Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

FIESTAS MARIANAS

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Antes que con una verdadera «fiesta mariana», María era festejada juntamente con Cristo, su Hijo, especialmente en la fiesta de Navidad, en virtud del augusto misterio de la encarnación obrado en Ella y por medio de Ella, así como en la fiesta de la Hipapante o Presentación de Jesús en el templo y Purificación de María. La primera f. m. o me moríae mariana no aparece hasta después del Concilio de Éfeso (a. 431), como se ve por las homilías de Proclo (v.). Es bastante dudoso el que, antes de dicho Concilio, existiese una tal f. m. En favor de su exis tence tendrfamos un discurso que erróneamente fue atribuido a S. Juan Crisestomo (PG 62, 763-770) y que, con mucha probabilidad, se restituye a S. Gregorio Niseno (Cf. Laurentin-Table, p. 163). Este discurso, en efecto, se pronuncid en un domingo, y el evángelio de la Anunciación era el que se lefa en las «iglesias» ese día. Desde el Concilio de Éfeso hasta medíados del s. vi, en las diferentes iglesias orien tates se celebraba una sola f. m. o «memoría de la Virgen», o «día de la Theotdeos», que tenía por objeto la divina y original maternidad de María, y caía de ordinario inmedíatamente después de Navi dad.

En Jerusalén, en la segunda mitad del s. v, la f. m. se celebraba (no se sabe todavía el porqué) el 15 de agosto (como lo prueba una homilía de Crisipo tin Sanctam Deiparam, PO 19, 336-343; PG solamente en laún, 80, 741-746) conservando siempre el mismo objeto genérico de la maternidad divina y virginal de María. Sélo en el siglo siguiente (vi) la liturgia de semejante f. m. cambia de objeto, que es la asunción (v.), según lo muestra la homilía pronunciada ese día por Theoteknos del 550-650 (Cf. Wenger, A., UAssomptíon de la T. S. Vierge dans la tradición byzantine du Vl e au X e sibcle. Etudes et documents, Parfs 1955, pp. 271-291). De la íntima conexión existente entre la f. m. primitiva y la anunciación (pues en ella se leia el evángelio de la anunciación), inmedíatamente después de la fiesta primi tiva, se ve aparecer, en la mitad del s. VI, la de la Anunciación (v.), llamada «Evángelismos», el 25 de marzo (nueve meses antes de Navidad), como aparece a través de la homilía de Abraham de Éfeso (Homilia in Annuntiatíonem, PO 16, 442-447).

En el mismo s. vi —según hemos hecho ya alusión— comienza a celebrarse en Jerusalén la fiesta de la Asunción (o sea, del «dies natalis») de María t««analepsis», llamada después a matéstasís» (tránsito) y, en el s. VIII, ««koimesis»» (dormición). De Jerusalén, la Asunción pas«5 bien pronto a Constantinopla, como parece resultar del aEncomio sobre la Dormición» del Ps.-Modesto, del s. VIi o del vni (Cf. PG 86b, 3277-3312). Hacia el 650, se introducía también en Roma la fiesta de la aDormición» y, poco antes de fines del s. vn, la de la Natividad, la de la Asunción y la de la Hipapante o Purificación de María, acentuándose cada vez más el carácter mariano de estas dos Ultimas fiestas. La fiesta de la «Dormición» precedía a todas las demás, al aparecer ya a principios del s. vn (Cf. Chavasse, A., Le Sacramentaire gdíasíen, Desclée et Cie., Parfs-Tournai 1959, pp. 375-402; 651-656). A fines del s. vir o a principios del vm aparecía en Oriente la fiesta de la Concepción (v.), mientras que en Occidente apa rece, en Nápoles, en el s. ix (Cf. Jugie, M., La fête byzantine de la conceptíon de sainte Anne, en a Alma Socia Christh, V, páginas 29-36). Inocencio XU la extendió a toda la Tglesta en 1693.

En el s. XIV, en 1389, Urbaño VI prescribia a toda la Iglesia la fiesta de la Visitación (celebrada ya por los franciscanos). En el s. XV, Sixto IV introducfa en el Calendario Romano la fiesta de la Presentación de María, celebrada ya en Oriente, e importada a Francia en 1372 por Felipe de Mazières. En el s. XVI entraba en el calendario de la Iglesia universal, por iniciativa de San Pío V, la fiesta de N. tt S.ª de las Nieves (celebrada ya en Santa María la Mayor). En el s. XVu se hacian universales otras fiestas: la del Santísimo Nombre de María, en 1683, por iniciativa del B. Inocencio XI, en memoría de la victoria de Viena; y la de N.ª S.»- de la Merced (celebrada de antes por los Mercedarios) por iniciativa de Ino cencio XII, en 1690. También el s. XVui se enriquecia con tres fiestas universales: la del Rosario (celebra da ya por los Dominicos), en 1716, por ini ciativa de Clemente XI; la de N.ª S.ª del Carmen (celebrada ya por los Carmelitas), en 1726, por iniciativa de Benedicto XIII; y la de los Siete Dolores o de la Transfixión, en el Viernes de Pasíón, en 1727, por iniciativa de Benedicto XIII, a petición del Card. Pieri, O. S. M. (v. Dolorosa). En el s.

XIX, por decreto de 1814, Pío VII extendía a toda la Iglesia la fiesta de la Dolorosa de septiembre, celebrada ya, desde 1668, en la tercera dominica de septiembre, por la orden de los Siervos de María. Nuestro siglo xx se ha enriquecido con otras cuatro fiestas marianas: la de N. tt S.ª de Lourdes, por iniciativa de S. Pío X; la de la Divina Maternidad de María (en 1931, como recuerdo del XV Centenario del Concilio de Éfeso), por iniciativa de Pío XI; la del Inmaculado Corazón de María, instituida por Pío XII en 1944; y la de María Santísima Reina, instituida por el mismo Pontífice Pío XII en la clausura del Ano Mariano de 1954. En la recientísima reforma del Breviario y del Misal Romano hecha por Juan XXIII (Mom Proprio «Rubricarum instructum, 25 de julio de 1960) las fiestas de N.ª S.ª de la Merced, del Carmen y de la Dolorosa del Viernes de Pasíón han quedado reducidas a simples «Conmemoraciones». A estas fiestas universales se añaden otras muchas celebradas en algunos lugares solamente («pro aliquibus locis»), a saber: N.ª S.ª del Buen Consejo; María oAuxilhun Christianorum»; N a S.ª de la Consolación; Desposorio de María con S. José (v.

Desposorio); la Traslación de la Santa Casa a Loreto (v. Loreto); la Expectación del Parto; la fiesta de la Humildad de María; la Medalla milagrosa (v. Medalla); N, a S.ª Mater pulchrae dilectíonis»; N.ª S.ª de las Gracias; N.ª S.ª de los Milagros; María Santísima Medianera de Jodas las gracias (v. Medíación); N.ª S.ª de la Misericordía; N.ª S. 4 del Buen Pastor; N. 4 S. R del Perpetuo Socorro; N. B S. n de la Divina Providencia; la Pureza de María; María refugio de los pecadores; María Reina de los apóstoles; María Reina de todos los Santos; María salud de los enfermos. Hay que decir también que en el «Calendario liturgico de las fiestas de Dios y de María, Madre de Dios», publicado por Hoiweek (v. bibl.). se cuentan cerca de 200 fiestas de Nuestra Señora celebradas en distintos lugares y en distintos días del año. BIBL.: Lambirtini (Beni-dicto XIV), Delle teste Hi Geih C. e della Beala V. María, Venecia 1767, páginas 321-324; HolweCC, F. G, Fastus man am. Freiburp i- B. 1892; nueva ed.. Filadelfia 1925; Campana, E. María nel culto cat(olice, Marieiti. vol. I. II ed., Torino 1943, pp. 117-382; Oppenheim. F., O. S. B.. María nelia Uturgia. en «Smdi Maríani», vol. I.

Confercncias sobie el movimiento mariano contemporinco. 1942-43. Milaño, Ancora. pp. 162»203; Roschinj. G., Mariología, I. II. pars HI. Kd.

11. Bclnrdem, Roma 1948, pp. 128-173; RtafiErn. M.. Histone de la Liturgia, vers. cso. 2 vols.. Madrid (B. A. C.) 1955; Cavalleri, G., Li tumid tnariana,

1. El culto a María en el Rito Romano, en «F.nc. Mar. Tbcoideos». pp. 368382; Flicoteau, £.. O. S. B., Nolre-Dame dans I’amice Uturgique, en «'La Maison Dieu», 1954, 38, pp. 95-121.

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