MISERERE
1. Noción. - Es por excelencia el salmo (51 [60]) de los penitentes y se califica con la palabra con que se inicia en la versión latina: Miserere mei Deus... Ten piedad de mí, oh Dios... 2. Autor. Contenido. Enseñanzas morales. - Se atribuye al rey David, movido por las palabras de Natán (II Sam., XII, 1-15) a dolor de su doble pecado, de adulterio y de homicidio (ibíd., XI, 2-16). En el texto bien examinado no hay nada que se oponga a esta atribución. El salmista, sinceramente arrepentido, pide ante todo la purificación de su alma (9-11) y una completa renovación interior (12 ss.), por reconocerse profundamente corrompido (7). Después promete servir a Dios con verdadero culto espiritual (15-19), modelo así de perfecta conversión. En el salmo se atestiguan profundas verdades morales:
a) Ofenden a Dios no sólo los pecados que parecen atacarle directamente, sino también los pecados cometidos contra el prójimo, como los dos de David, porque de Dios viene toda ley moral y todo derecho del hombre. A Él por lo tanto hay que pedirle siempre el perdón. b) Existen no sólo pecados actuales, sino que es una realidad también la profunda corrupción de la naturaleza humana engendrada por pecadores e inclinada al mal.
c) El conocimiento y la práctica de la vida moral deben penetrar íntimamente en el alma y no ser como un barniz exterior.
d) Más que los sacrificios externos y materiales de víctimas animales, Dios quiere el afecto interno de*un corazón que se dé sinceramente a Él (Salmo 50). Los dos Ultimos versos (20-21) fueron añadidos en tiempo del exilio, cuando se comenzó a usar el salmo para deplorar los pecados de toda la nación.
3. Uso l i t ú r g i c o. - El Salmo, uno de los siete Salmos penitenciales, se usa frecuentemente en tiempos de penitencia, como en el oficio ferial, en la Cuaresma y especialmente en la Semana Santa. Igualmente en el oficio de difuntos. Pal.
Bibliografía
Bibliografía
- A. Vaccari, I libri della Bibbia, Roma, 1925, p. 115 ss.
M. S ales, L a Sacra Bibbia, V, Roma, 1934, 9, 146 ss.