Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

MANUSCRITOS del mar Muerto

Recursos

O más exactamente, del desierto de Judá junto al mar Muerto, son los documentos descubiertos desde el 1947 hasta el 1953 en las grutas o ruinas de junto a Khirbet Qumrán y Wadi Murabba’at. En el verano de 1947 un grupo de beduinos de la tribu de Ta’ámire, al realizar un transporte de mercancías procedentes del valle del Jordán se introdujo casualmente en una pequeña cueva situada a 12 km. al sur de Jericó, 2 km. al oeste del mar Muerto y 4 kilómetros de los manantiales de ’Ain el-Feshkha, y hallaron unos rollos de pergamino entre jarras, unas rotas, otras intactas. Por consejo de un anticuario musulmán se deciden a vender parte del precioso botín al metropolitano sirio ortodoxo del convento de San Marcos del barrio árabe de Jerusalén. Otra parte fué a parar a la universidad hebrea de Jerusalén. Los rollos contienen textos canónicos y apócrifos hebreos y uno arameo. Están en poder de la universidad hebrea: 1) el rollo fragmentario de Isaías, 2) un apócrifo llamado por Sukenik «Guerra de los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas», 3) una colección de himnos o cantos de acción de gracias; 4) una enorme cantidad de fragmentos, entre los cuales algunos trozos de Daniel.

En poder del convento de San Marcos y en el estudio de la American School of Oriental Research están: 1) el rollo completo de Isaías, 2) el comentario a Habacuc, 3) el Manual de Disciplina, 4) el libro de Lamec, todavía sin desenrollar. G. L. Harding y R. de Vaux, después de varias excavaciones clandestinas, practicaron un examen sistemático de la cueva (3 de febrero-5 de marzo de 1949) y hallaron los cascos de cincuenta jarras de fondo achatado de la edad helénica y romana, fragmentos de manuscritos en piel, y en papiro de escritura cuadrada, a excepción de Lev. 19- 22. Considérase a la cueva más como un escondrijo que como depósito de rollos usados, y ya fué violada dos veces (siglos III y VIII). A un kilómetro al sur de la cueva se hallan antiguas ruinas, el Khirbet Qumrán (los árabes pronuncian Gumrán = Gomorra), que se convirtió en objeto de una expedición de los mismos investigadores (4 nov. - 12 dic. 1951).

378BEl edificio principal de Qumrán (30 × 37 m.), con abundante cerámica, representa el convento de una comunidad que tiene rasgos afines con la secta de los esenios. La necrópolis, con 1100 tumbas, al este del edificio, sería la sepultura de la comunidad. Habiéndose ya ausentado la expedición arqueológica, emprendieron nuevamente los beduinos sus actividades en las cercanías del Khirbet Qumrán, y al sur de la sobredicha cueva hallaron otra donde había varios fragmentos, ofrecidos a l’École biblique, que los adquirió para el Museo Palestinense.

Una misión compuesta de representantes de l’École biblique y del Servicio de las Antigüedades de Ammán, de la American School of Oriental Research, acudió al lugar, y en cuatro semanas exploró el precipicio de Hadjar el-Asba’ de norte a sur respecto de Rás Feshkha, y halló en 25 cuevas restos de cerámica del mismo tipo que los cascos de la primera cueva y del edificio de Qumrán. La misión descubrió una tercera cueva con fragmentos de manuscritos y tres folios de bronce con inscripciones en hebreo cuadrado, dos de los cuales estaban enrollados juntamente. Entre los textos de la segunda y de la tercera cuevas figuran fragmentos del Levítico en escritura arcaica, del Éxodo (dos manuscritos), de Isaías, Jeremías, de los Salmos, de Rut (dos manuscritos) y de apócrifos hebreos y arameos.

Al retirarse la misión a Jerusalén, los beduinos, movidos de la esperanza de lucro, continuaron sus exploraciones, en las que hallaron un fragmento del Documento sadoquita y, junto a las ruinas de Qumrán, millares de fragmentos, entre los que se cuentan textos de Tobías en hebreo y en arameo —téngase en cuenta que este libro sólo entró en griego en el canon—, pasajes bíblicos en griego, apócrifos hebreos, arameos, libros de la secta de Qumrán y filacterias. Vuelve al mismo lugar una expedición arqueológica y recupera algunos fragmentos (22-29 sept. de 1952). En la segunda mitad del 1951 los beduinos ofrecieron algunos fragmentos griegos y hebreos. Se identifica el lugar de origen que resulta ser Wadi Murabba’at, a 25 km. al sudoeste de Jerusalén, 18 km. al sur de Qumrán y a tres horas de camino del mar Muerto. La expedición de Harding-de Vaux (21 de en. de 1952) explora cuatro grandes cuevas y halla restos que datan del reino de Judá (s. VIII-VII a. de J. C.), fragmentos bíblicos del s. III antes de J.

C. (Génesis, Éxodo, Deuteronomio, Isaías) y una filacteria completa; los textos coinciden con la recensión y con la 379Aortografía masoréticas, lo que no puede decirse de los textos bíblicos de Qumrán. Muchos documentos llevan fecha de los «años de la liberación de Israel efectuada por Simón», el famoso Bar Kosebah (como hasta ahora se decía), de la revuelta del tiempo de Adriano (132-135 desp. de J. C.). Un contrato arameo data del año 6 de una era indeterminada. Hay además fragmentos de cartas y contratos que no han sido descifrados aún, dos contratos en griego de carácter matrimonial, registros administrativos en piel o pergamino, un documento fragmentario en latín del s. II desp. de Jesucristo. A estos textos hay que añadir otro lote de documentos pertenecientes al revuelo de Bar Kosebah, cuyo lugar de origen no es posible precisar: fragmentos bíblicos (Génesis, Números , Salmos), una filacteria completa, importantes fragmentos de una versión griega de los Profetas menores, una carta dirigida a Simeón ben Kosebah y los contratos arameos fechados el tercer año de la liberación de Israel, y otros documentos griegos, arameos y nabateos.

Durante el verano de 1952 los beduinos llevaron a Jerusalén un nuevo lote de fragmentos provenientes, según ellos, de una cueva de Wadi en-Nár, continuación del Cedrón. Son fragmentos de códices de la Sabiduría, de Marcos, de Juan, Actos de los Apóstoles (un uncial del s. V-VIII desp. de J. C.); de Lucas, Actos de los Apóstoles y Colosenses en lengua y escritura siriopalestinas, de obras no bíblicas, documentos en cursiva y papiros sirios y árabes. Una misión belga dirigida por De Langhe establece que estos últimos fragmentos provienen del Khirbet mird, el antiguo emplazamiento de Hircania, y recoge fragmentos griegos unciales y cursivos, entre los cuales figura un texto de la Andrómaca de Eurípides (s. VI desp. de J. C.), textos siriopalestinos y árabes. Si se tiene en cuenta que, a excepción del papiro de Nash, los documentos bíblicos conocidos se fundan en los manuscritos de Ben Asher (s. X), aparece con evidencia la importancia del descubrimiento de manuscritos bíblicos que son tanto más antiguos. El cierre de los escondrijos de los rollos no se remonta más allá del 130 desp. de J. C. Los objetos arqueológicos y los documentos de Murabba’at datan de aquel tiempo.

Los hallazgos de Murabba’at ponen de manifiesto la anterioridad de Qumrán, cuyos escondrijos fueron cerrados hacia el 60 desp. de J. C., o sea antes 379Bde la catástrofe nacional. Es evidente que los manuscritos escondidos no pueden ser anteriores a la primera mitad del s. I desp. de J. C., mas sí pueden remontarse a mucho más atrás, hasta el s. II antes de J. C., como Isaías y el comentario a Habacuc; y hasta el s. IV antes de J. C., como los fragmentos del Levítico de escritura arcaica, llamada de Laquis, si es que no se les quiere referir, precisamente por razón de la escritura, a los años de la última dinastía de Judá. Entre los documentos hallados merecen particular atención el rollo completo de Isaías, el comentario a Habacuc y el Manual de Disciplina. El rollo de Isaías, de 7,25 m. de largo por 26 cm. de ancho, está compuesto de 17 folios de pergamino o, mejor dicho, de cuero hábilmente preparado, de una longitud que oscila entre los 26 y los 63 cm., unidos entre sí por hilos de lino.

El texto de Isaías desde el c. 1 hasta el 66 está transcrito en 54 columnas, cada una de las cuales contiene por término medio 29 renglones sometidos a una pauta, y ofrece deslices gráficos, omisiones de letras, de palabras, huellas dactilares, inversiones de letras, añadiduras de palabras y de frases por el influjo del texto vecino. Resalta en él el uso frecuente de la scriptio plena . Las omisiones y los cambios de las guturales son indicio de su desaparición fonética. Las particularidades morfológicas no son constantes. De todos modos, el texto del rollo es sustancialmente idéntico al masorético. Las coincidencias con las versiones, especialmente con los Setenta y el Targum, no son suficiente prueba para suponer un mismo arquetipo. El carácter específico del resto del rollo proviene, en general, de la tendencia de los transcriptores a dar facilidades para la lectura del texto sagrado, con el fin de eliminar las incoherencias u oscuridades gramaticales, semánticas y estilísticas. No es raro que, según el sistema del Targum, se insinúen conceptos teológicos de la época en que se transcribió el texto, con algunas alteraciones.

El comentario a Habacuc contiene un texto del libro que es idéntico al masorético, con algunas variantes. La ortografía es semejante a la del rollo de Isaías. El interés del comentario está centrado en torno a la alusión al Doctor de Justicia, que todavía no ha llegado a ser identificado unánimemente por los investigadores, y también en torno al problema de los kittim , que en Gén. 10, 4 significa la colonia fenicia de Chipre (cf. Is. 23, 1.12; Jer. 2, 10; Ez. 27, 6), mientras que en Dan. 11, 30 se refiere a los romanos de Popilio 380ALenas. Parece ser que incluso en este lugar se refiere kittim a los seléucidas, como en I Mac., en el libro de los Jubileos y en la Guerra de los hijos de las tinieblas contra los hijos de la luz. El Manual de disciplina tiene una importancia extraordinaria porque refleja las ideas de ciertos ambientes de la época del Nuevo Testamento, así como por la afinidad que puede tener con los textos que describen a los esenios, a los partidarios de la doctrina sadoquita, a los asideos, etc. El texto representa, en efecto, la regla de una comunidad establecida en Qumrán con las características de una verdadera orden monástica.

La comunidad tiene como fin el buscar a Dios siguiendo la ley de Moisés , la práctica de la virtud (la verdad, la humildad, la justicia y el derecho, la caridad benévola y la modestia). Tiene una organización semejante, aunque en miniatura, a la del pueblo de Israel. Se divide en sacerdotes-levitas y en laicos, en «Arón e Israel»; y cuenta con varias agrupaciones de «decenas, cincuentenas, centenas y millares». La organización está dirigida por la autoridad: la «decena» está bajo la dependencia de un sacerdote. No falta un «inspector o vigilante», que es el jefe de los «Grandes», o sea de los de pleno derecho que participan en la dirección, en las deliberaciones, en los votos para la admisión de nuevos miembros. La secta tiene un consejo supremo compuesto de doce laicos y tres sacerdotes, cuya función es más bien espiritual. La comunidad exige que los miembros se entreguen totalmente: «Llevarán consigo todo su saber, todas sus facultades y todos sus bienes a la comunidad de Dios para purificar su saber en la verdad de los preceptos de Dios, regular sus facultades conforme a la perfección de los divinos caminos y sus bienes conforme al designio de la divina justicia».

La vida común comprende comunidad de doctrina, de prácticas y de bienes. Las prácticas son varias: mesa común con bendición del pan y del mosto, la oración al levantarse y a la puesta del sol, aparte la velada de los «Grandes» durante un tercio de la noche, y el encargo a un miembro de la «decena» de escudriñar la ley. No es posible precisar qué relaciones pudo haber entre el culto de la secta y el del judaísmo oficial. Toda decisión pertinente a la vida del grupo se toma en las reuniones de la comunidad, para las cuales se fijan las precedencias de los puestos y de las discusiones, y el comportamiento que se debe observar incluso fuera de las reuniones. El haberse 380Bdescubierto esqueletos femeninos es un hecho que no habla en favor de la existencia del celibato. La comunidad de bienes prohíbe poseer en privado: los haberes personales se convierten en bienes de la comunidad, y el salario de los individuos se ingresa en una caja común, poniéndose en manos del tesorero de los «Grandes». Se impone un cuidado meticuloso de los objetos de la comunidad.

La admisión de nuevos miembros está regulada por detalles que comienzan por un examen preliminar del candidato y se concluyen con una ceremonia de admisión: prescriben un período de postulantado y dos años de noviciado. Pasados favorablemente todos los exámenes que siguen a cada prueba, el candidato entra a formar parte de la comunidad y se convierte en uno de los «Grandes». La espiritualidad de la secta de Qumrán tiene un fondo legal. La adhesión a la asamblea de los elegidos se efectúa mediante un acto libre, no por derecho de nacimiento (cf. Rom. 9, 7 ss.). [F. V.]

Bibliografía

M. Burrows, J. C. Trever, W. H. Brownlee, The Dead Sea Scrolls of St. Mark’s Monastery , I, The Isaiah Manuscript and the Habakkuk Commentary , New Haven, 1950
II, Fasc. 2: Plates and Transcription of the Manual of Discipline , ibíd. 1951. A. Bea, Nuova luce sui manoscritti ebraici recentemente scoperti , en Civ. Catt. , 1952, IV, 128-42. J. T. Milik, Fragments d’un midrash de Michée dans les manuscrits de Qumrán , en RB , 59 (1952), 412-18
Id., Une lettre de Siméon Bar Kosheba , en RB , 60 (1953), 276-94. E. L. Sukenik, Megillóth Genizóth mittókh genizah qedumah sennimse’ah bemidbar Yehudah , I-II, Jerusalén, 1948-1950. R. De Vaux, La grotte des manuscrits hébreux , en RB , 56 (1949), 596-609
Id., Quelques textes hébreux de Murabba’at , en RB , 60 (1953), 268-75. completa en G. Vermes, Les manuscrits du désert de Juda , Tournai 1953. A. Michel, Le Maître de Justice , Avignon 1954. P. Boccaccio - G. Berardi, Regula unionis seu Manuale Disciplinae , Fano 1953
Id., Interpretatio Habacuc , ibíd. 1955
Id., Bellum filiorum lucis contra filios tenebrarum , ibíd. 1956
Id., Bellum Supplemento , vers. it. de G. Berardi, ibíd. 1956. R. De Vaux, Fouilles de Khirbet Qumrán , en RB , 63 (1956), 533-77.
Gil Ulecia, Los antiquísimos manuscritos hebreos descubiertos en el desierto de Judá , en CB (1949), agosto. A. Díez Macho, Los manuscritos hebraicos en Ain Fasha (Mar Muerto) , en R. F. (1952).

Bibliografía

Voces relacionadas

Internas