Diccionario Bíblico

Armando Rolla

DEUTERONOMIO

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Quinto libro del Pentateuco, al que los hebreos llaman ’elleh haddebhárim «estas son las palabras», o had-debharim «las palabras», por razón de las que le sirven de encabezamiento.

Los LXX lo llaman Δευτερονόμιον «segunda ley» traduciendo defectuosamente Dt. 17, 18 (misneh hat-tōrāh «repetición de la ley». En la tradición judíocristiana se le atribuye a Moisés (v. Pentateuco). Es una segunda ley, promulgada por Moisés en la llanura de Moab en el undécimo mes del año 40 después de la salida de Egipto. Ofrece algunas leyes nuevas, y complementos, y modificaciones de las precedentes. Fue motivado principalmente por el próximo establecimiento de los hebreos, con lo cual habría de sufrir una profunda modificación su primitiva estructura social seminómada.

Pero el Deuteronomio no es una simple y fría enumeración de leyes y ordenanzas, sino que está vivificado por un cálido tono oratorio que crea la impronta característica del libro. En vísperas de su muerte condensa Moisés en este emocionante testamento sus alientos, sus invectivas y sus invitaciones a la observancia de la Ley, comenzando por los grandes principios morales, y se apoya en los más elevados motivos, como las glorias del pasado, la misión histórica de Israel y los triunfos del porvenir.

La forma del Dt. consiste en la presentación de varios discursos dirigidos por Moisés a los israelitas. 1.° Discurso (1-4): Echa una mirada retrospectiva a los hechos ocurridos desde que 150Adejaron el Sinaí hasta las conquistas llevadas a cabo al otro lado del Jordán, en cuanto son reveladoras de la fidelidad de Dios a las promesas (1, 3), para inculcar la fiel observancia de la Ley (4, 1-40). 2.° Discurso (4, 44-26, 19): Es la parte central del libro que contiene la renovación de la Ley. Comienza por los principios generales: decálogo (5), culto y amor al único Dios (6), guerra a la idolatría (7), a lo cual sigue un paréntesis con la recriminación de las pasadas infidelidades de Israel, promesas y amenazas (8, 11). Luego vienen las leyes especiales relativas a la religión: unidad de santuario (12, 1-28), contra la apostasía (12, 29-13, 18), alimentos y diezmos (14), año de remisión (15), las,tres grandes solemnidades anuales (16, 1-17); luego las leyes relativas al derecho público (16, 18- 21, 9); para los jueces (16, 18-17, 13), para el rey (17, 14-20), para los sacerdotes (18, 1-19), para los profetas (18, 9, 22), homicidio involuntario (19), guerra (20), homicidio sin reo confeso (21, 1-9), y finalmente varias leyes relativas al derecho familiar y privado (21, 10-26, 19): p. ej., matrimonio (21, 10-14; 22, 13-23, 1), hijos (21, 15-21), divorcio (24, 1-5), levirato (25, 5-10), deberes de humanidad (22, 1-12; 23, 16-21; 24, 6-25, 4), honestidad (25, 11-19), votos (23, 22-24), primicias y diezmos (26). 3.° Discurso (27, 1-29, 68): Contiene la orden de promulgar la ley junto a Siquem (tan pronto como hubieren entrado en Canán) con maldiciones para los transgresores (27), amenazas y promesas (28). 4.° Discurso (28, 69-30, 20): Renuévase la exhortación a la observancia de la ley con el recuerdo de hechos históricos, promesas y amenazas (29-30). El apéndice histórico (31, 1-34, 12) presenta los últimos hechos de Moisés, la elección de Josué por sucesor suyo (31), el cántico de Moisés (32), la bendición de las doce tribus (33) y la muerte de Moisés (34).

El Dt. tiene por fulcro el amor. Toda la historia del pasado de Israel está representada en función con el amor que Yavé despliega para con su pueblo y que Israel debe tributarle. Yavé ha elegido a Israel para pueblo suyo, y esta relación de pertenencia que une a las dos partes la ha expresado por medio de la alianza (v.) que es gratuita porque ha tenido por origen la voluntad libre de la benevolencia divina, si bien condicionada por mutuos derechos y deberes.

Para que Israel pueda disfrutar de la posesión de la Tierra prometida tiene que reconocer a Yavé por su Dios, con exclusión de todos los otros dioses, mediante un 150Bculto que le tributarán en su propio santuario; la infidelidad para con Dios será severamente castigada. Puede decirse del Dt. que es el libro de la Alianza por antonomasia. Es digno de notarse el profundo sentimiento de humanidad del Dt.: el amor al prójimo con la misericordia y la compasión para con los desgraciados, la severa y no menos delicada defensa de la familia, de la mujer y de las costumbres públicas y privadas. El Dt. tiene páginas que se acercan a la sublimidad divina del Evangelio más que ningún otro libro del Antiguo Testamento.

El Mesías es vislumbrado como Sumo Profeta (18, 15-19) por el ojo de Moisés, hecho a penetrar lo futuro. [A. R.] A. Clamer, Lévitique, Nombres, Deut. (La Ste. Bible, ed. Pirot, 2), París 1940. A. Vaccari, Il Pentateuco, Firenze 1943, p. 435 s. A. Cazelles, Jérémie et le Deutéronome, en RScR, 39 (1951) 5-36.

Bibliografía

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