ÉXODO
Segundo libro del Pentateuco. En el texto hebreo tiene por título 'etteh semóth (= éstos son los nombres), palabras iniciales del libro. El título actual del griego ἔξοδος = salida, se refiere al contenido de los primeros capítulos, la salida de Egipto. De la historia de los Patriarcas (Gén. 12-50) se pasa a la del pueblo de Israel. El período que media entre José y Moisés queda despachado con una simple referencia a la multiplicación del pueblo de Israel y al cambio de política para con él por parte del Faraón. El Éxodo se divide en tres partes principales perfectamente distintas. I. Acontecimientos anteriores a la salida de Egipto (1, 11). Opresión del pueblo hebreo, hasta el extremo de tratar de eliminar a los recién nacidos por medio de las comadronas egipcias, y luego obligando a abandonarlos en las aguas del Nilo. Nacimiento y primeros años de la vida de Moisés (1-2, 22). Vocación de Moisés y sus inútiles esfuerzos ante Faraón (2, 23-7, 13). Las nueve primeras plagas y amenaza de la décima (7, 14-11, 10). II. Salida de Egipto y llegada al Sinaí (12- 18). Institución de la Pascua, muerte de los primogénitos egipcios, salida (12, 1-13, 16). Paso del mar Rojo (13, 17-14, 31).
Cántico de Moisés (15, 1-21). Viaje hacia el Sinaí (12, 22-18, 27): el pueblo va guiado y protegido por una nube 204Adurante el día, y por una columna de fuego durante la noche (13, 21 ss.; 14, 20-24; 16, 10): otros episodios milagrosos; el agua amarga convertida en dulce (15, 22-26), el maná (16. 1-35), el agua sacada de la roca (17, 1-7), la victoria contra los amalecitas (17, 8-16). III. Revelación en el Sinaí y organización del culto (19-40). Primera sección: Moisés mediador de la. alianza entre Yavé e Israel. El pueblo se acomoda delante del monte, mientras Moisés asciende al mismo, y comienzan las divinas 'comunicaciones encaminadas a la alianza (19, 1- 15); al tercer día se manifiesta Yavé a todo el pueblo por medio de relámpagos, nieblas, etcétera (19, 16 ss.) y en el monte da a Moisés el Decálogo (20, 1-21). Sigue el Código de la Alianza (20, 22-23, 33): conjunto de leyes morales, sociales, judiciales, religiosas y culturales. Solemne ratificación de la alianza (24, 1-11).
Las leyes del culto: El mediador de la alianza sube al monte donde permanece durante cuarenta días y cuarenta noches: recibe las tablas de los diez Mandamientos (24, 12-18) y las disposiciones referentes a la organización del culto (25, 31), el santuario (21, 1-9), el arca de la alianza (25, 10-22), la mesa (25, 23-30), el candelabro (25, 31-40), el tabernáculo (26, 1-30), la cortina y el velo (26, 30-37), el altar de los holocaustos (27, 1-8), el patio del tabernáculo (27, 9-19), el aceite para el candelabro (27, 20 s.), las vestiduras sacerdotales y el sacrificio cotidiano (29, 1-46), el altar de los perfumes y la pila para las abluciones sacerdotales (30, 1-21), el óleo para las unciones, y el incienso (30, 22-38). Nombres de los dos artífices autores de los utensilios mencionados, la ley del sábado, la entrega de las tablas con los Mandamientos (31, 1-18). Sección narrativa: Mientras Moisés permanece en el monte, el pueblo se fabrica el becerro de oro (32, 1-6); ira del caudillo, su plegaria, destrucción de las tablas, castigo divino, nuevas tablas de piedra y reproducción de las leyes de la alianza (33, 1-35, 3).
Ejecución de las disposiciones cultuales: Cuando todo quedó ultimado, la nube divina cubrió el tabernáculo, como símbolo perenne de la presencia de Dios en medio del pueblo (35, 4-40, 38). Sobre el tiempo en que se realizaron los hechos expuestos, juzgan algunos que fue entre el s. xiii y el comienzo del x ii, por ser el que mejor se compagina con la arqueología palestinense (pero v. Cronología). Tratando de mayor precisión, hay quien considera a Seti 1 (204B1313-1290) como faraón de la opresión, y a Ramsés II (1290-1225) como faraón del Éxodo (L. H. Vincent, R. De Vaux), otros dicen que fueron Ramsés II y Merneftá (1225-1215) (P. Heinisch, G. Riccioti), otros ven en Merneftá el opresor y en Ramsés III (1190-1155) el faraón que permitió el Éxodo (D. Baldi, Giosuè, Torino 1952, 1 s.).
Las leyes contenidas en el Éxodo «formaron la esencia de la vida civil y religiosa del pueblo elegido» (A. Vaccari). Son muchas las relaciones que median entre éstas y las de los pueblos vecinos, y tales semejanzas se explican por los diferentes factores que les son comunes, como la tradición, el ambiente social, las necesidades, y, por lo que se refiere a las leyes babilónicas, el origen común de ambos pueblos (H. Gazelles, Étude sur le Code de VAlliance, París 1946, pp. 147-68). Toda la codificación está animada de un espíritu completamente nuevo: en esto Israel no tiene igual (v. Decálogo).
En el Éxodo se halla la constitución civil y religiosa de Israel: no se trata ya de una gran familia más o menos unida con vínculos de parentesco, sino de un pueblo con sus leyes y unido a Dios por medio de una alianza. Así se da comienzo a las divinas promesas hechas a Abraham (Gén. 12, 1-3), a la teocracia israelita. Dios no sentirá nunca menguado su poder, y el pueblo tendrá siempre en Él su vengador (go’el) y su protector. Los hechos narrados en el Éxodo invaden toda la historia del Antiguo Testamento, donde apenas se hallará una página que no hable de ellos.
El Éxodo es siempre el gran punto de referencia cuando se trata de nuevos desarrollos doctrinales: cf. Os. 9, 10 ss.: 11,.1 ss.; 12, 9-13, 6; Jer. 1-3; 11, 1-8; 31, 1- 34, etc.; Is. 40-55 modela por el Éxodo la descripción de la liberación del cautiverio de Babilonia.
Puede hablarse de una verdadera teología del Éxodo, cuyos puntos centrales son: liberación de la esclavitud, la Pascua, la nube, el maná, la alianza, el decálogo, el arca y la peregrinación por el desierto (cf. Dt. y Sal. 78. 95. 105. 107. 114. 136, y Sab. 16-19). Hay episodios y objetos que son tipos o figuras que se realizan en N. S. Jesucristo. Así como Israel, partiendo de Egipto, entra en Palestina para realizar su misión, así también Jesús vuelve de Egipto (Mt. 2, 13 ss.); el maná figura de la Sagrada Eucaristía (Jn. 6, 51-59); la alianza del Sinaí y la nueva pascua-alianza (Lc. 22, 19; I Cor. 11, 25); el cordero pascual al que no debía romperse ningún hueso, tipo del cordero que quita el pecado del mundo , inmolado en 205Ala Cruz (Jn. 19, 36; I Cor. 5, 7 s.). Cf. también Heb. 3-4. 8-10. 11, 23 ss. [L. M. - F. S.]
Bibliografía
P. Heinisch, Das Buch Exodus, Bonn 1934. A. Vaccari, La Bibbia, I, Firenze 1943, pp. 138-237. A. Mallon, Les Hébreux en Égypte, Roma 1921. B. Couroyer, L’Exode, París 1952.
A. Fernández, ¿Hubo E. premosaico? ¿Estuvo Palestina habitada por los israelitas durante la estancia de Israel en Egipto?, en EstB (1932), 161-172.