Diccionario Bíblico

Francesco Solé

EVANGELIO

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Es la «alegre nueva» o la predicación de la redención obrada por Jesús, y el conjunto de su vida y de su doctrina, esquematizadas en la Catequesis (v.) apostólica. Hasta pasada la primera mitad del s. ii, no se hizo extensivo el término a los libros que conservan el núcleo central de tan «buena nueva», lo cual aparece por vez primera, según parece, en Justino, Apología, 66, escrita hacia 150-155. Los escritores clásicos griegos usaban este término en plural para indicar la recompensa que se daba al mensajero de una buena noticia, o los sacrificios ofrecidos a los dioses en acción de gracias por una buena noticia (Odis. XIV, 152. 166; Cicerón, Ad Attic. 2, 12, etc.).

Una inscripción de los tiempos del Redentor, poco más o menos, llama «principio de buenas noticias (τῶν εὐαγγελίων) al día del nacimiento de Augusto. En la versión griega de los LXX (s. III-II a. de J. C.), Evangelio tiene el significado que acaba de verse en los clásicos, pero el verbo «evangelizar» introduce, en algunos textos expresivos, la alegre noticia de la redención mesiánica (p. ej., Is. 40, 3; 52, 7; 60, 6; 61, 1, etc.). Por lo que a la lengua se refiere, los escritores del Nuevo Testamento dependen de los LXX, versión familiar a las primitivas comunidades cristianas.

203BEl término Evangelio aparece 66 veces en San Pablo ; 4 en Mt.; 8 en Mc.; 2 en Act.; y en Ap. 14, 6. Siempre es «la noticia» por excelencia, «la palabra de Dios», «la palabra de la salvación»; la noticia de la venida del reino de Dios, de la redención del género humano, efectuada por Jesús, que realizó el plan divino de salvación predicho por Dios en el Antiguo Testamento, especialmente por medio de los profetas (cf. Rom. 1, 1-6; etc.).

Por consiguiente, el Evangelio tiene a Dios por autor y a Jesús por objeto. Evangelio y εὐαγγελίζεσθαι, se encuentran solos, en sentido absoluto, significando la buena nueva de la salvación mesiánica (Mc. 1, 1-15; 13, 10.; I Cor. 1, 17; Gál. 1, 8 etc.); y con genitivo calificativo, subjetivo (Rom. 1, 9; 15, 16; I Tes. 2, 2-8; I Pe. 4, 17 etc.) u objetivo (Mt. 4, 23; 9, 35; I Tes. 1, 5; Rom. 2, 16 etc.). Puede significar el mismo acto de predicar la redención (Rom. 1, 1; 15, 19; etcétera. [F. So.] G. Friedrich, en ThWNT, II, pp. 705- 35. Simon-Dorado, Nov. Test., I, Torino 1944, pp. 3-6.

Bibliografía

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