«FIDENTEM PIUMQUE ANIMUM»
Encíclica de León XIII, del 20 de septiembre de 1896, sobre el Santo Rosario. He aquí el esquema: I. Exordio: puesto de relieve el consuelo proveniente de los frutos obtenidos con las repetidas recomendaciones del Santo Rosario, el Pontífice se siente estimulado a inculcarlo de nuevo. II. Los motivos para inculcar el Santo Rosario son: 1) porque en él se hallan admirablemente reunióas las dos cualidades de la plegaria, a saber: la asídua perseverancia y la unión de muchos corazones en una misma oración. La confianza de los fieles en el patrocinio de María no puede llamarse abusiva, si se considera la parte que tiene la Virgen, con Cristo —perfecto Conciliador—, en la reconciliación del género humano con Dios, lo cual resplandece en los misterios del Rosario; 2) porque del Rosario puede sacar sustento el fiel para su propia fe, de la cual, como de germen escogidísimo, brotan las flores de las virtudes, especialmente la penitencia; 3) por la ayuda que se puede obtener con él de la Virgen Santísima en la iniciada conciliación de los disidentes, ya que Ella es «eximia fomcntadora y custodía de la unióadi. III. Conclusión: exhortación a orar por la unióad, en especial durante el mes de octubre, con el rezo del Santo Rosario.