Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SANSÓN

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(Hebr. Shamšón = «solar»; cf. el nombre de la localidad cananea Bét-Semeš, «casa del [dios] sol»). Uno de los «jueces» de Israel, célebre por su extraordinaria fuerza (h. 1070-1050 a. de J. C.), del cual habla Jue. 13- 16. Dan, la tribu de Sansón, estaba entonces dominada por los filisteos, y Dios proveyó milagrosamente a su nacimiento (13, 2-24) con el fin de que «comenzase a librar a Israel» del enemigo (13, 5).

La obra de Sansón no fué más que un «incidente»; él fué esencialmente un luchador aislado, a quien los suyos estaban muy lejos de seguir, aun cuando lo admiraban, y a los filisteos les acarreó mayor daño con su ejemplo de resistencia que con sus afortunados golpes de mano, algunos de los cuales relata el texto sagrado como ocasionados por el proyecto de matrimonio de Sansón con una filistea (14, 1-11). Una adivinanza que Sansón propuso a los filisteos durante el banquete de bodas, y que éstos solucionaron con la complicidad de la esposa (14, 12-18) indujo a Sansón a matar a 30 filisteos para pagar la apuesta (14, 19).

Cuando después volvió para tomar la esposa y se halló con que se la habían entregado a otro, lanzó por entre las mieses 300 chacales que llevaban teas encendidas atadas a la cola. Consintió en que los de la tribu de Judá lo entregasen atado a los filisteos, y rompiendo las cuerdas mató a mil de 538Asus enemigos con la quijada de un asno.

Después de esto apagó su sed en una fuente que brotó milagrosamente (15, 9-20). Con el excesivo arriesgarse a jugar con el peligro (16, 1 ss.), acabó por perderle el amor de Dalila, tal vez una hebrea que, habiendo sido sobornada con dinero por los filisteos, tras repetidas instancias arrancó a Sansón (16, 4-14) el secreto de su fuerza, o sea el de su nazareato (16, 15.18), y habiéndole cortado los cabellos mientras dormía, desamparado ya del auxilio divino, lo entregó a sus enemigos, quienes le arrancaron los ojos y lo condenaron a hacer dar vueltas a una rueda de molino (16, 19-22). Logró vengarse durante una fiesta de los filisteos, pues, habiéndose arrepentido, alcanzó de Dios la recuperación de su antigua fuerza, e hizo que se derrumbase el edificio sobre sí y sobre sus enemigos, que perecieron en número de 3000 (16, 23-31). Según se desprende claramente del texto, la fuerza de Sansón era un don (tal vez ni fuese siquiera habitual), que no iba vinculado con la cabellera en sí misma, sino con la fidelidad a su vocación de nazareo, cuyo signo externo era la cabellera. Perdió la fuerza cuando a su voto antepuso el amor a la mujer, y la recuperó con el arrepentimiento y la oración.

Bibliografía

H. Cazelles, en DBs , IV col. 1405 ss. L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu , I, París 1922, pp. 191-208. R. Tamisier, Le livre des Juges ( La Ste. Bible , ed. Pirot, 3), ibíd., 1949, pp. 246-67.

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