LITURGIA MARIANA
Es evidente la parte que tiene María en la L., o sea, en el culto publico de la Iglesia, tanto en Occidente como en Oriente. I. En Occidente. La historia de la L. M. puede dividirse en tres períodos: 1) de la edad apostólica al s. v; 2) del s. v al vn; 3) del vn a nuestros días.
1. Desde la edad apostólica hasta el s. V. En este primer perfodo, que puede llamarse de los orígenes, se hallan los gérmenes de los que tomó después su desarrollo el culto litúrgico o publico de María. Efectivamente, en los cuatro primeros siglos, el único punto central de la L. es Cristo y los másterios de la redención; desde el s. ii en adelante se añaden los «Confesores» o testigos de Cristo, y entre ellos en primer lugar los que dieron testunonio de la fe con su sangre (los mirttres), y luego los que la atestiguaron con su vida (los»Confesores», los «Bpiscopi» y finalmente las aVfrgenes»). En este primer perfodo, la Madre era venerada juntamente con el Hijo, como inseparable de El, el cual es, a su vez, incomprensible sin Ella. Los gbrmenes que dieron origen al des arrollo del culto litúrgico de María Santfsima son: 1) los diferentes textos de los Padres (S. Justino, S.
Ireneo, Tertuliano, etcitera), quienes ven en María no sblo a la Madre, sino tambibn a la nueva Eva, asociada al nuevo Adin en el másterio de nuestra redención; 2) la catequesis bautismal que, en el nsfmbolo de la fe» (s. ii), a India claramente a Cristo «nacido del Espfritu Santo y de la Virgen María», y tal alusión se desarrolld un poco más en el s. hi, en la andfora eucaristica de Hipólito (t h. 235), en la que se dice: «£I (Cristo), a quien til, oh Dios, enviaste del cielo al seno de una Virgen, y el cual después de concebido y encarnado se manifestá como Hijo tuyo, nacido del Espfritu Santo y de la Virgen» ( Traditio Apóstolica, ed. Quasten, «Monumenta eucharistica et liturgica», I, Bonn 1935, p. 35); 3) las diferentes manifestaciones del arte paleocristiano (v. Arte mariano); 4) el alti'suno concepto que tenian de María las primeras generaciones cristianas, segrío se desprende del apdcrifo Protoevangclio de Santiago (v.) del s. (i.
2. Desde el s. V hasta el VII. Se inicia y se propaga el culto oficial de la Iglesia a María. La más antigua- manifestation de este culto aparece en el «Communicantes» de la Misa (s. v), donde se nombra a María en primer lugar (cimpiimáso) en la lista de los santos, apóstoles y márttres. Las prime ras alusiones a María en la L. se remontan al s. v y se hallan en el midrcoles y viernes de las tdmporas de Adviento y en Navidad. El Sacramentario Gelasiano, muy probablemente compuesto por el Papa Gelasio (49296), recuerda a María en el «Praefatio» del midrcoles de las tdmporas y también en la «Oratio super populum» con los siguientes tdrminos: «Sd, oh Señor, santificador y custodio de tu pueblo, para que estando fortificado con la protection de la bienaventurada María, sea a ti grato y te sirva con fidelidad» (Cf. Wilson, H., The Gelasian Sacramentary, Oxford 1834, p. 221). Y aim m is expresas son las alusiones a la Virgen en las tdmporas de inviemo (atempora mensis decimi»).
El llamado Sacramentario Leonino (compuesto entre el 450 y el 560) tiene en las másas de Navidad cuatro alusiones a María, y el «Praefatio» de la fiesta de San Juan contiene una quinta alusión al decir que el Redentor dio al discipulo predilecto nvicarium sui, Matri Virgini, filium» (Cf. Brylants, P., Les origincs du culte de la xainte Vierge a Rome, en «Les questions lilnrgiques et paroissinles», 23 [1938] p. 270). I in una aColecta» se presenta el parto vir ginal de María como ciunplimiento de la o lebre profecfa de Isafas (Cf. Feltoe, C., S» cramentarium Leonianum, Cambridge 183 p. 160, 11»15), en tanto que en otra se ru< ga a Dios que libre de las calamidades e la vida terrena a todos cuantos profesen qi el CJnigenito del Padre «nació de la Madi Virgen en la realidad de nuestro cuerpc (ibíd., p. 202, 1-4). Despuds en el Prefaci se expresa este concepto: tDe ahf resulta dos másterios sobremanera inefables; po que una Madre Virgen no habrfa podid dar a luz sino una prole divina, y Dios, i dignarse tomar came humana no podria m ccr más convenicntemente que de una Mi dre Virgen» (ibíd., p. 164).
También en el Sacramentario Gelasian se hacen varias alusiones a María en la on ción del tiempo de Navidad (Cf. Wilsoi op. cit. t p. 4), en el «Communicantes» con puesto por S. León ( Sermo 31, PL 54, 235 Cf. Wilson, op. cit. p p. 6). Estas repetidas invocations a la Virgc María, es decir, a la efecunda virginidad de María, particularmente en el tiempo d Navidad, que muestran la unión intimi indisoluble, de María con el Hijo en el mi; terio de nuestra salvación, preparan e Roma, segtin parece, la institución de un fiesta propia en honor de la Virgen e tiempo de S. Gregorio M. (t 604), el I.° d enero (Cf. Botte, B., La premiere fete me riale de la liturgie romaine, en «Eph. Lit.) 47 [1945] p. 435; Beran, G.-Botte, G., A pre posito della prima festa mariale della litui gia romana, en «Eph. Lit.», 49 [1945] pdg nas 261-64; Veys, A., Le culte de Mari autour de Noel, en «Bull. paroissial litui gique», 20, 1938, pp. 209-220). Esta fiesta r príocipio de año tuvo primeramente u cardcter expiatorio (para reparar las orgfa paganas en honor de Juno bifronte) y de» puds recibió el tftulo de cNatale S.
Maríae> quizd por influencia del culto mariano qu florecid, gracias a los monjes bizantinos, e el Foro romano (tal vez en el s. v), en don de, sobre el templo de la aVesta Matcr> se había erigido otro dedicado a la august «Mater Dei». La Misa para esta fiesta er «VuItiun tuurn», con las oraciones propia; Posteriormente, quizds a príocipios del s. vi cuando el motivo de las Octavos Domini comenzd a prevalecer, esta fiesta (si bien permanecid largo tiempo como fiesta local en algunas iglesias particu tares) cedid el paso a la Octava Domini y después a la «Circuncisión». En la Galia existia una fiesta mariana (in genereX en la segúnda mitad del s. VI «mediante mense undecuno» (S. Gregorio de Tours, De gloria martyrum, e. 9, PL 71, 713); o sea, el 18 de enero, en relación con las celebraciones natalicias. Por influjo de la L. romana, esta fiesta pasd a ser la fiesta de la Asunción y fue trasladada al 16 de agosto, siendo enriquecida con un sPraefation que, habiendo sido retocado (antes del 850), pasd a formar parte del Misal (en 1095)' como (PraefatioB comun de las fiestas de Nuestra Señora.
También en Espana existia una antigua afestivitas gloriosae sanctae Maríae Virgi nia, celebrada como preparación para la fiesta de Navidad, o bien, en algunas iglesias, el 25 de marzo. El Concilio de Tole do (a. 656), para evitar que esta fiesta cayese en cuaresma o en el tiempo pascual, la trasladd al 18 de diciembre (Cf. Mansi,
3. Desde el s. VII hasta nuestros dias. En la segúnda mitad del siglo vii, después del 645 (puesto que falta en el cCapitulare evangel iorum» romano compuesto hacia el 645) y antes del Papa Sergio I (f 701), por influencia de algunos monjes orientales refugiados en Roma en monasterios por ellos fundados, en donde seguian su rito (Cf. Antonelli, F., I primi monasteri di monad orientali in Roma, en «Riv. de Archeol.», 5 (1928] 105-21), nada menos que cuatro fiestas marianas, que ya se celebraban en Oriente, eran introducidas en la L. romana y por medio de ella extendidas a todo el Occidente a instancias de Carlomagno. Estas fiestas eran: la Anunciación (25 de marzo), la Asunción (15 de agosto), la Natividad (8 de septiembre) y la Purificación (2 de febrero). La solemnidad con que eran celebradas en Roma estas cuatro fiestas marianas, fue notablemente acrecentada por el Papa Ser gio I, de origen oriental, con la institución de la solemne «letania» o procesión estacional que desde la diaconia de S. Adriano hasta el Foro romano, con el Papa a la cabeza, llegaba a Santa María la Mayor, pasando por la Suburra (Cf. Liber Pontifica ls, ed. Duchesne, I, p. 376).
Ya en el s. ix se consagró especialmente al culto de la Virgen un dia de la semana, el sábado (lo másmo que se dedica el domingo al Senor), y en el s. x se encuentran ya los primeros vestigios de un «Officium parvums en honor de Nuestra Señora, para ser recitado el sábado, especialmente por los laicos, hasta que Urbano II lo prescri be para el coro, después del oficio divino, en todos los sdbados del ario. Hacia finales del s. xiv, en 1389 (6 de abril), se extendia a toda la Iglesia la fiesta de la Visitación, celebrada ya antes en Oriente. Hacia mediados del másmo s. xiv, la fiesta de la Concepción comenzaba a figurar (en forma oficiosa y privada) en el calen dars, en el Misal y en el Breviario de la Curia Romana. Sixto IV fue el primero en reconocer oficialmente esta fiesta y en celebrada ptiblica y solemnemente en la másma Curia Romana, aprobando dos nuevos oficios propios y enriqueciéndola con indulgencias (Cf. Sericoli, Ch., Immaculata B. M. Virginis conceptio iuxta Sixti IV constitutiones [Bibliotheca Medii Acvi, V], Sibenici-Romae 1945, pp. 57-70, 61-63, 67-68), pero sin llegar a prescribir su celebración para toda la Iglesia, lo cual realizd S.
Pío V en 1568, mediante el nuevo Breviario. Cle mente XI la incluia, en 1708, entre las fiestas de precepto. La fiesta de la Presentación de María en el templo, importada del Oriente, fue cele brada en la curia papal de Aviñón en 1373. Suprimida por S. Pío V, era restablecida e impuesta a toda la Iglesia por Sixto V en 1585. A todas estas fiestas relativas al ciclo biogrdfico de María, han sido posteriormente anadidas otras relativas a los milagros y apariciones (v. Fiestas marianas). También el «Rituals abunda en ritos, bendiciones y fdrmulas marianas. Hay en el unas setenta alusiones a María. En el «Pon tificals encontramos también unas veinte alusioncs marianas. Merece especial mención el rito de la bendición y consagración de las vírgenes, las cuales son encomendadas «al amor de la Virgen María Madre de Dios>, admitidas en su «consorcio» y colocadas bajo su manto. Finalmente el «Breviarioi está lleno de referencias y temás doctríoales mariaños. BIBL.: Cabrol. F., La Virgen María en la Uturgia, en La Oración de la Jglesia (vers, esp.), Barcelona 1912. pp. 275-90; Uclsrcq. H.. Matle. Mite de Dteu, en DACL. X. coll. 2055-43; Optf/wcim, F.. María nella Uturgia cattolica, Roma 1944; to..
María nella Uturgia laiina, en
2. El rito siro-maronifa. 1) Culto coti diano, Hdcese repetidas veces mención de Nuestra Señora, ya en la Misa, ya en el Oficio. En la Misa de la L. siríaca se la menciona en la incensación después de la preparation de las oblatas en el Ofertorio; en la fracción del pan, en la distribution de la comunión y al final de la Misa. En el Oficio divino de cada dia, a María se la menciona en Vfsperas (Raniso), en Laudes y Prima ( Safro). en el primer noctumo de Maitines (Lilyo) y al final de Maitines con la recitation del «Magnificat®. En la L. maronita se recuerda a María en la pre-Misa. en la plegaria litdnica (Sedro), en Laudes (el midrcoles y en los dias de sus fiestas), en varios himnos (especialmente en la piocesión del Evangelio). Todas las andCoras (= Canon) de la Misa hacen mención de la Virgen entre la anamnesis y la epiclepsis. En el oficio cotidiano las iiltimás estrofas de los versfculos de los salmos (1, 40,118 y 116) son siempre rcsei»vadas a Nuestra Señora, a los Santos y a los difuntos. Nuestra Se nora es, además, mencionada en el primer noctumo de Maitines (reservado enteramente para la Virgen), en Laudes y Prima (Safro). 2) Culto semanal.
El midrcoles de cada semana está particularmente consagrado a María, porque, segtin la tradition siríaca, el miercoles seria el dia del nacimiento y de la dormición (muerte) de María. 3) Culto anttal. El período del año litdrgico que precede a Navidad (25 de diciembre) se llama «Anunciación», y en seis dominicas sucesivas comprende el anuncio del nacimiento del Precursor a Zacarias, la anunciación del nacimiento de Jestás a Ma ria, la visita a Santa Isabel, el nacimiento del Precursor, la revelación de la conception virginal a S. José y la genealogía del Salvador. Las fiestas anuales fijas son: la Concepción de la Virgen (8 de diciembre), la Natividad de la Madre de Dios (8 de septiembre), la Presentation de María en el templo (21 de noviembre), la Anunciación (25 de marzo), las Felicitaciones de la Madre de Dios (26 de diciembre), la Presen tation de Jesils eu el templo (2 de febrero) y la Asunción (15 de agosto). En la iglesia sin'aca figuran, adem£s, las fiestas de N» S» de las Semillas (15 de enero), de N. a S. ft de las Espigas (15 de mayo), de N. R S.° de la Vid (15 de agosto) y la fiesta de la Dedicación de la primera iglesia a María (15 de junio).
Por otra parte, en la iglesia maronita, adem£s de la fiesta de N» S. a de las Mieses (15 de ju nio), sc celebran las fiestas de la Visitación, de N. B> S. ft del Carmen (16 de julio), de los Desposorios de María (30 de septiembre) y de N. a S» del Rosario (primera domfnica de octubre). BIBL.: DouMtTir. M., Marie dans la Itiurgle syromaronite, en Du Manoir, 1, París 1949. pp. 329-340.
3. El rito caldeo. 1) Culfo cotidiano. En la Misa, antes del aCredou, el sacerdote inicia el canto de la memoria de los Santos, mencionando ante todo a la Virgen. Y en el Oficio, la Virgen tiene una parte bastante considerable, particularmente en los himnos. Durante la semana, en las tres tardes del lunes, martes y jueves, despots de las dos estrofas a Dios y a Cristo, hay una fervorosa invocación a María. Diariamente, mafiana y tarde, se dedica a María, en los himnos a los mrirttres, una estrofa que pre cede a la dcdicada a la Santfsima Tríoidad. 2) Cidto annul. Incluso entre los másmos nestoriaños, se celebran anualmenle tres fiestas: la de las aFelicitaciones® con la Virgen madre (26 de diciembre), la de Nuestra Señora protectora de las semillas (15 de mayo) y la de la Asunción (15 de agosto). Despuds del retomo a la Iglesia catdlica, los caldeos han anadido otras cuatro fiestas: la de la Anunciación (25 de marzo), la Vi sitation (21 de junio), la Natividad de Ma ria (8 de septiembre) y la Inmaculada (8 de diciembre). BIBL.: Masson at, A. M., O. P., Marie dans ta Litursie ChaltUenne, en Du Mnnoir, l, París 1949. pp. 343-351.
4. El rito armenio. 1) Culfo cotidiano. La Misa se inicia con la invocación a la Madre de Dios. El sacerdote, en efecto, después de la sefial de la cruz, dice así: cY por la intercesión de la santa Madre de Dios recibió, oh Sehor, nuestras preccs y salvadnos»; y el drtcono responder «La santa Madre de Dios y todos los Santos sean intercesores junto al Padre.A Nombrase también a María en el «Credo». En el Prefacio se la llama ainstrumento de la economfa divinas, y se asegura que Dios, su premo Arquitecto, por medio de la encarnación realizada en el «seno de Marían, «transformó la tierra en cielon. También en el Trisagio se hace una llamada a la intercesión de María, mientras en el «memento® se la nombra en primer lugar. También el Oficio divino cotidiano, en sus fiestas fijas, está embellecido con expresiones de confiauza en María, casi en todas las horas. Otro tanto hay que decir del oRitual b (Cf. Isserverdentz, F., The Arme nian Ritual, Venecia 1876), en la administración de los sacramentos y de los sacramentales, en las plegarias y en los cantos littirgicos contenidos en el Hymnodium (Charagnotz). 2) Culto semanal.
Los inidrcoles de cada semana, lo másmo que entre los siro-maronitas y entre los caldeos, el Oficio divino menciona de una manera especial a María. 3) Culto anual. Los armenios celebran las siguientes fiestas fijas: la Natividad, la Presentación, la Purificación; y las siguientes fiestas movibles: la Asunción (la domf nica más prdxima al 15 de agosto), la Traslación del Velo de la Madre de Dios (sexta domfnica dcspuls de Pentecostés), la Traslación del cinturón (tercera domfnica del perfodo de la Asunción). BIBL.: Tr.KFGAN, V., La Mitre de Dleu dans ta liturgie annittienne, en Du Maaoir. I, París 1949. pp. 355-361.
5. El rito eiiope. Procede del alejandríoo y está en lengua Ge'ez (una lengua semftica usada en Etiopfa antes del s. xvii). 1) Culto cotidiano. Nada menos que nueve veces. en diversas circunstancias, con expresiones llenas de poesfa, se hace mención de María en las partes fijas de la Misa. Los ettopes tienen dos andforas enteramente marianas: una atribuida al abad Cirfaco (de príocipios del s. vi), que está todavfa en uso en las fiestas de la Virgen; y la otra compuesta por el abad Ghiorghis, y de la que se dice que fue dictada por la Virgen, cuyo tftulo es «Perfume de santidad® (por las palabras con que comienza) y en la cual se saluda a la Virgen como «centra del universo®,
En el ya mencionado Comentario defendiO denodadamente, con varias razones, la Inmaculada Concepción de María. BIBL.: Berardo. S. M., O. S. M.. L'Innnacolaia negli scritli del M. Lorenzo da Bologna, en u Palestra