Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

DAN

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Hijo de Jacob y de Bala, esclava de Raquel (Gén. 30, 1-6): tronco genealógico de la tribu del mismo nombre, que al salir de Egipto era la más numerosa (unos 60.000: Núm. 1, 38 s.) después de la de Judá. En las marchas por el desierto iba en el último lugar (Núm. 10, 25). En Canán se instaló en las colinas occidentales (Sefelah septentrional y primeros contrafuertes montuosos), a la altura de Jerusalén, tocando a la llanura costera y tal vez al litoral. Estaba, pues, entre Efraím (norte y nordeste) y Judá (al sur); entre Benjamín (al este) y el Mediterráneo. Ciudades principales: Sorea (= Sarca), Egtaol (= ESwac), cIr Seme§ (= cAin S.), Ajjalon, Timma (= K. Tebna), ’Eqron (= ’Aqir), Elteqé (= K. el-Muqannac), Gath Rimmon, Lidda (Jos. 19, 40, 46).

El empuje de Judá hacia el oeste, y sobre todo el de los amorreos que ocuparon la gefelah, mientras por la costa se establecían los filisteos, redujo notablemente el territorio de Dan y provocó la emigración de una parte considerable de la tribu hacia el norte, junto a las fuentes del Jordán, donde destruyeron la ciudad sidónica Lais, que luego reconstruyeron y rebautizaron con el nombre de Dan (= Tell-el-Qadi, en árabe): Jos. 19, 47; Jue. 1, 34;

18. AI emigrar, pasando por las montañas de Efraím, saquearon el santuario familiar de Mica, del que llevaron el pequeño becerro de plata y los objetos del culto, forzando además al levita que cuidaba del culto a que los siguiera. Así fundaron en la ciudad reconstruida un santuario con el culto poco ortodoxo del becerro, que después propuso Jeroboam I, no bien hubo consumado el cisma, simultáneamente con Bétel, como contraaltar del Templo de Jerusalén, sustituyendo el antiguo becerro por otro grande de oro (Jue. 18; I Re. 12, 26-32). Desde ahora Dan es ya una tribu septentrional, situada 137Bal lado de Neftalí ; la frase «desde Dan hasta Bethsabé» (el extremo sur): I Sam. 3, 20; II Sam. 24, 2. 15, etc., se hace de uso corriente para indicar toda la tierra prometida. En el sur permanece un grupo muy reducido (Jue. 5, 17). El héroe de la tribu, Sansón (v.) realiza sus proezas en Sorea, Egtaol, Timma (Jue. 13, 16). La bendición de Jacob (Gén. 49, 17: cómo víbora en el sendero) tal vez se refiera a la astucia, característica de la táctica de Sansón y de los danitas en su emigración.

Han creído ver a Dan en la leyenda de Danel, de los textos de Ras Shamra, cuyo héroe mítico sería idéntico al epónimo de la tribu israelita (Dhorme, Barton); en los textos de El-Amarna figura un tal Addu-Dani, de la región de Lais; y en el poema ‘Anat y la vaca (Ras Shamra), que narra cómo nació en la región del lago de Hule el joven toro divino consagrado a Baal, tendremos el origen del culto de Lais, que heredaron los danitas (cf. Syria, 1936, 150-73; R. Dussaud, ibid. 283-95; Id., Les découvertes de R. Sh. et l’A. T. París 1937, p. 99 ss.).

Pero 1. solamente el nombre — bastante difundido — que proviene de una raíz común a todos los dialectos semitas (dn = juzgar) no puede constituir un argumento para Danel = Dan; y no hay nada que autorice la identificación de ios nombres propios ugaritas con los israelitas eventualmente afines (De Vaux, en RB, 1947, 286; De Langhe, II, 149-56; 472-88); 2. la localización del tema de Anat no es cierta; smk interpretado por Dussaud como «lago de Hule» (Semak, o Semachonitis) es probablemente un simple nombre de persona (De Langhe, II, 209-17); y por otra parte el culto del becerro es tan general que no puede deducirse nada en pro del santuario de Lais. [F. S.]

Bibliografía

A. Legendre, en DB, II, col. 1232-46. L. Desnoyers, Hist. du peuple hébreu, I, París 1921, pp. 118- 25. F. M. Abel, Géogr. de la Palestine, I, ibíd. 1933, p. 306;
II, 2.ª ed. 1938, p. 52 s. A. Gelin, (La Ste. Bible, ed. Pirot, 3), ibíd. 1949, p. 110 s. R. Tamisier, Juges, ibíd., pp. 160 ss. 267-79.

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