Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

PARAGUAY

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Pío XII, hablando con «el pueblo creyente del P.», decía que había sido siempre devoto de la Sede Apostólica, y «sobre todo, siempre devotísimo de Nuestra Señora, bajo cuya protección y con su ayuda había escrito las más bellas páginas de su gloriosa historia» (Cf. Bertetto, D., Il magistero mariano di Pio XII, Roma 1956, p. 456, n. 522). El gobernador militar de Río de la Plata, don Pedro de Mendoza, entre los navíos de su expedición contaba también con una carabela llamada «La Concepción» (una de las Vírgenes conquistadoras), destinada al servicio fluvial. Esta carabela fue acometida por una tormenta al llegar al río Paraguay y se fue a pique: la carga se perdió casi toda, excepto una imagen de la Inmaculada Concepción. El 15 de agosto de 1537, Juan de Salazar y Espinosa inauguraba la fortaleza que dio origen a la capital del P., la ciudad de la Asunción. Era necesaria una imagen de la Asunción y, a falta de ella, se tomó la de la Inmaculada Concepción que se encontraba en la carabela hundida. De ahí la particular devoción del pueblo paraguayo a la Virgen en el misterio de su Asunción a los cielos, su patrona principal. La primera «Reducción» misionera, fundada por los PP.

Jesuítas en el P. en 1610, se llamó «Reducción de N.ª S.ª de Loreto». Casi 5.000 familias indias «paraguayas» estaban bajo el manto de protección de la Madre y Reina del Universo. Gracias a la evidente ayuda de N.ª S.ª de Loreto, como afirmaban los mismos misioneros, pudo penetrar la predicación evangélica rápidamente y con un feliz resultado aun en medio de los pueblos más feroces y más alejados, como los Guany, los Curus y los Paranas. Cuando las «Reducciones» del P. fueron asaltadas y devastadas por los Mamelucos de S. Pablo del Brasil, los indios llevaron consigo al destierro las imágenes de Jesús y de María. El B. Roque González de Santa Cruz, mártir, llevaba siempre consigo, en sus viajes apostólicos, una imagen de la Virgen llamada «La Conquistadora», porque solía colocarla en todas las aldeas recientemente conquistadas. Había sido pintada en lienzo por el P. Rodríguez y había sido traída del Perú en 1607. Cuando el Beato fue martirizado, sus perseguidores dividieron en dos partes la imagen de Nuestra Señora. Los soldados españoles recogieron las dos partes de la imagen, las pusieron como trofeo en su bandera y la llevaron a la «Reducción» de N.ª S.ª de Itatí.

Los principales santuarios marianos del P. son: 1) N.ª S.ª (Inmaculada) de Caacupé, que en 1770 daba origen al barrio de Caacupé y que es el santuario nacional del P., al que en 1940 comenzó a sustituir una grandiosa basílica: a él concurren todos los años, el 8 de diciembre, más de 120.000 peregrinos; 2) N.ª S.ª (Inmaculada) «Conquistadora», de Asunción; 3) N.ª S.ª de la Asunción de Villa Hayes; 4) N.ª S.ª (Inmaculada) de Capiatá. Son también muy veneradas N.ª S.ª de Luján y N.ª S.ª de Itatí (ambas en Argentina). Pío XII, el 13 de junio de 1951, declaraba a N.ª S.ª Asunta Patrona principal de la nación y de las fuerzas armadas del P.

Bibliografía

Rojas, A., S. J., La dévotion mariale au P., en Du Manoir, V, París, pp. 433-440.

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