Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

ABRAHAM

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Es el padre de los creyentes, raíz genealógica del pueblo hebraico ( Gén. 11, 26-27 ).

Según las indicaciones bíblicas ( Gén. 21, 5 ; 47, 9 ; Éx. 12, 40 ; I Re. 6, 1 ), Abraham nació hacia el año 2100 a. de J. C., un milenio antes de la destrucción del templo (a. 968 a. de Cristo). El sincronismo Abraham-Hammurabí, que se deduce de Gén. 14 , aun identificando a Hammurabí con ’Amrafel, es cosa muy incierta, sea por lo tocante a la identificación, sea por la incertidumbre sobre el tiempo en que vivió Hammurabí (v. Cronología). La familia de Abraham era idólatra ( Jos. 24, 2 ).

Dios mismo se revela a Abraham para hacerle padre de una nación que deberá conservar la idea y el culto del verdadero Dios, y de la cual vendrá la salvación del género humano. Abraham, con sus tiendas y sus rebaños, habitaba en la región de Ur, consagrada al dios-luna, en la Mesopotamia meridional. El Señor dijo a Abraham: «Salte de tu tierra, de tu parentela... para la tierra que yo te indicaré. Yo te haré un gran pueblo... Y serán bendecidas en ti todas las familias de la tierra» ( Gén. 3A12, 1 ss. ). «Por Abraham y sus descendientes, que culminan en Jesús, la salvación mesiánica se hará extensiva a todos los pueblos. Así va perpetuándose y precisándose la promesa que Dios hizo a Abraham ( Gén. 3, 15 ) y la predicción de Noé a Sem» (A. Vaccari).

El Génesis enlaza a Abraham y a los suyos con los arameos (cf. 11, 28 : natural de Ur; 25, 20 : Batuel y Labán son llamados arameos de Padán-Aram; 31, 47 : a su lengua se la llama aramea). Una tablilla cuneiforme de Puzurisdagan (archivo de Drehem) anterior al 2000 a. de J. C., atestigua ya entonces la presencia de los arameos en Mesopotamia ( Rivista Bíblica , I [1953], 64 s.). El nombre de Abraham responde al acádico A-ba-ra-ma ( abu = padre, ra-ma y ra-am = forma verbal de râmu , «amar»), atestiguado como nombre de persona en tiempos de Ur III (2070-1963 a. de J. C.). — N. Schneider, en Bíblica , 33 (1952), 516- 19.

La familia de Abraham abandonó a Ur probablemente durante las revueltas ocurridas a la caída de la III dinastía y se trasladó a Jarán hacia el norte. Aquí fué donde recibió la invitación del Señor, después de muerto su padre. Abraham entra en Canán, la región que Dios le había indicado, a la edad de 75 años, y con él Sara su esposa, Lot su sobrino y todos sus siervos y rebaños (cf. Gén. 14, 14 ). Fija la residencia en las cercanías de Siquem, bajando desde Bétel de norte a sur y cambiando de lugar, según costumbre de los seminómadas. Dondequiera que fija sus tiendas siempre erige un altar para inmolar al verdadero Dios ( Gén. 12, 4-9 ). Forzado por el hambre desciende al fértil Egipto.

Dios protege visiblemente a Abraham y a Sara contra la corrupción que allí domina ( Gén. 12, 10-20 ) y Abraham vuelve a Canán enriquecido. Es modelo de religiosidad pola fe y la absoluta obediencia a Dios ( Rom. 4 ; Hebr. 11, 8 s. ). En su benevolencia y amor de la paz, que le mueven a evitar lites entre sus pastores y los de Lot, invita a éste a elegir la región que prefiera.

Lot se dirige hacia Sodoma y Gomorra, al sur del mar Muerto: Abraham se asienta en la región de Hebrón ( Gén. 13 ), junto al encinar de Mambre. Tropas en grandes masas procedentes de Mesopotamia, después de haber saqueado la Transjordania de norte a sur, desbarataron los ejércitos de la Pentápolis (región de Sodoma), y además del botín, se llevaron a Lot con su familia y sus bienes ( Gén. 14, 1-12 ). Los 3Bmonumentos hablan de un rey de Larsa = Ellasar, que vivió en aquellos tiempos y tenía por nombre Warad-Sin, en súmero Eriaku = Arioc. Los dos elementos del nombre de Codorloamer = Kudur y Lagamar aparecen repetidas veces en los nombres propios de las antiguas tradiciones elamitas, por más que el nombre así compuesto no se haya visto nunca aún. Tidaal es idéntico a Tudhalias, nombre que en los monumentos cuneiformes se da a varios reyes de los jattos o jeteos. Informado Abraham, persigue a la retaguardia con 300 de sus siervos, la sorprende con un hábil ataque y la desbarata, y logra recuperar cuanto se habían llevado los salteadores.

Melquisedec, rey y sacerdote, sale al encuentro del vencedor, llevando a los combatientes pan y vino, que antes ofrece, según costumbre, al Altísimo como sacrificio. Abraham le ofreció el diezmo del botín. También el rey de Sodoma sale al encuentro de Abraham: «Dame las personas (combatientes), la hacienda tómala para ti». Mas Abraham, enteramente desinteresado, le devuelve también los enseres ( Gén. 14, 13-24 ). Y el Señor premia su rasgo: «Yo soy tu escudo, tu recompensa será muy grande» ( Gén. 15, 1 ). Pero Sara no tenía la fe de Abraham, y por eso le dió por esposa a Agar, esclava suya, con el fin de tener de ella un hijo que, según el derecho de aquel tiempo (código de Hammurabí, art. 144-46), era considerado como hijo del ama. Así nace Ismael ( Gén. 16 ), quien llegará a ser padre de un gran pueblo (los árabes). Mas no es él el elegido de Dios para realizar sus designios salvadores, sino el hijo que nacerá más tarde de la estéril Sara ( Gén. 21 ; cf. Gál. 4, 22-31 ; Rom. 9, 6-9 ). Dígnase el Señor concretar su promesa en un pacto solemne con Abraham (v. Alianza), en el cual empeña su santidad y su omnipotencia ( Gén. 15 ).

Abraham descuartiza una ternera y dos cabritos: pone sus respectivas mitades las unas frente a las otras, y un fuego del cielo consume todo aquello. A semejanza de aquellas partes que acababan de ser devoradas por el fuego, los miembros contrayentes del pacto quedan indisolublemente unidos. Abraham por su parte se compromete al culto del verdadero Dios, y se establece la circuncisión como señal exterior del compromiso, de ese enlace sagrado de Abraham y sus descendientes con el Eterno ( Gén. 17, 1-14 ). Tres ángeles enviados por Dios anuncian a Abraham y a Sara el nacimiento de Isac ( Gén. 18, 1-15 ). El amigo de Dios. El Señor descubre a 4AAbraham la inminente destrucción de Sodoma y de Gomorra, merecida por los graves pecados contra la naturaleza y por la falta absoluta de bienobrar ( Ez. 16, 49 ). Dios está dispuesto al perdón, en atención a la plegaria de Abraham, mas la perversidad está completamente generalizada ( Gén. 18, 16-33 ).

Por consideración al justo Abraham, Dios salva únicamente a Lot y a sus hijas, mientras que toda la comarca, rica en azufre y betún, pasa a ser víctima de una erupción, se incendia, se hunde y queda sumergida bajo las aguas del mar Muerto ( Gén. 19, 15-19 ). La mujer de Lot se detiene a lamentar la pérdida de su ajuar, preso de las llamas, y perece alcanzada por las emanaciones del azufre. Su cadáver fué recubriéndose de incrustaciones salinas y quedó como una estatua de sal ( Sab. 10, 7 ; Lc. 17, 32 ). De Mambre pasó Abraham al Negueb; cuando ya tenía 100 años de edad tuvo el esperado hijo, Isac, heredero de las promesas divinas. Unos años después Sara pretendió desentenderse de Ismael, lo que Abraham no aceptó sino tras una insinuación del Señor ( Gén. 21, 1-21 ), puesto que aquella exigencia era contraria a las leyes y a las usanzas del tiempo (cf. Código de Hammurabí, art. 170). Santidad de Abraham. Dios le ordena que le inmole a Isac en un monte que le indicará. Abraham obedece, y dejando en la falda del monte el siervo y el asno, coloca a su inocente hijo encima de la leña. Mas en el momento de levantar el cuchillo para sacrificarlo, un ángel le aprisiona el brazo.

Al lado se halla enredado un carnero que servirá para el sacrificio. «Ahora he visto que en verdad temes a Dios, pues por mí no has perdonado a tu hijo, a tu unigénito. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra» ( Gén. 22 ). Sara murió en Hebrón a los 127 años, y Abraham la sepultó en la caverna de Macpela que a tal fin compró entonces a los hijos de Jet, dueños del lugar. Es éste el primer acto de posesión estable de los hebreos en Canán ( Gén. 23 ). Entonces envió a su siervo Eliezer que eligiera una mujer para Isac entre sus parientes de Jarán ( Gén. 24 ). Después de la muerte de Sara, Abraham casó con Cetura, de la que nacieron los padres de varias tribus nómadas y seminómadas que discurrían por el sur de Palestina ( Gén. 25, 1-6 ). Murió a los 175 años y lo sepultaron Isac e Ismael junto a Sara en la misma caverna ( Gén. 25, 7, 11 ). El puesto que Abraham ocupa en el Antiguo Testamento es único, como también es única su vocación, su misión. Saltan a la vista su fe 4Ben Dios, acompañada de una confianza sin límites, su bondad, la delicadeza de su hospitalidad y su intervención en favor de las ciudades nefandas. « Padre Abraham».

Esta expresión del Evangelio ( Lc. 1, 73 ; 3, 8 ; 13, 16 , etc.) se halla exactamente en la línea del Antiguo Testamento. Abraham es el primer padre de la raza, el de Israel ( Gén. 17, 4 s. ; Éx. 3, 15 ; Jos. 24, 3 ; Is. 51, 2 ). Uno de los títulos más caros y preciosos de este pueblo es el poderse llamar «estirpe de Abraham» ( Éx. 32, 13 ; 33, 1 ; Dt. 1, 8 ; Is. 41, 8 , etc.). Padre de una descendencia religiosa ( Gén. 12, 2 ), indefinida ( 13, 3 ). Siempre que los profetas aluden a la extensión de la bendición de Yavé al mundo entero ( Jer. 4, 1 ; Zac. 8, 13 ; Sal. 47, 10 ) reclaman el puesto central que Abraham tuvo ante tales perspectivas. Cuando Israel medita sobre su vocación en el mundo, sobre la salvación de que es vehículo y nuncio, a su mente afluye espontáneamente el recuerdo y el nombre de Abraham ( Is. 51, 2 s. ; 63, 16 ; Ez. 33, 24-29 ; 37, 1-14 ). La historia de Abraham toma así un sentido profético: anuncio y prenda de las más admirables manifestaciones del poder de Dios, que obra de idéntico modo siempre que se reproducen idénticas circunstancias humanas (cf. Is. 54, 1 ss. , donde son evidentes las referencias a Gén. 28, 14 ; 22, 17 ; 24, 60 ).

Hombre de Dios o «siervo de Yavé» ( Éx. 3, 13 ; Dt. 9, 27 ; Sal. 105, 2-42 ). Abraham recibe el título excepcional de «amigo de Dios» ( Is. 41, 8 ; II Par. 20, 7 ; Dan. 3, 35 ), y a Yavé se le llama «el Dios de Abraham» ( Gén. 26, 23 ; 28, 13 , etc.; Éx. 3, 15 s. , etc.), y esta definición procede muchas veces de la misma boca de Yavé. «Dios de Abraham» particularmente por la alianza sancionada con él (cf. Mc. 12, 26 ; Mt. 22, 32 ). Abraham en realidad permanece en la historia de la salvación como los cimientos en una construcción. En el Nuevo Testamento Abraham es el más recordado de los Patriarcas y de los santos del Antiguo Testamento (cerca de 72 veces), particularmente al demostrar que las promesas que a él se hicieron se realizaban en Cristo y en la Iglesia por él fundada ( Lc. 1, 55-73 ; Mt. 1, 1 ; Lc. 3, 34 ; especialmente Gál. 3, 16 ss., 29 ; Rom. 4 ). Su fe es loada en Heb. 11, 8-19 ; Sant. 2, 21 ss. Padre de todos los creyentes ( Rom. 9, 7 ss. ; Gál. 3, 6-9 ).

El mismo Jesús reclama para Zaqueo el título de «hijo de Abraham» ( Lc. 19, 9 ; 13, 16 ), tan codiciado por los fariseos ( Mt. 3, 9 ; Lc. 3, 8 ; Jn. 8, 39 ); mas declara que la 5Adescendencia carnal de nada vale, sino que lo que importa es la imitación de las obras de Abraham ( Jn. 8, 33-34 ). Abraham acoge en la eterna bienaventuranza a cuantos practican la justicia, sean judíos o gentiles ( Lc. 13, 28 ; 16, 22-30 ). De la entrevista de Abraham con Melquisedec ( Gén. 14, 17-24 : Melquisedec bendice a Abraham y éste le entrega los diezmos del botín), San Pablo deduce la superioridad del sacerdocio de Cristo, simbolizado en Melquisedec, sobre el sacerdocio hebraico, ya que los levitas eran descendientes de Abraham ( Heb. 7 ). [F. S.]

Bibliografía

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