JETEOS
Gente de la que hasta hace unos 40 años no se había hecho mención sino en el Antiguo Testamento, que la cuenta entre los habitantes de Canán anteriores a la época de Abraham (cf. Gén. 23), y que ha sido restituida a la historia gracias a las excavaciones que se iniciaron en 1906 en Boghazköy (Asia Menor) y a las de Ugarit y de Mari, con lo cual se confirma una vez más la historicidad y la antigüedad de las fuentes bíblicas. Ordinariamente clasificábase hasta ahora a los jeteos de este modo: 1) Los protojeteos, considerados como autóctonos de la Anatolia oriental, de raza y de lengua asiáticas, y cuya capital era Jatti, de donde proviene su nombre. 2) Los jeteos, indoeuropeos de raza y de lengua, que proveniendo del este se instalan en Capadocia al comienzo del segundo milenio a. de J. C. Afirman su potencia con el Antiguo Imperio (1600-1500) y Nuevo Imperio (1400-1200). 3) Neojeteos, habitantes de Siria desde el 1100 a. de J. C., composición étnica que no parece tener relación de origen ni con los protojeteos ni con los jeteos. Hablan el fenicio o el arameo. Fueron aniquilados por los asirios en el s. VII a. de J. C.
Estaba considerándose como un anacronismo la afirmación bíblica que acusaba la presencia de los jeteos propiamente tales en Palestina en el tiempo de Abraham, porque se juzgaba que el reino de los jeteos había sido fundado definitivamente más tarde. Pero L. Wooley ( A Forgotten Kingdom , Londres 1953, pp. 31-35), basándose en la difusión de la cerámica llamada de Khirbet Kerak, explica cómo estos jeteos pueden ser descendientes de antepasados jeteos emigrados simultáneamente al Asia Menor y a Palestina a principios del segundo milenio. Tal cerámica es, en efecto, frecuente y de forma más sencilla en el Cáucaso meridional en la edad neolítica. Aparece de improviso al norte del Oronte y hacia el oeste, donde permanece por largo tiempo (del 3500 al 3000 aproximadamente), en Asia Menor en los sepulcros de los reyes 312Ajeteos Alacahöyük, y después del 2000 en la región de Kültepe. En varios lugares de Palestina, donde aparece de improviso y perfectamente desarrollada, se halla sobre un sedimento destruido por el fuego, y por consiguiente fue importada por los invasores que después se mezclaron con la población. La cerámica sigue a la migración de los jeteos cuya presencia acusa.
Son oriundos del Cáucaso, y habiendo emigrado al Asia Menor y a Palestina hacia fines del tercer milenio, comenzaron a esparcirse desde allí. A Palestina llegó una corriente menor, pero de la que se instaló en Asia Menor, que fue la principal, se llegó a constituir el imperio jeteo. Confírmase esto también por el uso de la legislación jetea (que desapareció con la caída del imperio en el 1200 a. de J. C.), vigente entre los jeteos contemporáneos de Abraham, como lo prueba con precisión la narración de Gén. 23, confrontada con los arts. 46 y 47 de dicha legislación (cf. Rivista Bíblica , 2 [1944], 130-35). Fuentes para el conocimiento de los jeteos son los millares de textos religiosos hallados en uno de los templos y en la ciudadela de Boghazköy, la antigua Jattusa, que se remontan al 1400-1200 a. de J. C.; las tablillas de Kültepe en asirio (s. XIX), las inscripciones jeroglíficas fenicias de Karatepe, que sobreviven durante 500 años al imperio jeteo; y finalmente los datos arqueológicos. La escritura es en gran parte cuneiforme, sobre todo en la zona de Kizzuwatna. La interpretación de los jeroglíficos jeteos ha dado buenos resultados, pero no es completa.
Las lenguas en uso en el mundo jeteo son la jatil o protojetea, aglutinante, hasta ahora insuficientemente conocida; la palaíta en la Paflagonia, al noroeste de Jattusa; la luvia, indoeuropea, al suroeste de Anatolia; la nesia o jetea, y, finalmente, la jorrea, asiánica. El núcleo principal vive en una región cuyo centro es el recodo del río Halys. Son mencionados como primeros entre sus reyes Pithana y Anitta, padre e hijo, traficantes en productos asirios, contemporáneos a las tablillas de Kültepe. Pequeñas ciudades estados ejercen su predominio con alternas vicisitudes: Zalpa, Neía, Kusíar. Sólo Labarna las unifica en imperio cuyo límite es el Mediterráneo. Labarna continúa siendo título de los sucesores, como César para los emperadores romanos. El hijo de Hattúsilis I (h. 1580) domina el este del Asia Menor y llega hasta las puertas de Aleppo, tomada por Mursilis I (h. 1560), que realiza una 312Bincursión de pillaje por Babilonia e inicia la lucha con los jorreos. En el s. XV los jeteos quedan tal vez eclipsados por los jorreos. Tudhalia da comienzo al nuevo imperio. Shuppiluliuma (1375-1335) derrota a los mitanni en Cades.
Mursilis II (1330-1300) encuentra dificultad para mantener sometidos a los estados vasallos. Muwattalli tiene que luchar con la potencia egipcia que resurge, siendo derrotado en Cades. Hurhi-Tesub y Hattusilis III continúan la lucha contra los asirios y Egipto. El imperio recibe el golpe de gracia con la migración de los pueblos del norte y del mar (hacia los comienzos del siglo XII). Religión. — El panteón jeteo es una mezcolanza. El fondo es de origen protojeteo. En el tiempo del imperio se acoplan divinidades luvias y palatias que no son más que imitaciones de divinidades anatólicas. De aquí proviene la duplicidad de dioses. Aunque ínfima, es no obstante característica la parte de los dioses de hechura indoeuropea. Añádase a esto el influjo de los jorreos con la introducción de su panteón jerárquicamente organizado y de su técnica cultural, y el de los asiriobabilonios con divinidades abstractas como las encarnaciones del destino, ligadas con la idea del texto escrito, de la tablilla fijada por una orden de Ea o Marduk. El principal dios de los jeteos es el dios Tiempo, llamado Taru en protojeteo, Datta en luvio, Tarhunt en jeroglífico, Tešub en jorreo.
El nombre está expresado con los ideogramas del dios mesopotámico Hadad. El concepto de un dios supremo que regula la lluvia y las tempestades está muy bien apropiado a una zona como Anatolia, el norte de Siria y Mesopotamia. Como rey de los dioses se acerca a Zeus, pero presenta otros muchos aspectos. El animal sagrado es el toro, y según cierto concepto antiguo, el mismo dios Tiempo es un toro como en el mundo mesopotámico lo era el dios Anu. La diosa solar de Arinna, Wurujemu en protojeteo, es la reina del cielo y del país de Jatti, la diosa suprema del estado y protectora del rey en la guerra. Istar, la gran diosa babilónica, es conocida en Anatolia, lo mismo que Anu, Ea y muchos otros. Es la divinidad del amor y de la vida sexual, y también de la guerra. La ad oración de los dioses en el estado es de máxima importancia. El mismo rey toma parte en ella. La voluntad de los dioses es consultada mediante las diferentes formas de adivinación importadas de Mesopotamia. La religión 313Ajetea considera a los dioses como amos, a los hombres como esclavos. Handadátur es el término con que los jeteos expresan la fuerza divina especial que dirige el mundo (cf. sumerio nig. sí. sá. ; ac. Mešaru ).
Se han encontrado sepulturas en las excavaciones del antiguo imperio y del nuevo. En el nuevo estaba en uso la cremación. Consérvase el texto de un ritual de cremación del rey o de la reina, según el cual las mujeres apagan el fuego con vino y cerveza. Entre los mitos, el más famoso es el del dios que desaparece y vuelve a aparecer, cuyas vicisitudes son semejantes a las de Dumuzi-Tammuz, Adonis , Attis, etc. El nombre del dios moribundo es Telepino (cf. Telephos licio) en una versión conservada en cuatro recensiones, el dios Tiempo, el dios Sol en otras versiones. Telepino desaparece descontento. Cesa la vida de la naturaleza. En vano se busca al águila, al dios de la tempestad. La señora de los dioses envía la abeja. El texto está interrumpido. Telepino es hallado nuevamente. Dos hechiceros le deciden a que vuelva. La vida toma nuevamente su ritmo normal. Derecho. — Dos colecciones de leyes conservadas en dos tablillas de la primera mitad del s. XIV transmiten los elementos jurídicos que presentan puntos de contacto con las leyes mesopotámicas y hebreas. El código jeteo es más humano que el asirio: no conoce la ley del talión (admite las compensaciones), limita la pena de muerte .
Las disposiciones jeteas tienden más a resarcir los daños de las víctimas que a castigar a los reos. Son numerosos los contactos con el código de la alianza (Ex. 20, 22-23, 19) y demuestran que la tradición israelita conoció el código jeteo por lo que atañe al homicidio, al hurto, a los daños causados a las personas, a los refugiados, etc., pero ésta es plenamente autónoma (H. Cazelles, Études sur le code de l’Alliance , París 1946, pp. 158-64).
En la Biblia el étnico hitti (LXX chettaios , Vulg. hethaeus y benê Heth ) indica los descendientes de Jet, segundo hijo de Canán (Gén. 10, 15). Gén. 15, 19-21 pone a los jeteos entre los pueblos de Canán, anteriores a la conquista israelita y en medio de los cuales tienen que establecerse los hebreos (cf. Ex. 3, 8-17; 13, 15; 23, 23.28; etc.). Los reyes de estos pueblos se confederan para oponerse a Josué (9, 1) y luchan contra él junto a las aguas de Merom (Jos. 12, 8); reaparecen en el discurso de Josué moribundo (Jos. 24, 11) y en la época de los Jueces (Jue. 3, 5).
Durante el reinado de Salomón (I Re. 9, 20; I Par. 8, 7) sus 313Bdescendientes constituyen unas minorías que no aparecen ni para las guerras ni para las deportaciones (Esd. 9, 1; cf. Jue. 3, 36). Núm. 13, 29 s. y Jos. 11, 3 ponen a los jeteos en la región montañosa. Hebrón es una ciudad de los jeteos, a quienes Abraham (Gén. 23, 7) compra el campo de la caverna de Macpela para sepultarse en ella (Gén. 49, 29 s.), y lo mismo Jacob (Gén. 50, 13). Hácese mención de las hijas de Jet, que no son del agrado de Rebeca (Gén. 27, 46) ni de Isac . Ez. 16, 3 dice a Jerusalén: «Eres por tu tierra y por tu origen una cananea, tu padre un amorreo, tu madre una jetea» (cf. Ez. 16, 45). Todos estos textos bíblicos consideran a los jeteos como presentes en Canán antes de la llegada de los israelitas y todavía en tiempos de la migración de Abraham. Sabemos también por las cartas de El-Amarna que los jeteos eran numerosos e intrigantes en Canán en el s. XIV a. de J. C.
En varios puntos figuran príncipes jeteos, aceptados e impuestos por Egipto, a la cabeza de las cuadrillas cananeas… Naturalmente, tal elección sería incomprensible, dada la frecuencia de los casos, de no admitir la presencia de los jeteos entre la población. Su carácter emprendedor, que nos es conocido a través de las fuentes, les daba cierta preponderancia entre los otros, aun cuando su número fuese limitado.
Es, por consiguiente, un hecho hoy comprobado el de esta mezcolanza de las poblaciones jeteas con las que habitualmente suelen llamarse cananeas. Ya los testimonios de las cartas de El-Amarna para los ss. XV-XIV servían de base para grandes probabilidades de la presencia de los jeteos en períodos precedentes y desde el tiempo de la migración de Abraham (L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu , I, París 1952, p. 30; A. Clamer, La Ste Bible , ed. Pirot, II, ibid. 1940, pp. 322.562). Descendientes de los jeteos son Ajimelec (I Sam. 26, 6) y Urías (II Sam. 11, 9 ss.; etc.), esposo de Betsabé. [F. V.]
Bibliografía
Abundante material en Revue Hittite et Asianique (RHA) y Journal of Cuneiform Studies (JCS). A. Goetze, Hethiter, Churriter und Assyrer , Oslo 1936. L. Delaporte, Les Hittites , París 1936;
id., Hittites , en DBs . F. Sommer, Hethiter und Hethitisch , Stuttgart 1947. G. Contenau, La civilisation des H. et des Hourrites... , París 1948. E. Cavaignac, Les H. , ibid. 1950. O. R. Gurney, The H. , London 1952. R. Dussaud, Les religions des H. et des Hourrites , en Mana , n., París 1945. G. Furlani, La religione degli Hittiti , Bologna 1936. A. Romeo, en Enciclopedia del Sacerdozio , Firenze 1953, pp. 336-46. W. Ceram, Il libro delle rupi. Alla scoperta dell’impero degli Ittiti , Torino 1956;
cf. Rivista Bíblica , 4 (1956), 282-85. F. M. Abel, Géographie de la Palestine , I, París 1933, pp. 239-43.