ARTE (mariano)
El A. ha encontrado siempre en María —que es la más alta expresión creada de la increada belleza de Dios— una fuente inexhausta e inagotable de inspiración, como mujer, como virgen, como medianera entre Dios y los hombres, como reina, inmaculada, asunta, etc. «Todas las gracias que María ha hecho llover sobre el arte en los dos milenios de la era cristiana, y todos los dones que las artes han ofrecido en homenaje a la Madre de Dios, son tan conocidos, que parece superfluo intentar tratarlo de nuevo» (Corrado Mezzana, Maria nell’arte moderna, en «Studi Marianis 1942-1943, Milán, p. 235). Un cuadro de Federico Overbeck (1789- 1869) reproduce de un modo genial el tema de la influencia de María en el A. Representa, arriba, la suavísima figura de María envuelta en un nimbo de gloria, rodeada de ángeles y de santos; y abajo, todo lo más célebre de la tierra en materia de artes, reunido en torno a una fuente de la que se eleva a lo alto hacia el trono de María un gran chorro de agua, como emblema vivísimo del genio. Este cuadro es síntesis de historia. Para convencerse de ello basta echar una rápida ojeada a la historia de la pintura (v.) y de la música (v.). BIBL.: Rohault de Fleury.
La Sainte fierce dans tes arts, 2 vols., Parts 1878; Roscmihi, G. M.. La Madre de D!os según la je > la tcofogia, vol. II. Madrid 1955, dd. 513-518; FnEY. D. La Vergiae e la stta immagine neiVurte. Roma 1925. Puede hallarsc no poca bibliograHa ci» Rtf an, L.. Jconoeraphte de Vart chritien, t. II. Nouveau Testament, Pan's 1957, páginas 124-128.