Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

NOMBRES TEÓFOROS

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419BNombres propios compuestos del nombre de la divinidad y de un término de parentesco. Más que expresiones dogmáticas tales nombres son confiadas invocaciones a la divinidad, tanto más emotivas cuanto más íntimos son los apelativos: padre, hermano, etc. Al imponer los padres esos nombres a sus hijos, manifiestan sus creencias religiosas y su confianza en la divinidad. Los nombres teóforos se hallan entre todos los pueblos semitas; entre los babilonios: Marduk-abi = Marduk es mi padre; Ištar-ummi = Ištar es mi madre, etc.; entre los arameos, Ba-ah-Li-AN = Dios es mi señor y Zi-im-ri-AN = Dios es mi protección, etc.; entre los cananeos, los fenicios, los árabes. Abundan sobre todo los nombres teóforos compuestos de ’el y un sustantivo o un verbo, ya que El es el nombre primitivo y más extendido del Ser Supremo entre los semitas. Tales nombres expresan la relación directa de la divinidad con su adorador: por un lado la divinidad eminentemente buena, benéfica; por otro el fiel, lleno de confianza y de afecto hacia ella, y por eso multiplica de grado los apelativos de parentesco para expresar lo más intensamente que pueden éstos sus sentimientos.

Por consiguiente, nada hay tan cierto y demostrado como la existencia de esa costumbre entre los semitas de considerar a Dios como un pariente, e incluso como un padre, protector, para cada uno de los miembros de la familia, de la nación. Idéntico fenómeno encontramos, naturalmente, en Israel. El uso de dar al niño el nombre del padre fué, por decirlo así, desconocido por largo tiempo, y los padres gustaban más bien de imponer a sus hijos nombres cuyos significados fuesen como una prenda de fortuna y de felicidad. Así se observa entre los semitas que el nombre no es ya un simple apelativo, sino que indica alguna característica especial, a veces la misión, la misma naturaleza de quien lo lleva: el nombre representa la misma personalidad. Por tanto, no nos sorprende el que se encuentren numerosos nombres teóforos.

No se trata sólo de nombres como Abijjah = Yavé es mi padre, Ahijjah = Yavé es hermano (o mi hermano), etc., sino también de nombres en los que los términos significativos de padre y de hermano ocupan el puesto divino, como una especie de sinónimos usuales que todos entienden; los mismos verbos usados indican también una acción divina más bien que humana ( Eliezer = Dios es mi socorro; 420AEliseo = Dios es mi salvación; etc.). Entre los más antiguos (Núm. 1) figuran: Amminadab = mi tío (es decir, Dios) ha dado; Ahiesser = mi hermano es socorro; Eliab = mi Dios es padre; Ammisaddai (= ‘ammîšaddaj) = Šaddai (nombre de Dios) está conmigo; cf. Eliu = él es mi Dios (I Sam. 1, 1), etc. Estos nombres expresan, como para todos los otros semitas, la creencia en la paternal providencia de Yavé para cada uno de los fieles en particular y el amor de cada israelita a su Dios . Exhalan un perfume de piedad y de devoción hacia el Dios de Israel. Es notable el hecho de que se hallen idénticos nombres teóforos en los papiros de Elefantina .

Los judíos sincretistas de aquella colonia reflejan la religión popular, basada en el ritualismo, que estaba vigente incluso en la Judea, en la región de Bétel, antes de Josías . Incluso en aquella desviación de la religión legítima y del puro yaveísmo se sentía el alma de cada uno de los fieles en relación inmediata con la divinidad. En los nombres teóforos se expresa o bien la alabanza a Dios , o bien la confianza en Él, o el agradecimiento o el deseo y la oración , todo ello síntesis de la piedad individual.

Bibliografía

F. Spadafora, Collettivismo e individualismo nel Vecchio Testamento , Rovigo 1953, pp. 322-28, 337-40;
con exactas referencias y rica bibliografía.

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