ADONIS (Tammuz)
Héroe mítico, numen y símbolo de la vegetación anual que crece y muere. El término semita ( ’adon = señor) revela su origen. Los poemas babilónicos festejan a Tammuz (= el súmero Dumuzi), joven pastor, esposo de Istar, muerto o asesinado en la flor de la edad. La diosa desciende a los infiernos para traerlo de nuevo a la vida. El célebre poema El descendimiento de Istar a los infiernos era leído en la fiesta dedicada a la muerte del héroe (2 de junio, o sea el cuarto mes, precisamente el llamado Tammuz) cuando el espíritu de la vegetación parecía muerto, después de la siega. Este culto pasó de Babilonia a Siria, donde a Istar-Tammuz corresponde Astarte (o Baalath)-Esmun (Adon); y por Siria entró ya en el siglo VI-VII a. de J. C. en Grecia: Afrodita-Adonis. En el mito griego (Paniasis, s. V a. de J. C.; cf. Ovidio, Met. , 10) Adonis es hijo de Mirra, princesa que se volvió árbol. Por su extraordinaria belleza se lo disputaron entre Afrodita (Venus) y Perséfone, diosa de los infiernos. Pasa con ésta un tercio del año bajo la tierra, mientras se preparan las mieses, y el resto con Afrodita.
Herido por un jabalí en las selvas del Líbano, Adonis muere desangrado, y de su sangre nace la anémone, frágil como el soplo, que convierte en sangre al arroyuelo cercano. El mito y el culto de Adonis tiene su centro en Biblos , monte cercano al manantial (Afka: hoy Nahr Ibrahim) donde murió Adonis, y cuyas aguas frecuentemente se vuelven rojas a causa del terreno ferruginoso. En Biblos durante los ocho días de la fiesta sembrábanse en pequeños vasos semillas de trigo, de anémone, etc., que rápidamente brotaban y se marchitaban. Eran los «jardines de Adonis», emblemas de la brevedad de la vida, y particularmente de la de Adonis. En Alejandría las adonías duraban tres días (Teócrito, Idilio 15).
En el mundo grecorromano (Luciano, De Dea syria , 6), en Palestina y en Oriente esas fiestas tenían un carácter exclusivamente funerario; y otro tanto hay que decir de Biblos y Alejandría, por más que en el último día de aquellas adonías se hiciese alusión a la vida celestial de Adonis, lo que tal vez fuera por influencia del mito de Osírides, puesto que los escritores paganos desconocen la idea de resurrección, que aparece relacionada con Adonis en Orígenes (PG 13, 800) y en San Jerónimo (PL 25, 82), en sus comentarios a Ez. 8, 14, por la influencia del misterio cristiano. El culto de 12BAdonis, campestre y naturalista, no se eleva a categoría de misterio.
El culto de Tammuz es mencionado en Ez. 8, 14: en la puerta septentrional del templo, las mujeres lloran la muerte del héroe. Is. 17, 10, habla de los «jardines de Na’aman» (= anémone , sobrenombre de Adonis). En Zac. 12, 19, tal vez haya que reconocer una alusión al luto de las adonías. Quedaron naturalmente sin eco las tentativas de relacionar el mito de Adonis con los himnos del siervo de Yavé (cf. J. S. van der Ploeg, Les chants du serv. de Jahweh , París 1946, pp. 123.138.168-73) o con la muerte voluntaria y redentora y la resurrección de Jesucristo (cf. L. de Grandmaison, J. C., II, 3.ª ed., París 1931, pp. 520-24, 531 ss.). [F. S.]
Bibliografía
Darenberg-Saglio, Dict. des antiquités gréco-romaines , I, 1, pp. 72-75. W. Baudissin, Adonis und Esmun , Leipzig 1911. C. Virolleaud, Légendes de Babylone et de Canaan ( L’Orient ancien illustré , 1), París 1949, pp. 104-20.