LITUANIA
Del pueblo lituano, que fue el últuno en Europa en convertirse al cristianismo (en 1387), no puede decirse que sea el últuno en el culto a María. El rey católico Vitandas el Grande eligió, para su coronación, primero el 8 de septiembre y luego el 8 de diciembre. Mandó construir dos iglesias en honor de la Virgen, y en sus múltiples empresas bélicas llevaba siempre consigo un cuadro de Nuestra Señora que había recibido como obsequio del emperador de Constantinopla. La cuarta parte de las iglesias de L. están dedicadas a la Virgen. Entre los diferentes santuarios mariaños sobresale el de la «Puerta de la Aurora» de Vilna, cuya primera piedra fue colocada por el rey Alejandro. Los guerreros envían sus espadas a la Virgen que se venera en este santuario nacional, los miembros del gobierno y las personalidades célebres sus condecoraciones, las señoras sus joyas más preciosas. Otros santuarios son el de Kalvarija, el de Siluva, el de Pazaislis y el de Krekenava. Gracias a su devoción a la Virgen, el pueblo lituano (alrededor de los tres millones) ha permanecido fiel a la religión católica en la proporción del 85 %. BIBL.: Kubilius, J., S. J., Le culte marial en L., en Du Manoir, IV, pp. 671-681; Vaisnora, G., M. I. C., La Madonna Plangente, Protettrice della L., en «María e la Chiesa del Silenzio», Roma 1957, pp. 65-67.