JUDEA
(Gr. Ἰουδαία con γῆ o χώρα o en sentido absoluto). Término geográfico del reino de Judá (I Sam. 23, 3), que a veces indica toda la nación israelita (Sal. 114, 2) o sólo el territorio de la tribu de Judá , si traduce al hebr. Iehüdáh. Después de la cautividad designa el territorio ocupado por los repatriados en los contornos de Jerusalén (Neh. 3), y más adelante una de las tres provincias en que se divide la Palestina cisjordánica en tiempo de 342AJesucristo (8 veces en Mt., 4 en Mc., 10 en Lc., 5 en Jn., 12 en Act.). El término parece estar en uso desde el s. IV antes de J. C., y aparece en I-II Mac., adoptado por los LXX. Para Tolomeo, Estrabón, Dion Casio, Flavio Josefo, Eusebio, Jerónimo y los historiadores romanos, Judea significa toda Palestina. Judea, en cuanto provincia distinta de Galilea y Samaría, no está ceñida al territorio de la antigua tribu de Judá sino que se extiende por la de Benjamín, Dan, Simeón y una parte de Efraím . Por la costa se remonta hasta el Carmelo. Los límites exactos varían en la historia, y es difícil precisarlos en ciertas épocas.
Desde el punto de vista del suelo, Judea, como la tribu de Judá, comprende la parte montañosa (Har Iehüdáh, entre los 700 y los 1.000 m. sobre el nivel del mar), la llanura y las bajas colinas (Shefélah), el valle o el mediodía (darom) y el desierto (midbar Iehüdáh) con la depresión del mar Muerto. Es un país cerrado, con todas las ventajas de una península, desde el punto de vista estratégico difícil de ser tomado. Judea es la parte principal de Palestina; está muy poblada, y sus ciudades principales son de las más conocidas del territorio. Tiene a Jerusalén por capital con el Templo de Dios, el sumo sacerdote y el Sanedrín (en tiempo de N. S.), que tiene jurisdicción sobre los hebreos que habitan en las otras partes de Palestina. Los habitantes de Judea se consideran superiores a los samaritanos, tratados de apóstatas, y a los galileos. Administrativamente Judea está dividida en toparquías, que, según Flavio Josefo ( Bell. III, 5) y Plinio ( Hist. Nat. V, 14) combinados, debieron de ser Jerusalén, Gofna, Acrabata, Tamna, Lida, Emaús, Betleptefa, Idumea, Engaddi, Herodium y Jericó. La historia de Judea está ligada con la de la tribu de Judá.
Casi todos los que regresaron de la cautividad pertenecían a dicha tribu y ocuparon el territorio del antiguo reino de Judá, que por lo mismo se llamó Judea, llamándose ellos mismos judíos. Bajo los persas Judea forma una provincia (medináh) perteneciente a la quinta satrapía del imperio (Herodoto, III, 91) y administrada por un gobernador (péháh) que generalmente es un judío, asistido por un consejo de ancianos residente en Jerusalén (Ag. 1, 1. 14; 2, 3-22; Neh. 5, 14. 18; 12, 26). Después de la toma de Tiro y de Gaza, Judea pasa a estar bajo el dominio de Alejandro. Bajo los diadocos, desde la muerte de Alejandro (323 años a. de J. C.) hasta la de Antígono en Ipso (301) Judea cambió cinco veces de soberano. Hasta la batalla de Paneion (342B198) permanece bajo el dominio de los lágidas, que ejercen una vigilancia militar, respetan la constitución teocrática autorizada por los persas y establecida por Esdras, y la preservan de los progresos del helenismo. En el 198 Antíoco III arrebata la Celesiria a los Tolomeos y ocupa a Jerusalén, con lo que Judea cae bajo el dominio de los seléucidas.
Uno de éstos, Antíoco IV Epífanes (175-164), después de un período de resistencia pasiva (II Mac. 6, 18-7, 41), suscita la revuelta abierta de los macabeos. Judea se hace independiente. Los asmoneos protegen esta independencia en medio de las luchas con los fariseos, hasta que Pompeyo (63 a. de J. C.) hace caer a Jerusalén y retiene bajo su inspección a Judea, Galilea y Perea. A la llegada de César a Siria (47 a. de J. C.), Antípater es nombrado procurador. Después de la muerte de César, Herodes se hace nombrar rey de Judea por el Senado romano y conquista a Jerusalén (37 a. de J. C.). Bajo el reinado de Herodes nace el Salvador (Mt. 2, 1; Lc. 1, 5). Muerto Herodes, se divide el reino entre sus hijos hasta que cae bajo la administración directa de los romanos mediante procuradores (6 desp. de J. C.) que tenían plenos poderes. Los procuradores exasperan al pueblo de Judea y preparan el alzamiento, que es sofocado por Vespasiano y por Tito con la caída de Jerusalén y el incendio del Templo (70 desp. de J. C.). En el tiempo de Adriano (135 desp. de J. C.) se da un nuevo conato de insurrección, capitaneado por Bar Koseba. [F. V.]
Bibliografía
F. M. Abel, Géographie de la Palestine , I, París 1933, pp. 104 s., 281 ss., 314 ss.
II, 1938, pp. 152 s., 162 ss. Id., Histoire de la Palestine depuis la conquête d’Alexandre jusqu’à l’invasion arabe , I-II, ibíd. 1952. E. Levesque, Le mot Judée dans le N. T. , en RB , 1945, 104-111.