Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SIQUEM

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(H ebr. Shechem «nuca»). — Ciu d ad sita en la montaña de Efraím, entre los montes G arizim y Ebal, mencionada en los textos de proscripción de la X II dinastía egip cia (Skmimi) y en la carta 289 de El A marna de la X V III dinastía (Shakm i). Corresponde a la actual Tell Balátah en la que la exploración arqueológica de E. Selin (1913-1926), la dé G. W elter (1928) y la de H. Steckeweh (1934) revelaron un m uro ciclópeo de piedra y ladrillo que puede rem ontarse al 2000 a. de J. C. y un muro en declive (B), probable base de la acró polis (Bet M ilo de Jue. 9, 6-20?) con templo (Baal Berít de Jue. 9, 4), que es contemporá nea d el.muro con terraplén (glacis), y con puer ta de tres hojas, del s. X V II. F u é la primera etapa de la peregrinación de Abraham, quien la consagró erigiendo un aliar en el lugar donde se le apareció Yavé, en la cim a de M oreh (Gén. 12, 6 s.).

Habitó en ella Jacob quien consagró un campo (Gén. 33, 18 ss.) que transm itió como heredad a sus des cendientes, y allí realizó la tota! purificación de su familia, enterrando idolillos y anillos mági cos (Gén. 35, 2 ss.); pero hubo de abandonar la luego a causa de la dolosa y fero 2 m atan 7a de los siquem itas recién circundados, llevada 36. — S p a d a f o r a. — D i c c i o n a r i o b íb lic o 561Ba efecto por sus dos hijos Simeón y Leví para vengar el honor de su herm ana (Gén. 34). En las cercanías de Siquem fue donde los hijos de Jacob, que habían llegado allí desde Hebrón apacentando los rebaños, vendieron a su hermano José a unos m ercaderes árabes is maelitas (Gén. 37, 12 ss.). Por estar situada en los límites septentrionales de la tribu de Efraím fue concedida a los levitas y destinada a ciudad de refugio. Aquí fue donde Josué, al aproximarse a la muerte, congregó al pueblo para darle las últim as recom endaciones (Jos. 24, 1-25).

Al m orir el juez G edeón, Siquem reco noció la soberanía del cruel Abim elec, pero al cabo de tres años, aunque duramente diezm ada, renegó del tirano, a quien dio muerte po r medio de un pedazo de rueda de m olino que fue arrojada por una mujer desde lo alto de una torre asediada (Jos. 9). Probablemente era la sede del superintendente de la montaña de Efrafm durante el reinado de Salomón (I Re. 4, 8), por lo que al sobrevenir la escisión fue elegido en ella por rey Jeroboam, el cual la fortificó y la eligió para residencia suya (I Re. 12.1.25; II Par. 10, 1). Fué poblada de samaritanos durante el cau tiverio, y en tiempo de Juan H ircano quedó re ducida a un pobre villorrio en el 128 a. de J. C.

Los judíos talm udistas y San Jerónimo la localizaron erróneamente en la actual N a plusa (Flavia Neapolis). De Balatah-Siquem, llam ada Sicar en tiempo de Jesucristo, era oriunda la samaritana con la que Cristo m antuvo aquel coloquio (Jn. 4, F. M. Abel, Geograpltie de la Palestine, II. Parte 1938. pp. 458 s s.: A. G. B a r r o is, M anuel d'archeologie bibtUiue, I. París 1939. pp. 183-88. W. F. A lb rio h t. The Archaelogy o í Palestine, H arm ondsw orht 1949. pp. 86-90.

Bibliografía

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