Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

PASCUA

Recursos

La primera de las tres fiestas anuales de los hebreos (Éx. 23, 14 ss.); v. Pentecostés y Fiesta de los Tabernáculos. Es la fiesta nacional por excelencia, conmemoración de la liberación de la esclavitud egipcia. La Pascua propiamente dicha, según se desprende de la etimología «paso», está constituida por la inmolación y consunción de un cordero, con cuya sangre se rociaban los postes y las fachadas de todas las casas, con lo que se conmemoraba el «paso» del cordero de Yavé en la noche aquella famosa que presenció la matanza de los primogénitos egipcios, mientras que las viviendas de los israelitas, cuyas fachadas estaban rociadas con la sangre de un cordero, eran respetadas. La Pascua fué celebrada por vez primera en la misma noche en que la última plaga doblegó definitivamente al faraón, de suerte que ya entonces fué posible a los hebreos emprender la marcha, bajo la dirección de Moisés , hacia la península del Sinaí , hacia la libertad y la independencia (Éx. 12, 1-14.21-28.43-49). Ya desde el principio se unió a tal celebración la fiesta de los ácimos, «massôth». En aquella cena pascual se prohibía toda clase de pan fermentado.

La inmolación del cordero debía efectuarse «entre las dos tardes», es decir, entre la puesta del sol y el anochecer, o entre el declinar del sol y su ocaso; la cena, en cambio, tenía lugar dentro de la misma noche; y como el día se completaba de ocaso a ocaso, simultáneamente con la cena se daba comienzo a la fiesta de los ácimos que duraba siete días: el 15 y el 21 eran días festivos, en los cuales se prohibía todo trabajo manual (Éx. 12, 15-20.34; 13, 3-10; 23, 4 s.; 34, 18). En la noche de la liberación, el pueblo hebreo «tomó la masa antes de que fermentara, y envolviendo en sus mantos las artesas que la contenían, se las echaron al hombro...»; «y cocieron la masa... de la que hicieron panes ácimos» (Éx. 12, 34.39). La fiesta de los ácimos se refería, por tanto, a la misma liberación, a la salida de Egipto (Éx. 13, 3.8 s.). En Éx. 12 al ordenarse la institución de las dos fiestas y darse explicación del significado de las mismas, se exponen asimismo las particularidades fundamentales. Para el atardecer del día 14 del primer mes, llamado más tarde nisán (término babilónico), se establecía la inmolación del cordero, elegido ya el 10 448Bdel mismo mes (Éx. 12, 3).

En el mes de abib fué precisamente cuando se dió el Éxodo (Éx. 13, 4; 23, 15; 34, 18). El cordero (o cabrito: Éx. 12, 5) debía estar sin defecto; había de ser de aquel año, y debían asarlo al fuego íntegramente, e inmediatamente consumirlo: la cabeza, patas, vísceras; todo de una vez; uno para cada casa, de donde nacía la necesidad de agruparse, dado el caso de que una familia fuese poco numerosa. Debían comerlo con ácimos y yerbas amargas, endibia o achicoria (Éx. 12, 8), para recordar las amarguras de la esclavitud en Egipto . No debía romperse ni un solo hueso (Éx. 12, 46; cf. Jn. 19, 36: el cordero pascual, tipo de Jesús , nuestra víctima pascual; I Cor. 5, 7). Si sobraba algo, debía quemarse inmediatamente. Los comensales debían estar en pie, ceñidos los lomos, calzados los pies, y el báculo en la mano y comiendo de prisa. El padre de familia debía explicar el significado de la cena, cuya celebración queda fijada para siempre (Éx. 12, 11-14). Deberán celebrarla todos los israelitas de un modo estable, con tal que estén circuncidados: los demás son excluidos (Éx. 12, 43-49). Se amenaza con pena de muerte al que durante la fiesta de los ácimos coma pan fermentado (Éx. 12, 19).

En el año segundo después del Éxodo , por no haber podido algunos celebrar la Pascua en la fecha ordinaria, a causa de una impureza contraída, estableció Moisés una Pascua suplementaria, que había de celebrarse con las mismas formalidades en la tarde del día 14 del segundo mes (Núm. 9, 1-14, donde se mencionan las tres principales prescripciones de la Pascua: obligación de comer el cordero con panes ácimos y yerbas amargas, sin dejar nada del cordero para el día siguiente; de asar íntegramente el cordero sin romperle ningún hueso). Y aquí añade la pena de que se haría acreedor quien omitiere la celebración de la Pascua: es una especie de excomunión («será borrado de su pueblo» Núm. 9, 13). En Núm. 28, 16-25 se prescriben determinados sacrificios que han de ofrecerse durante los siete días de los ácimos.

Para la tarde del 14 sólo se prescribe la inmolación del cordero pascual. El día 15 (primero de la semana de los ácimos) hay reunión en el santuario y es día festivo, con abstención de todo trabajo manual. Lo mismo se establece para el día último, el 21. Para cada uno de los días de la semana se prescribe la ofrenda en holocausto de dos toros nuevos, un carnero y siete corderos de un año, y la inmolación de un macho cabrío en sacrificio de expiación; a todo esto 449Aacompañaban las correspondientes oblaciones de flor de harina, etcétera. El Lev. 23, 9-14 añade la ofrenda de la primera gavilla de espigas de cebada (cuya siega en Palestina y en el sur venía en el mes de abril, mientras que el trigo venía unas semanas más tarde).

Esta ofrenda tenía lugar el día siguiente al sábado que venía dentro de la semana de los ácimos, y en ese día debía comenzarse el cómputo de los 49 días para la fiesta de Pentecostés. La expresión «cuando hayáis entrado en el país», etc. (Lev. 13, 10) no permite afirmar que tal ofrenda se comenzase cuando entraron los hebreos en Palestina , ya que la hallamos asimismo en Éx. 13, 5 para la fiesta de los ácimos, celebrada indudablemente todos los años desde el Éxodo (cf. Núm. 9, 1-14). La sobredicha frase puede calificarse de lapidaria, y se propone inculcar la obligación permanente de tales instituciones mosaicas, que el pueblo no deberá olvidar nunca en el futuro, cuando haya recibido de Dios la tierra prometida.

Por último, Dt. 16, 1-8 determina la obligación de celebrar en el único Santuario las tres grandes fiestas anuales, obligación que ya figura en el código de la alianza (Éx. 23, 14-17; cf. 34, 23 s.) cuando se prescribe a los israelitas que se presenten tres veces durante el año «ante Yavé ». En el Dt. se hace extensivo el nombre de Pascua incluso a la fiesta de los ácimos; símbolo de la liberación, es decir, del «paso» de la esclavitud a la libertad (cf. Dt. 16, 1): Pascua; mientras que en los versículos siguientes (2 ss. 6) se habla de los ácimos, y sólo en el v. 5 se habla del cordero pascual que debe inmolarse y consumirse en el único Santuario. Por eso a continuación se dirá simplemente Pascua y semana pascual refiriéndose a las dos fiestas, cf. Lc. 22, 1: «la fiesta de los ácimos, llamada Pascua, estaba próxima». En estas múltiples prescripciones tenemos un ejemplo del desarrollo, de puntualización y adaptación a las circunstancias del ambiente, naturales en toda legislación y tenidas en cuenta en la mosaica. Estos elementos esenciales, del tiempo de Moisés , permanecerán intactos, pero se agregarán a ellos otros secundarios.

Así, por ejemplo, a la vuelta de la cautividad se introducirá el canto del gran Hallel: antes de la cena los Salmos 113-114 (112-113), y después de la cena los Salmos 115-118 (114-117); cf. Mt. 26, 30; y así se llegó hasta la sistematización minuciosa de los detalles que se hizo en el tratado de los Pesahim del Talmud. 449BEn el tiempo de Nuestro Señor se celebraba así la cena pascual: el padre de familia, después de haber pronunciado la bendición sobre el vino, lo probaba y lo pasaba a los otros; luego lo bebían todos a un tiempo. A continuación se distribuía el pan ácimo y tomándolo con los dedos cada uno empapaba su pedazo en un plato común que contenía un moje llamado haroset : cocción de miel, a veces con añadidura de almendras, canela y un poco de vino: su color recuerda los ladrillos que los hebreos fabricaban durante la esclavitud de Egipto . Éste era el haroset en que Jesús mojó el pan que dió al traidor para señalarle como tal (Jn. 13, 26). Luego se pasaba una segunda copa.

Después del discurso de edificación que pronunciaba el padre de familia sobre los beneficios de Dios y en el que se hacía mención de la liberación de Egipto , se servía el cordero pascual que comían con el pan ácimo y las yerbas amargas. Con esto se terminaba la cena propiamente dicha (cf. Lc. 22, 20: «después de la cena»). El padre tomaba un poco de pan ácimo, lo partía (he aquí el pan que Jesús transformó en su cuerpo: Lc. 22, 19 s.) y lo distribuía. Luego se servía la tercera copa, de vino (la copa cuyo vino consagró Jesús transformándolo en su sangre). La reunión podía prolongarse hasta una hora avanzada, y se concluía con la recitación del Hallel. El divino Redentor celebró la cena pascual con sus apóstoles la víspera de su muerte. Después de haber despedido al traidor (cf. Jn. 13, 26-30), instituyó la Sagrada Eucaristía , y con su institución la Pascua judía quedó reemplazada por la Pascua cristiana que hace que esté presente la víctima inmolada en el Calvario, y permite a los fieles alimentarse con ella para participar de los frutos del gran sacrificio (v. Eucaristía). « Cristo , nuestra víctima pascual, ha sido inmolado» (I Cor. 5, 7).

Bibliografía

L. Pirot, en DBs, 1, col. 153-59. F. Nötscher, Biblische Altertumskunde , Bonn 1940, páginas 355-58. A. Clamer, La Ste. Bible (ed. L. Pirot), París 1940, pp. 167-71. 287-90. 426 s. 615- 19. H. Cazelles, Études sur le Code de l’Alliance , Ibíd. 1954, p. 97 ss. P. Heinisch, Teología del Vecchio Testamento (trad. it.), Torino 1950, p. 253 s. A. Romeo, Il Giudaismo (en N. Turchi, Le religioni nel mondo ), Roma 1946, p. 372 s. J. María Granero, Novum Pascha , EstB, 1954. Muñoz Iglesias, Una opinión de Fr. Luis de León sobre la cronología de Pascua , EstB, 1944.

Voces relacionadas

Internas

Externas