NAVIDAD
1. Datos históricos del s. I al IV. - La N. es una fiesta de origen cristiano en oposición a la Pascua o a Pentecostés, que son una continuación, con una nueva idea cristiana de fiestas ya celebradas en el judaismo; a diferencia de la Pascua es una fiesta fija. La verdadera fecha del nacimiento del Salvador nos es desconocida. El hecho sin embargo de que el Oriente fije el 6 de enero y el Occidente el 25 de diciembre autoriza a concluir que la primera generación cristiana sabía que el Salvador había nacido durante el invierno. Según el L ib e r P o n tifi - calis el papa Telesforo (125-136?) reformó la fiesta de N. e Instituyó la Misa de medianoche; la noticia sin embargo se Juzga Jus- ' tamente no auténtica; en realidad la N. no se nombra antes del s. iv, si bien Hipólito en un texto, algún tanto discutido, d< su Comentario sobre Daniel afirma ya que el Señor nació el 24 de diciembre del año 42 de Augusto. La N. es desconocida para Orígenes, para Tertuliano y para el Cómputo. Pascual de 243; la Depos/fio JEpiscoporum, documento romano del 336 supone ya para aquel año la celebración de la N. en 26 de diciembre; la Depositio M a rty ru m de Dionisio Filocalo, escrita en Roma el 354, dice explícitamente: V I I I kal. jan. natus Christus in B etleem Judeoe, esto es, el 26 de diciembre, el nacimiento de Cristo en Belén de Judea.
La fiesta introducida entre el 243 y 336 es de origen occidental y más precisamente es una institución romana. El Oriente celebraba ya anteriormente el 6 de enero el nacimiento del Señor, probablemente en lugar de la fiesta del dios A ia n, que se celebraba en Alejandría en aquel día (A. Baumstark, V on geschichtlichen W arden der Ltturgte, Freiburg L B., 1923, p. 27). La celebración el día 26 de diciembre se fijó tal vez para oponer una fiesta cristiana a la Natividad del Dios Sol Invicto (N a ta lis Solis In v ic t i), establecida en los tiempos del emperador Aureliano (270-275) como fiesta pagana del imperio y que se celebraba con solemnidad por numerosos adoradores de Mitra. A la elección de esta fecha pudo contribuir finalmente el simbolismo natural» esto es, el pensamiento de festejar en los días en que la luz comienza a recrecer (después del solsticio Invernal), la Natividad del Sol de justicia. v De Roma,'y en el mismo siglo, esta fiesta se difundió rápidamente incluso por Oriente, coincidiendo esta difusión con la descomposición del arrianismo en cuanto que estos herejes provocaron en los católicos una veneración más ardiente hacia el Hijo de Dios, consustancial al Padre.
Los recentísimos estudios del Emmo. Cardenal Borgongini-Duca sobre la profecía de Daniel, con sorprendente coincidencia confirman la fecha de la N. en el 25 de diciembre, mientras que la Encarnación la colocan en el 30 de marzo y la muerte del Señor en el 7 de abril.
2. D e l s. v i en a de la n t e. - Desde el s. vi el día de N.
se caracteriza por el uso de celebrar 3 Misas (L íb e r P on tifica lis, I, 129; S. Gregorio Magno, Hom. 8 in Evang.). El simbolismo medieval quiso ver en esto una alusión al triple nacimiento de Jesús: en la eternidad del seno del Padre, en el tiempo de la Virgen María, en el alma de los cristianos. Históricamente la Misa de medianoche comenzó en las iglesias de Jerusalén con el uso de celebrar la noche de N. en Belén junto al pesebre del Señor. En Roma esta Misa se celebraba en una gruta artificial que imitaba la de Belén, como todavía se señala en la indicación estacional: Statio ad ¡S. M ariam M aiorem ad Prcesepe. La segunda Misa ad A u roram, originariamente no tenía una relación con la N. sino en los cantos tomados de los procesionales de Jerusalén, cuando los fieles iban de Belén a Jerusalén después de haber celebrado en el pesebre; ésta se celebraba en honor de la mártir Anastasia de Sirmio, cuya fiesta ocurría el 25 de diciembre. La Santa era muy venerada en Constantinopla, de donde su culto, bajo la dominación bizantina, pasó a Roma a la iglesia del palacio Imperial en el Palatino, la actual iglesia de Anastasia (tal vez también Anastasis resurrección).
Con la difusión de los sacramentarlos romanos la celebración de las tres Misas se propagó fuera de Roma.
3. S i g n i f i c a d o m í s t i c o. - El recuerdo de la N. del Redentor parece como que nos conduce nuevamente a la gruta de Belén para que aprendamos allí que es absolutamente necesario nacer de nuevo y reformarnos radicalmente;
esto es.posible solamente cuando nos unimos íntima y vitalmente al Verbo de Dios hecho hombre y nos hacemos participantes de su divina naturaleza a la que hemos sido elevados (P ío X II, Ene. M ediator Dei, 20 noviembre 1947). Por lo demás, el significado de la Sta. N. se expresa bien tanto en las epístolas de la fiesta como en las lecciones del primer Nocturno del Oficio Divino.
4. Usos f o l k l ó r i c o s. - Muchos son los usos folklóricos en el día de la N., particularmente en los países nórdicos; asi la costumbre de los regalos navideños, porque el Padre Eterno nos ha dado como gran don a su Hijo y por este motivo los hombres quieren también darse un d on; el árbol de Navidad, de origen pagano, pero que muy pronto fue tomado como un símbolo de Cristo, verdadero árbol de vida, el cual con su venida ha iluminado a todo el mundo; la fecha de los documentos Pontificios más solemnes en que se toma a la Sta. N. como principio de la era cristiana, etc. Opp.
Bibliografía
Bibliografía
H. U se n e f, Das Weihnachtsfest. Religión *- geschichtliche Untersuchungen, Bonn, 1880 (2.a ed. de
H. Lletzmann, 1911) A. G ast o u e, Noël, Faris, 1900 M. R i g h e t t i, II ciclo litúrgico natalizio, en Anales di apología cristiana. 24 (1915)
B. Borre, Les origines de la Noël et de l'Épiphanie, Louvain, 1932. ». I