ofrecer al lector los argumentos de la crítica para la exégesis católica. No se trata aquí ya sólo de economía de espacio, sino también y sobre todo de cuestión de método. Se ha echado de ver, también recientemente, que el atenerse a los diferentes sistemas y orientaciones de la crítica católica redunda en detrimento de un estudio directo y positivo, que es más fructífero, por cuanto éste, al exponer lo que se deduce tras un examen crítico serio basado en argumentos asentados con rigor científico, sirve más eficazmente para la refutación de aquellos sistemas.

4.º) Casi 30 voces atañen a los problemas fundamentales que interesan por igual a todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. A) ¿Cuántos y cuáles son los libros de que se compone la Biblia? ¿Cómo se llegó a la lista solemnemente sancionada por la Iglesia en el Concilio de Trento? ¿Por qué los protestantes, siguiendo a los judíos, excluyen de la Biblia nada menos que 7 libros del A. T.? A la primera pregunta responde la voz Biblia (lista de los libros, ediciones, versiones modernas); a las otras, la voz Canon. Las voces Apócrifos y Agrapha explican cuáles son y qué valor tienen los escritos que rechaza la Iglesia, no obstante el parentesco que ofrecen con los libros sagrados en la forma y en el contenido, y qué debe pensarse sobre los dichos de Jesús contenidos en papiros recientemente descubiertos y que no se leen en los Evangelios inspirados. B) Por qué y en qué sentido son sagrados los libros de la Biblia y no pueden contener errores, explícase en la voz Inspiración, donde se remite a Citas explícitas, Géneros literarios. C) Para la historia del texto original, para su valor crítico y para los medios empleados en su reconstrucción sobre los papiros, los códices y las antiguas versiones, etc., véase: Textos bíblicos, Crítica bíblica, Griegas, Latinas, etc. (versiones), Vulgata, Targum, Itala, Papiros. D) Qué reglas deberán seguirse en la exégesis científica y católica, se dice en las voces Hermenéutica, Sentidos bíblicos, Comisión bíblica, Documentos Pontificios, École biblique, Instituto bíblico, Interpretación, donde se expone incluso la historia de los diferentes sistemas exegéticos.

5.º) A la arqueología del Medio Oriente, cuya importancia para la exégesis, especialmente la del A. T., de todos es hoy conocida, aparte la voz de conjunto: Arqueología bíblica, dedícanse unas cuantas voces, en las que se examinan los contactos de antiguos pueblos (historia y cultura) con la Biblia (Asirios, Babilonios, Egipcios, Jorreos, Hammurabí, Salmanasar, Antíoco IV, Nabucodonosor, etc.).

6.º) El lector puede adquirir una idea de conjunto de toda la historia de Israel leyendo por orden las voces Hebreos, David, Salomón, Israel (reino), Judá (reino), Judaísmo, Diáspora, Macabeos, Herodes, Herodes (familia), y también Abraham, Isaac, José, Moisés, Josué, Jueces, etc. En la voz Cronología bíblica se hallarán las fechas más probables, con los relativos argumentos, desde Abraham hasta el fin del s. I desp. de J. C.

7.º) Más de 200 voces se refieren a temas de teología bíblica (unas 80), Predestinación, Dios, Pecado original, Eucaristía, Bautismo, Cuerpo místico, Mesías, etc., y a argumentos estrictamente exegéticos (Genealogía de Jesús, Magos, Protoevangelio, Tentaciones de Jesús, Abandono de Jesús en la cruz). Ésta es la parte más notable del Diccionario. Jesús es el centro de la S. Escritura, del Antiguo Testamento como preparación y espera de su venida, y del Nuevo como realización y complemento de su obra. Se ha tratado, pues, en todo, la manera de poner de manifiesto la unidad del plan salvador divino desde la creación hasta la Redención, incluso en los últimos efectos (por ej., voces Alianza, Romanos [epístola a los], Mesías, Profetismo), y al mismo tiempo subrayar el proceso íntimo y esencial de la revelación, o sea el desarrollo que procede desde el germen hasta la flor y al fruto, y en muchos puntos desde lo relativo o imperfecto hasta lo definitivo (voces Eucaristía, Pentecostés, Pascua, Muerte, Fe, Caridad, etc.). Siempre se ha procurado atenerse a los resultados seguros y más recientes de la exégesis. Así, por ej., el lector hallará suficientemente ilustrada la solución recentísima del problema escatológico en las voces Escatología, Anticristo, Parusía, Regeneración (palingenesia), Tesalonicenses (I-II), Elías. En la voz Resurrección de Jesús tendrá el lector la demostración física de la resurrección del Redentor.

Francesco Spadafora

A la segunda edición

El interés por los estudios bíblicos, que, según hicimos resaltar en la introducción, se ha difundido intensamente en nuestro país, ha contribuido, por cierto, a que se haya agotado rápidamente la primera edición del Diccionario.

También ha sido favorable el juicio de la crítica, a la cual tenemos que estar agradecidos asimismo por las observaciones y las enmiendas señaladas, todas las cuales hemos procurado tener en cuenta como correspondía.

En esta segunda edición se ha puesto al día la bibliografía con las obras recientemente publicadas, se han completado las referencias a los documentos pontificios, y, como se cita el Enchiridion Biblicum según la nueva edición, las referencias de antes se han acomodado a la numeración de la misma.

Una novedad importante es el índice Bíblico, no de los pasos simplemente citados, sino de los fragmentos o versículos cuya exégesis se propone positivamente en el Diccionario. Al lado de la cita del capítulo y del versículo se pone la palabra o frase que remiten en compendio al argumento tratado.

Se ha provisto a la obra de un índice de nombres, el cual será, ciertamente, de notable utilidad.

Finalmente, respondiendo al expreso deseo de varios lectores, se han añadido las tres voces: Gracia, Pater noster, Santificación.

F. S.