Diccionario de Teología Moral

Giovanni Sessolo (Ses.)

LITURGIA

Recursos

1. Significado primario de la palabra liturgia. - La palabra liturgia, como tantas otras (p. ej., iglesia, ritos), ha tenido y tiene todavía muchos significados. Etimológicamente, del griego λειτουργία, significa obra pública. En el lenguaje eclesiástico se usa ante todo la palabra liturgia para indicar el conjunto de los actos del culto público u oficial de la Iglesia. Donde la palabra público en la materia de que tratamos (cfr. por su parte el Código de derecho canónico, can. 1256), no quiere significar que el acto de culto se haga en presencia de otros, esto es, en público, sino que se realiza en nombre de la Iglesia; por un ministro destinado legítimamente a ello, y según las leyes y las prescripciones de la misma Iglesia, aunque acaso este acto se realice en privado o en el secreto máximo, como, p. ej., la absolución sacramental o el rezo privado del divino oficio. Pública es, por lo tanto, sinónimo de oficial.

2. Significados derivados. - Los significados derivados de la palabra liturgia se relacionan naturalmente con el significado primario, pero son diversísimos de éste y entre sí, y sólo el contexto los puede precisar, como lo demuestran las siguientes observaciones:

a) Los actos del culto público pueden ser considerados separadamente y en este sentido se puede decir la liturgia de la misa, la liturgia de los sacramentos, la liturgia del matrimonio, la liturgia de vísperas, etc.

b) Los actos de culto público no son realizados en todas partes del mismo modo y en este sentido se habla de liturgia occidental, liturgia oriental; liturgia romana, ambrosiana, antioquena, alejandrina, armenia, mozárabe, etc. Además en la misma región los actos del culto público no fueron realizados en el pasado del mismo modo que en el presente y en este sentido se habla de liturgia primitiva, antigua, medieval, actual.

c) Los actos de culto público no son siempre del todo uniformes; sino que junto con partes fijas presentan también partes variables para los diversos tiempos del año o para cada fiesta o feria. El conjunto de las variantes o particularidades que caracterizan un tiempo o una fiesta o feria se suele llamar liturgia de aquel tiempo, de aquella fiesta o de aquella feria; y en este sentido se dice liturgia de Adviento, de Navidad, de Epifanía, de Cuaresma, del Tiempo Pascual, de Jueves Santo, de la Asunción, etc. Muy a menudo, sin embargo, más que las variantes en sí mismas, se consideran los pensamientos particulares que encierran, el espíritu que las informa; y en este sentido se dice comprender, vivir la liturgia de un tiempo determinado o de una fiesta o feria determinada.

d) Los actos del culto público pueden ser estudiados en su origen, en su forma, en su ejecución, en su significado y en sus efectos, en relación también a otros actos y nociones; y la ciencia que se ocupa de todo esto se llama liturgia.

3. Actos o funciones litúrgicas. - Son actos del culto público los siguientes: a) el ofrecimiento del Sacrificio de la Santa Misa; b) la administración de los Sacramentos y la de los Sacramentales (bendiciones, consagraciones, procesiones); c) el rezo del oficio divino. A la división de los actos del culto público corresponde la división de los principales libros litúrgicos (v.), o sea, los libros que sirven para el culto oficial de la Iglesia: a) el Misal (v.) para la Misa; b) el Ritual (v.) (de los simples sacerdotes) y el Pontifical (de los obispos) para los Sacramentos y Sacramentales; c) el Breviario (v.) para el oficio divino. Los actos del culto público se suelen llamar también funciones litúrgicas.

4. Funciones extralitúrgicas. - En cambio, se llaman funciones extralitúrgicas algunos otros actos del culto que, aun siendo aprobados, favorecidos y acaso también (al menos en parte) regulados por la Iglesia no forman parte, sin embargo, de su culto oficial. Tales son, p. ej., las piadosas prácticas del Vía Crucis, del Sto. Rosario, de particulares triduos, novenas y meses en honor del Señor, de la Virgen y de los Santos. Conviene que también estas funciones, tanto en su conjunto como en sus partes, sean en lo posible informadas del espíritu que anima a la liturgia en los diversos días y tiempos del año. Así el piadoso ejercicio del Vía Crucis es particularmente oportuno en todos los viernes del año; pero de un modo especial en los de Cuaresma y más aún el día de Viernes Santo. Y las prácticas en honor de la Virgen, además de en sus fiestas, convienen especialmente al día del sábado. El canto del Miserere conviene a los tiempos de penitencia, el canto del Magníficat a las fiestas de María Sma. y a la novena de Navidad.

Las mismas canciones populares de uso tan frecuente en las funciones extralitúrgicas debieran ser conformes a las diversas fiestas y a los tiempos litúrgicos; por esto sería de desear que en el repertorio de canciones hubiese alguna para las principales fiestas o al menos para los principales tiempos del año.

5. Fines de la liturgia. - La liturgia, como la religión y el culto en general, tiene un doble fin u objeto: el honor de Dios y la santificación de las almas. Pero los dos fines de ordinario están tan estrechamente unidos que se podría hablar de un único fin: honrar a Dios, santificando las almas. En el oficio divino resalta sobre todo el primer fin: el honor y la gloria de Dios; en los Sacramentos y Sacramentales resalta especialmente el segundo fin: la santificación de las almas; en el sacrificio de la Santa Misa resaltan plenamente el uno y el otro.

6. Participación del pueblo en la liturgia. - Es necesario que el pueblo participe activa y conscientemente en las funciones litúrgicas, especialmente en las de la Sta. Misa. Debidamente instruido y guiado sacará de la participación en las funciones litúrgicas un sólido alimento para su piedad y una fuerte ayuda para una vida cristiana íntegra. Esta activa participación la hace hoy más fácil la publicación de tantas obras, como existen para los seglares, de Misales, extractos del Ritual y de fascículos o folletos periódicos sobre la Misa, etc. Ses. Véanse en Canto sagrado las más recientes disposiciones de la Sda. Congr. de Ritos acerca de la participación de los fieles en la Santa Misa.

Bibliografía

Encíclica Mediator Dei, AAS, 29 (1947), 521-595, trad. esp. Anuario Petrus 1947, p. 115-136
L. Eisenhofer, Compendio de Liturgia católica, Barcelona, 1955
R. Guardini, El espíritu de la liturgia, Barcelona, 1936.

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