Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

HABACUC

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Octavo entre los profetas menores del Antiguo Testamento, contemporáneo de Jeremías (Habaqquq, cf. el asirio hambaququ, nombre de planta y nombre propio; del tipo de ’asafaul, Núm. 11, 4), distinto del Habacuc de Dan. 14, 32- 38. Judá está expuesto, por sus pecados, a ser invadido y devastado por los caldeos (Hab. 1, 5 s.); su castigo no es definitivo (1, 17). Mas a los caldeos invasores sí los castigará Dios definitivamente, porque tienen puesta su confianza exclusivamente en su poder y no reconocen que son simples instrumentos en manos de Yavé (2, 1-20), como dice Isaías de Siria (Is. 10).

En la plegaria final (c. 3) el profeta expresa líricamente sus sentimientos sobre la intervención coercitiva de Yavé (vv. 1-15) y sobre la salvación final de su pueblo (vv. 16-19). Habacuc plantea el problema del mal y de la justicia divina: Bien está, dice al Señor, que llames a esos caldeos para que ejecuten tus juicios contra Judá y contra los otros pueblos; mas, ¿cómo permites que se desmanden y cometan tales crímenes? (Hab. 1, 13 s.). Es un eco de Job 9, 4. Por muy culpable que sea Judá, no es tan malvado como el caldeo.

La respuesta viene en confirmación de la divina justicia, que no deja impune la iniquidad; al castigo de Judá, que no es más que temporal, responde el castigo radical de los caldeos, acomodado a sus culpas {Hab. 2, 4). Judá será salvo por su monoteísmo y por su confianza en Yavé. Del examen del género literario (1, 2-4, lamentación; 5-10, oráculo; 11-17, lamentación; 2, 1-5 a, oráculo; 5 b-20, cinco imprecaciones: 3, un salmo) resulta una coordinación orgánica e intencionada de un profeta dedicado al culto, a quien son familiares los géneros de la literatura profética y de la lírica sagrada. El c. 3 no es un elemento adventicio, sino la respuesta directa a la expectación respecto de la petición que se ha hecho en 2, 20.

El destino del libro es el uso litúrgico: el c. 3 245Bes un salmo para cantarlo en el culto divino (cf. vv. 3-9.13: la pausa selah»), Habacuc es un profeta profesionalmente ligado al culto judío. El vocabulario de Habacuc coincide frecuentemente con el de los profetas del fin del s. vil, lo cual es una confirmación de que Habacuc profetizó en el último cuarto del s. vn, cuando los caldeos, después de la batalla de Carquemis (605 a. de J. C.), se disponían a atacar al reino de Judá. El atribuir el libro a la época griega no transciende del campo de la fantasía (cf. N. S. Gruenthamer, en Bíblica 8 [1917] 129-60, 257-89).

San Pablo prueba por Hab. 2, 4, en Rom. 1, 17; Gál. 3, 11, la justificación mediante la fe, y cita a Hab. 1, 5, en Act. 13, 40 s. Entre los manuscritos (v.) del mar Muerto se halló un comentario a Hab. (s. i desp. de Jesucristo). El texto de cada uno de los versículos va seguido de una breve explicación que aplica la profecía a la situación política y religiosa del tiempo. Es el método clásico de los Midrash. En el conjunto el texto coincide con la lección masorética.

El comentario se limita a los dos primeros capítulos, conforme a la finalidad y a la naturaleza del escrito; mas no puede deducirse nada en contra de la autenticidad del c. in. [F. S.]

Bibliografía

H. Bévenot, Le cantique d’Habacuc, en RB, 42 (1933), 449-525. P. Humbert, Problèmes du livre d’Habacuc, Neuchâtel 1944. E. Jacob, en RHPhR, 27 (1947), 114- 17. B. H. Brownlee, en BASOR, 112 (1948), 8- 18. J. T. Milik, en Bíblica, 31 (1950), 222-25.

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