HEBRÓN
Ciudad de las montañas de Judá (Jos. 15, 54), 37 km. al sur de Jerusalén, llamada antiguamente Qiriath «Arba» («ciudad de los cuatro»), y hoy el Khalil («el amigo de Dios») por razón del apelativo que se dio a Abraham ya en la antigüedad (ibíd. 19, 9). Fue construida siete años antes que la egipcia Tanis (Núm. 13, 22) por los jórreos, estables no semitas, que bajaron de las montañas de Armenia después del año 2000 a. de J. C.; y efectivamente jórreos son los nombres de las cuadrillas de Hebrón, Anac y sus tres hijos (Núm. 13, 22; Jos. 15, 14; Jue. 1, 10), y de ello se hallan testimonios en Nuzu (cf. R. De Vaux, en RB, 55 [1948], 325 s.).
En ella fijó la residencia Abraham cuando abandonó a Betel (Gén. 13, 18), y allí se le cambió el nombre al Patriarca, hospedó a los tres ángeles (18, 1 ss.), le nació Isac (21, 3), murió Sara y fue sepultada en la cueva de Macpela, que Abraham compró a los habitantes del lugar y fue destinada a sepultura de la familia (49, 30-31; 50, 13). Fue también residencia temporal de Isac (35, 27) y de Jacob (37, 14): de allí partió Jacob con sus hijos a Egipto (37, 14; cf. 46, 1). A Hebrón envió Moisés los exploradores (Núm. 13, 26).
En la ocupación de Palestina , bajo la dirección de Josué, fue tomada Hebrón, su rey muerto y la población exterminada o dispersa (Jos. 10, 3- 39; 11, 21; 12, 10) y poblada después por Caleb (Jos. 14, 13). Habiéndose convertido después en ciudad de refugio (Jos. 20, 7) y de sacerdotes (Jos. 21, 11-13; I Par. 6, 55. 57), en ella se refugió David, cuando lo perseguía Saúl, y la tuvo por capital provisional durante siete años y medio (II Sam. 2, 1. 3. 11. 32; I Re. 2, 11; I Par. 29, 27).
En ella fue David reconocido y ungido por rey de todo Israel (II Sam. 5, 1, 3; I 253BPar. U, 1. 3; 13, 23. 38) y nacieron seis de sus hijos (II Sam. 3, 5; I Par. 3, 1. 4); en ella fue muerto Abner por Joab y allí lo sepultaron (II Sam. 3, 27, 32) junto a Baña y Recab, asesinos de Isbaal, justamente castigados por orden de David (II Sam. 4, 12). Absalón fijó en Hebrón el centro de la rebelión contra su padre (II Sam. 15, 7-10), y Roboam la fortificó (I Par. 11, 10).
Durante la cautividad cayó en poder de los edomitas, de quienes la conquistó Judas Macabeo (I Mac. 5, 65). Habiendo sido transformada en un nido de rebeldes durante la guerra judía, la incendio Cerealisisisis, lugarteniente de Tito (Fl. Josefo, Bell. IV, 9, 7. 9). Tuvo poca importancia durante el período bizantino, pero después de la ocupación árabe del 634 se convirtió en una de sus cuatro ciudades sagradas por el recuerdo de Abraham. El primitivo emplazamiento de Qiryat Arba subsiste en las ruinas de el-Arba‘in, en la colina de er Rumeideh, en las que no se han hecho excavaciones sistemáticas, pero que ofrecen evidentes huellas del Bronce II (2000-1600) y del Hierro II (600-300 a. de J. C.). [A. R.]
Bibliografía
H. Vincent - F. M. Abel, Hébron, Le Haram el-Khalil, París 1923. F. M. Abel, Géographie de la Palestine, II, París 1938, p. 345 ss.