Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

NABONID

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El último rey de la dinastía neobabilónica caldea, hijo de Nabû-balat-su-iqbi, noble babilónico, y de una sacerdotisa del templo de Sin en Sarán. Reinó durante unos 18 años, desde el asiento de Labaši-Marduk (556 a. de J. C.), hasta la conquista de Babilonia por Ciro (539). Después de una expedición militar a Palestina , Nabonid gustó de dedicarse personalmente a una gran reforma religiosa encauzada a reanimar el decadente imperio con el espíritu de un pasado glorioso. En la dirección de la política Nabonid tomó como socio a su hijo Baltasar (Bêl-šar-usur), ya en el tercer año de su reinado. Según el cilindro grande de Sippar, habiendo caído Astiages, Nabonid se adueñó de Jarán 414Aen el mismo año tercero de reinado, e inmediatamente reconstruyó el templo de Sin, procurando que se buscasen los documentos de fundación. Se interesó asimismo grandemente por el templo de la misma divinidad en Ur, donde dejó como sacerdotisa a su hija Bêl-šalti-nannar.

Mas la devoción a Sin desairó considerablemente a los sacerdotes babilónicos de Marduk; y, además, el hecho de haber coleccionado Nabonid en Babilonia muchas estatuas de divinidades tutelares de las diferentes regiones del imperio, dejando a estas poblaciones sin protección divina, fomentó, incluso en el pueblo bajo, un verdadero odio contra él, lo que fué favorecido por el fermento de las diferentes poblaciones que habían sido deportadas. Entre tanto, al ser vencidos los medos, Ciro se disponía a atacar a Babilonia . Nabonid no parecía consciente de la situación, y desde el año séptimo al décimoprimero de su reinado estuvo ausente de Babilonia, encomendada enteramente a su hijo. Al ser vencido Creso de Lidia el 546 por Ciro , Nabonid pensó en volver a Babilonia , donde efectivamente lo hallamos en el año 17 de su reinado; pero la situación era entonces ya desesperada. Ciro atacó al ejército babilónico en Opis, junto al Tigris, y lo derrotó, adueñándose de Sippar. Dos días después Gubaru, general de Ciro, ayudado tal vez por alguna traición, entró en Babilonia, sorprendida durante la celebración de una fiesta, y Baltasar fué muerto (Dan. 5, 30).

A los diecisiete días entraba Ciro, acogido por el pueblo como vencedor. Nabonid fué capturado en su huida hacia Borsippa y lo tratan con magnanimidad, enviándolo a Carmania, en la Persia meridional. La grandeza de la Babilonia imperial había pasado para siempre.

Bibliografía

G. Ricciotti, Storia d’ Israel e , II, Torino 1947, pp. 12- 20. E. Dhorme, La Mère de Nabonid e , en RAss , 41 (1947), 1-21;
Recueil E. Dhorme , París 1951, pp. 325-350. S. Moscati, L’Oriente Antico , Milano 1952, p. 92 ss.

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