Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

EFRAÍM

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Segundo hijo de José (Gén. 42,. 52; 46, 20-27). Fue adoptado con su hermano Manasés por Jacob, que en la bendición lo piefirió al primogénito (Gén. 48, 14 ss.). Los. descendientes de Efraím (a quienes vio José hasta la tercera generación: Gén. 50, 22) están catalogados en Núm. 26, 35 ss. cuyo texto es poco seguro críticamente. Constituyen la tribu, de Efraím, que es la más importante, después de la de Judá, en la historia de Israel, y muy pronto se disputó el predominio con Judá. En el Sinaí contaba con 40.500 miembros (Núm. 1, 33: 2, 19); en los campos de Moab , unos 38 años después, con 32.500 (Núm. 26, 37). En el desierto acampaba al lado de la tienda sagraday en las marchas seguía inmediatamente al arca (Núm. 2, 18). En la distribución de Palestina le tocó la fértil y bella (Gén. 49, 22; Dt. 33,. 12-16) región central: entre Dan-Benjamín al sur, y Manasés al norte; entre el Mediterráneo y el Jordán (Jos. 16, 2 ss.; I Par. 7, 28 s.). «Los montes de Efraím» (Jos. 17, 15; Jue. 2, 9, etc.), llamados también «montes de Israel», por oposición a los «montes de Judá», se extendían desde la llanura de Esdrelón hasta los montes de Jerusalén.

Semejante posición indujo a Efraím a sostener numerosas batallas con los cananeos (Jos. 17, 14 ss.), a los cuales quitó todas las ciudades, menos Gazer (Jos. 16, 10; Jue. 1, 29). Dado su temperamento orgulloso y belicoso, tomó parte en las guerras de las otras tribus contra los enemigos; con Aod contra los moabitas; con Débora y con Gedeón contra los madianitas (Jue. 3, 27; 5, 14; 7, 24); y se daba por ofendida cuando se prescindía de su ayuda, como sucedio con Gedeón (Jue. 8, 1 ss.) y con Jefté, tan poco diplomático, que sofocó sangrientamente el altercado (ibid. 12). A Efraím pertenecían Josué y los libertadores Thola (Jue. 10, 1) y Abdón (12, 13). En el episodio del altar erigido por los rubenitas (Jos. 22, 9-44), Efraím se declaró protector de la unidad religiosa de Israel. Después de la muerte de Saúl se mantuvo fiel a Isbaal (Isboseth: II Sam. 2, 9 s.); y se pasó a David cuando dieron muerte a aquél (II Sam. 5, 1). Pero los celos con Judá no estaban más que adormecidos, y al 176Amorir Salomón, el efraimita Jeroboam consumó la escisión de las tribus septentrionales que se separaron de David y de Judá (I Re. 11-12). Desde entonces la historia de Efraím se confunde con la de Samaria.

La puerta de Efraím en Jerusalén (II Re. 14, 13; Neh. 8, 13 ss.), hacia el norte, probablemente estaba al lado de la actual puerta de Damasco. [F. S.]

Bibliografía

L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu, I, París 1922, pp. 7.16 s. 111-114, 116 ss. 168.183 ss. 217.331 s.
II, 1930, pp. 69.71, 160.272 s. F. M. Abel, Géographie de la Palestine, II, ibíd. 1938, p. 56 ss.

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