Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

AMÉRICA

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No falta quien hable de un culto mariano existente en A. ya antes de ser descubierta por Cristóbal Colón (Cf. Carrión, A., La Virgen María en América antes del descubrimiento de Colón, Loyola 1904; Huber, R. M., O. F. M., Pre-Columbian Devotion to Mary in the Testimony of the Kensington Stone, en «The American Ecclesiastical Review», 117 [1947] pp. 7-21). En 1848, en la aldea de Kensington, al norte de Minnesota, cerca de la frontera canadiense, talando un aldeano la selva descubrió en el fondo del terreno una lápida escrita con caracteres rúnicos (lengua de pueblos nórdicos). Descifrada por los glotólogos, dice: «8 godos y 22 noruegos en viaje de exploración procedentes de Vinland. Al regresar nos hemos encontrado con 10 hombres nadando en su propia sangre. A. V. M. líbranos del mal. Hemos dejado 10 hombres en la costa para que vigilen nuestra lancha a una distancia de 14 días de esta isla. A. D. 1362». ¿Qué significan las siglas A. V. M. y A. D., las cuales, a diferencia de todo el resto del epígrafe están escritas con caracteres latinos?

Todos los arqueólogos reconocen que se trata de una invocación a Nuestra Señora: Ave Maria, o más bien Ave Virgo Maria; la otra evidentemente significa Anno Domini 1362. Por consiguiente, según el testimonio de este epígrafe —llamado «el gran tesoro arqueológico de Norteamérica»— Nuestra Señora entraba en la tierra americana un siglo antes que Cristóbal Colón y cinco siglos antes de que María Inmaculada fuese proclamada «Patrona de A.». Sea lo que quiera de esto, lo cierto es que el descubrimiento y la evangelización de A. se hicieron bajo los auspicios de Nuestra Señora. Colón, en efecto, se echó al mar en la nave «Santa María» el 4 de agosto de 1492 después de haber recibido la Comunión, saludado a Nuestra Señora «de la Rábida» y puesto la empresa bajo su protección; y el 12 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Pilar, pudo pisar tierra cantando la «Salve Regina», himno por él cantado todas las tardes, con sus compañeros, durante el viaje. Después de haber impuesto a aquella primera isla el nombre de «San Salvador», a la segunda por él descubierta impuso el nombre de «Concepción».

Además quiso que la primera iglesia erigida en A. fuese dedicada al Verbo Encarnado y a su Santísima Madre. Puso también el nombre de «Concepción» a una ciudad fundada en el interior de la isla. Después del triunfal recibimiento que le tributó a su regreso la ciudad de Barcelona, Colón, descalzo y en hábito de penitencia, se encaminó al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe para ofrecer a la Virgen sus presentes y para darle gracias por su milagrosa protección durante el viaje de regreso. Antes de ofrecer el Nuevo Mundo por él descubierto a la reina de España, se lo ofreció a la Reina del cielo. En su segundo viaje a A., Colón descubrió la isla de Taruqueira —así llamada por los indígenas— y le dio el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe. V. Canadá, Estados Unidos, Méjico, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Antillas (Cuba y Puerto Rico), Guayana francesa, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela.

Bibliografía

En Du Manoir, V, pp. 197-480.

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