Diccionario Bíblico

Luigi Moraldi; Francesco Spadafora

LEVÍTICO

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Tercer libro del Pentateuco, que recibe su nombre del contenido: trata principalmente de los sacerdotes (tribu de Leví) y de sus deberes. Los hebreos lo denominaban con la palabra inicial wajjiqrá («y llamó»). Establecida la alianza, promulgadas las leyes, ejecutadas las disposiciones pertinentes a la erección del tabernáculo, del arca, de los dos altares, etc. (cf. Éxodo ), el Levítico da leyes para la santificación de los individuos y de la nación, regula el culto, promulga las normas para la clase sacerdotal. Consta de cuatro partes principales y de un apéndice. I. Leyes referentes a los sacrificios (1-7): éstos se hallan agrupados en cinco categorías. El holocausto, de ganado mayor, menor y de aves (1, 3-17). Sacrificio incruento ( minhah ) (2, 1-16). Sacrificio pacífico, de ganado mayor, ovejas y cabras (3, 1-16); principio general sobre la grasa y sobre la sangre (3, 17). Sacrificio de purificación o expiación, por el sumo sacerdote, por todo el pueblo, por un jefe, por un ciudadano privado (4, 1-35), casos particulares (5, 1-6) y sacrificios expiatorios por los pobres (5, 7-13). Sacrificio de reparación o de enmienda (5, 14-26; Vulg. 5, 14 - 6, 7).

Obligaciones de los sacerdotes en los precedentes sacrificios y derechos sobre las ofrendas (6, 1 - 7, 34; Vulg. 6, 8 - 7, 24).

Conclusión general de la primera parte (7, 35-38; Vulg. 7, 25-28). II. Consagración de los utensilios del santuario y de los sacerdotes (c. 8); principio del culto por parte de éstos (c. 9); Nadab y Abiu castigados por haber usurpado un oficio sagrado (10, 1-7). Ulteriores especificaciones de algunos deberes sacerdotales (10, 8-20b). III. Leyes respecto de la limpieza legal (11, 16); de los alimentos; animales (v.) puros e impuros (11). Purificación de la puérpera (12); purificación de la lepra y otras enfermedades de la piel; identificación del mal (13, 1-59), rito de purificación del leproso (14, 1-32) y de su casa (14, 33-57). Impureza sexual y purificaciones correspondientes: para el hombre (15, 1-18) y para la mujer (15, 19-33). Rito para el gran día de la expiación o 360Apurificación general del santuario, de los sacerdotes y del pueblo (16). IV. 1) Leyes para la santidad (17-23). Serie de disposiciones así llamadas por razón de la frase tan repetida: «Sed santos, porque yo, Yavé, vuestro Dios, soy santo».

Disposiciones generales para todos: muerte de animales, unidad del santuario, leyes de la sangre (17, 1-16); prohibiciones que regulan los actos sexuales (c. 18); prescripciones varias: morales, religiosas, sociales, cultuales (19, 1-37); castigos a los transgresores de las leyes del culto (20, 1-7) y de las sexuales (20, 8-21); conclusión general a los capítulos 17-20 (20, 22-27). Disposiciones particulares pertinentes a los sacerdotes por su especial santidad: todos los sacerdotes (21, 1-9), el sumo sacerdote (21, 10-15); impedimentos para el sacerdocio (21, 16-24); santidad de los sacerdotes en la consunción de las sagradas oblaciones (22, 1-9) y exclusión de los laicos que no pertenecen a la familia sacerdotal (22, 17-33). 2) Secciones diversas. Fiestas del año y rituales correspondientes: Sábado (23, 1-4), Pascua y ácimos (23, 5 ss.), ofrenda de la primera gavilla (23, 9-14), Pentecostés (23, 14-22), principio de año y gran día de la expiación (23, 23-32), tabernáculos (23, 33-36.39-44). Prescripciones referentes a la llama perpetua en el santuario (24, 1-4) y a los panes de presentación (24, 5-9); pena del blasfemo y leyes del talión (24, 10-23).

Año sabático (25, 1-7) y año jubilar (25, 8-55).

Conclusión final de la obra: bendiciones para quien observa las prescripciones (26, 1-13), maldiciones para los transgresores (26, 14-43), triunfo de la divina bondad del Dios de la alianza (26, 44 ss.). Apéndice: votos, tarifas y rescates para hombres (27, 1-8), animales (27, 9-13), cosas (27, 14 s.), campos (27, 16-25), primogénitos (27, 26 s.), votos cuya materia se halla en entredicho (27, 28 s.), diezmos (27, 30-34).

«La santidad, incluso la ritual, insistentemente inculcada a los sacerdotes y al pueblo, procede de un motivo altamente religioso (11, 14; 22, 9.16); inspírase en la misma santidad de Dios, al que toma por modelo (19, 2; 20, 8.24, etc.). Leyes y prescripciones tienen por objeto la salvaguardia de una vida verdaderamente religiosa (cf. 18, 21; 19, 4.26 ss., 31, etc.). Y las prescripciones completan y demuestran tal elevación de sentimientos; cf. prohibiciones y graves sanciones por los pecados contra la naturaleza (18); por las injusticias contra el prójimo (19); deberes de caridad (360B19, 17 s.; cf. Mc. 12, 31), incluso para con el extranjero (Lev. 19, 32 s.).» (Spadafora.) Los modernos exegetas católicos sostienen la autenticidad mosaica sustancial del Levítico, sin excluir el que algunos preceptos hayan sufrido añadiduras y modificaciones. « Moisés halló el uso de los sacrificios establecido y arraigado entre todos los pueblos.

En las tablillas recientemente descubiertas en Ras Shamra (la antigua Ugarit), en la Fenicia septentrional, unos siglos anteriores a Moisés, se mencionan las mismas especies de sacrificios, y hasta con los mismos nombres (por la afinidad de las dos lenguas) que en el Pentateuco; Moisés con sus leyes no hizo más que regular y consagrar al culto del verdadero Dios un ceremonial ya antes practicado» (A. Vaccari; cf. R. Dussaud, Ras Shamra et l’A. T. , París 1936, pp. 109-13), complemento del Decálogo, sustancia de la alianza (v.) entre Dios y el pueblo.

Entre los manuscritos del mar Muerto descubiertos en 1947 hay cuatro fragmentos del Levítico: 19, 31-34; 20, 20-23; 21, 14-22; 22, 4 s., escritos con la antigua escritura de Laquis (s. VI a. de J. C.) y atribuidos al s. VI (A. Neher) o al IV a. de J. C. (R. De Vaux), con un texto exactamente igual al texto masorético. Jesucristo Nuestro Señor abrogó las leyes ceremoniales del Antiguo Testamento. Los sacrificios prefiguran al sacrificio único y perfecto de la Cruz (Heb. 9, 9 - 10, 10). [L. M. - F. S.]

Bibliografía

A. Vaccari, La S. Bibbia , I, Firenze 1943, pp. 278-340. A. Clamer, Le Lévitique ( La Ste Bible , ed. Pirot, 2), París 1946, pp. 7-207. F. Spadafora, en Enc. Catt. It. , VIII, col. 1235 ss.

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