NÚMEROS
Cuarto libro del Pentateuco. El título es la traducción del griego Ἀριθμοί , que en el caso presente no equivale a «números», sino a «censos». En hebr. el libro es conocido por la primera palabra wajedabbér = y habló) o por la cuarta ( bemidbar = en el desierto). De un modo general el de los Números marca la historia de los israelitas, desde los últimos días pasados en el Sinaí (cf. Éxodo ), hasta poco antes de la entrada en Palestina . En la obra se van entremezclando perícopes legislativas de varios géneros y llevan un orden cronológico y geográfico. En relación con los lugares y los tiempos en que se desarrollaron los acontecimientos, Números puede dividirse en tres partes: en el Sinaí 1-10, 10; en el desierto, 10, 11-22, 1; en la región de Moab , 22, 2-36, 13; según la cronología, los hechos del primer período abarcan veinte días, los del segundo treinta y ocho años, los del tercero cinco meses. I Parte. — Disposiciones para la marcha.
Revista de los hombres aptos para las armas entre todas las tribus (1, 1-46); exención de los levitas , a quienes está encomendado el 420Bcuidado del tabernáculo (1, 47-54); orden con que las tribus deben colocarse al acampar, que será el mismo que habrán de observar en las marchas (2, 1-34). Cometido y número de los levitas en el culto, en el transporte del tabernáculo y objetos sagrados, distribuidos entre las tres grandes familias levíticas: Caat (4, 1-20), Gersón (4, 21-28), Merari (4, 29-33); el servicio de los levitas comienza a los treinta años y termina a los cincuenta (4, 34-39). Sección legal: contaminados e impuros (5, 1-4). Sacrificios de reparación (5, 5-10), prueba de la «celotipia» (5, 11-31), el nazareato (6, 1-21), fórmula de la bendición litúrgica sobre el pueblo (6, 22-27); ofertas de los jefes de tribus para el culto (7, 1-88); Dios habla a Moisés de entre los querubines del arca (7, 89); reglas para la disposición de las lámparas sobre candelabros de oro (8, 1-4); la instalación de los levitas (8, 5-22) y duración del servicio (8, 22-26).
La celebración de la Pascua antes de partir (9, 1-5); providencias para quien no puede celebrarla como los otros (9, 6-14); la nube indica cuándo se acampa y cuándo se parte (9, 15-23); las dos trompetas de plata para la convocación y el comienzo de la marcha (10, 1-10). II Parte. — Peregrinación por el desierto. De este largo período no hay más que una narración episódica y limitada al primero y al último año. Marcha ordenada con el madianita Jobab, pariente de Moisés , como guía (10, 11-34); el «cántico del arca» (10, 35 s.). El pueblo se hastía de comer el maná (11, 1-23); las codornices y los muertos por glotonería (11, 31-35); mal comportamiento de Aarón y de María para con Moisés (12, 1-16). La acción exploradora de la tierra de Canán es causa de nuevos tumultos (13, 1-14, 25): recompensa a los conformados (Caleb y Josué ) y castigo a los derrotistas y al pueblo: entrarán en la «tierra prometida» (14, 26-38); des obediencia a Moisés y derrota en Jorma en la lucha contra los amalecitas y los cananeos (14, 39-45).
Sección legislativa: oblaciones y sacrificios (15, 1-16), primicias (15, 17-21), expiaciones (15, 22-31); el violador del sábado (15, 32-36); los flecos del manto y el cordón azul (15, 37-41). Sedición de Coré , Datán y Abirón contra Moisés y Aarón por el privilegio de la autoridad y del sacerdocio: primera prueba y castigo divino (16, 1-17, 5); segunda prueba: sólo florece la vara de Aarón (17, 6-27). Sacerdotes y levitas : sus deberes y derechos (18, 1-32). El agua lustral: cómo se prepara y uso que de ella se hace (19, 1-32). En Cades: muerte de María, murmuraciones por la falta de agua, el agua de la roca ( 421AMeribá = querella: 20, 1-13). Los edomitas niegan el paso por su territorio (20, 14-21); parten de Cades y muere Aarón en el monte Or (20, 22-29); victoria sobre el rey cananeo de Arad en Jorma (21, 1 ss.): nuevas murmuraciones, el castigo de las serpientes, la serpiente de bronce (21, 4-9); viaje a Transjordania: el «canto del pozo», victoria sobre Seón, rey de los amorreos, el «canto de la ciudad de Hesebón», victoria sobre Og, rey de Basán; acampan en la llanura de Moab , frente al Jordán (21, 10-22, 1). III Parte. — La conclusión de la peregrinación.
Balac, rey de Moab , trata de desconjurar el peligro de la invasión israelita mandando llamar al adivino Balam : componendas de Balam y percances en su camino (22, 2-35); encuentro con Balac, vaticinios y bendiciones para Israel (22, 36-24, 25). Desórdenes de Israel en el culto de Baal Fogor y castigo divino (25, 1-18). Segundo censo de los israelitas aptos para tomar las armas [disminución en 1820 respecto del primero] (26, 1-56); censo de los levitas [aumento en 1000 respecto del primero], para los cuales no habrá propiedad alguna territorial (26, 57-62); excluidos los levitas, en el nuevo censo no aparece ya ninguno de los que fueron empadronados en el primero, fuera de Caleb y Josué (26, 63 ss.). Un caso de herencia femenina discutida (27, 1-11); Moisés contempla la tierra prometida, mas no le será dado entrar en ella (27, 12 ss.); elección de Josué y su investidura (27, 15-23). Parte legislativa: sacrificios y fiestas (28, 1-30); leyes sobre los votos de las mujeres casadas (30, 4-17).
Guerra contra los madianitas y reparto del botín (31, 1-54); división de los territorios ocupados entre las tribus de Gad , Rubén y mitad de Manasés (32, 1-42); resumen general de las etapas del viaje por el desierto [que en total son cuarenta] (33, 1-49). Órdenes sobre los futuros enemigos, determinación de las fronteras entre las tribus, institución de una comisión a propósito para dividir la tierra (33, 50-34, 29). Ciudades levíticas y ciudades de refugio (35, 1-34). La herencia de una mujer que se casa fuera de su tribu (36, 1-12). Carácter y Doctrina. Cada una de las tres partes consta de un grupo de leyes y de un cuerpo histórico de episodios.
Los pocos hechos narrados son verdaderamente notables por su significado religioso (cf. censos, la marcha por agrupaciones, la función del arca, los vaticinios de Balam , las murmuraciones y sediciones, la división de la tierra prometida, los privilegios de la tribu de Leví , etc.). Siguiendo 421Bel orden que les corresponde, en el centro de la narración figuran dos sediciones: la de los exploradores (14) y la de Meribá (20, 1 ss.). Uno y otro hecho dejaron profundas huellas en la literatura hebrea. Entre las secciones legales (cf. Levítico ) hay varias disposiciones propias de Números (nazareato, la prueba de la «celotipia», la bendición litúrgica, relaciones entre sacerdotes y levitas , agua lustral, votos de las mujeres, ciudades levíticas y refugio, etcétera).
El libro de los Números presenta los caracteres de una narración histórica: las vicisitudes del desierto no son epopeyas de un pueblo vencedor. En ellas aparece Israel tal como era de prever: como un pueblo de medrosos, desanimados ante cualquier dificultad, fáciles para las revueltas, dispuestos a renunciar a la patria ya casi conquistada para volver a la esclavitud; más inclinados al culto materialista y grosero que al religiosamente profundo y moralmente elevante del único Dios de la revelación. Pero aún así los acontecimientos históricos son considerados y narrados, como siempre, desde un punto de vista y con una finalidad en que la religión ocupa el primer plano, lo cual no disminuye su valor histórico, sino que insinúa al lector el motivo por el que fueron elegidos y propuestos, y el aspecto que debe considerarse como primario.
Los documentos extrabíblicos y la arqueología no proyectan luz alguna directa sobre los hechos de los Números, pero facilitan su comprensión y avaloran (indirectamente) la veracidad (cf. los reinos de la Transjordania). Yavé domina realmente en toda la narración, y es significativo el hecho de que las deficiencias más graves son tildadas de falta de confianza en Él (14, 20). Los hechos aquí narrados son continuamente objeto de reflexión y de ponderación en el Antiguo Testamento (cf. Os. 2, 17; 11, 1; 13, 5; Jer. 1, 3; Sab. 10, 15-12, 27; 16-19, etc.). Respecto del N. T. cf. Jn. 3, 14 s.; I Cor. 10, 1-11; Heb. 3, 12-4, 13, etcétera.
Bibliografía
P. Heinisch, Das Buch Numeri , Bonn 1936. A. Vaccari, La Sacra Bibbia , I, Firenze 1943, pp. 341-433. A. Clamer, Les Nombres (La Ste. Bible, ed. Pirot, 2), París 1946, I, pp. 221-418. A. Bea, La Palestina preisraelitica , en Bíblica , 24 (1943), 231-60. R. De Vaux, La préhistoire de la Syrie et de la Palestine d’après les recherches récentes , en RB, 53 (1946), pp. 99-124.