Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

CHILE

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Pío XII, en su radiomensaje del 31 de diciembre de 1950, con ocasión del I Congreso Nacional Mariano de Ch., ensalzaba la piedad y sincera devoción de un pueblo ccuyas memorias no se podrían repasar sin hallar estampado, a la cabeza de todas sus páginas, el nombre dulcisimo de Marian (Cf. Doctrina Pontificia, IV, Documentos Marianos, BAC [1954] p. 665). «Porque Ch. —prosegufa— gracias a la pro funda piedad mariana de la vieja y fecunda madre de pueblos, de la católica España, puede deciise que nació a la luz de la fe con el amable nombre de María en los balbucientes labios. «,Qué ciudad o qu 6 aldea, qud remota montana o qué valle escondido existirl en su dilatado tenitorio que no está santificado con la magnifica catedral, el severo templo o la humilde ermita dedicada a una advocación cualquiera de la Madre de Dios? corazón autdnticamente chi- leno no siente acelerar sus latidos cuando oye nombrar, por ejemplo, a Nuestra Señora de Andacollo, y, muy especialmente, a la Madre Santísima del Carmelo, cuyo escapulario fue un día gloria sobre los pechos robustos de vuestros prdeeres y sigue siendo todavía hoy casi una patente de rcconocimiento nacional ?d (ibid.).

El primer contacto de Ch. con María se efectud en la expedición organizada por Fernando de Magallanes para dar la vuelta al mundo: dos de sus cinco carabelas se apellidaban con el nombre de María: N.» S.ª de la Victoria y N.° S.ª de la Concepción. Habiendo parlido de Sevilla en agosto de 1519, al cabo de un año llegaron al estrecho que lleva el nombre de Magalla nes. Una vez desembarcados, tomaron po- sesión clavando en tierra una gran cruz, junto con las efigies de N.ª S.° de la Victoria y de N.° S.ª de la Concepción. Al dejar las costas americanas hicieron un publico voto: ir en peregrination a los santuarios espa holes de N.ª S.ª de Montserrat, de N.ª S.ª de Guadalupe y de N.ª S.ª de la Vic toria, por los graves peligros de que se habían librado. El gran conquistador de Ch., Pedro de Valdivia, antes de partir, en enero de 1540, se fue con sus oficiales, preccdido de la bandera real, a la catedral, y el obispo que lo estaba esperando en el trono hizo descubrir —como en las grandes ceremonias religiosas— el cuadro de la Asunción de María, Patfona de la catedral.

Ante Ella y en las manos del Obispo, Pedro de Valdi via hizo voto de dedicar a la Asunción de Nuestra Señora la primera iglesia que mandara construir en los nuevos territories (Cf. Errazuriz, C., Origenes de la Iglesia Chileita, p. 50). Así fue edmo en la nueva ciudad de Santiago se levantd rápidamente la iglesia principal o catedral en honor de la Asunción. En 1551, el mismo Pedro de Valdivia fundó la ciudad de la Conception (a 500 kildmetros al sur de Santiago) en la orilla norte del Bio-Rio, rio principal de Ch. La ciudad fue destruida por el violentisimo terremoto del 8 de febrero de 1570. Como las sacudidas de los terremotos se repitieron durante cinco meses consecutivos, el alcalde de la ciudad convocd al pueblo en asamblea general, en la iglesia, y expuso la necesidad de escoger a un santo protector. Invocado el Espíritu Santo, se echd a suertes, y el día destánado fue el de la Natividad de María. Se hizo entonces la promesa de erigir un santuaiio a la Natividad de Ma ria encima de una colina e ir alld todos los años el 8 de septiembre en procesión y asístir a la Misa cantada.

De esta forma surgid el santuario de la Natividad de Ma ria —el ms$s antiguo de Ch.— llamado vulgarmente «N.ª S.ª del Boldov. El voto, hecho ya hace cuatro siglos, aim hoy es fielmente observado (Cf. Munoz Olave, R., La Virgen María en la Didcesis de Concep cion, pp. 55 ss.). También el santuario de N.ª S.ª del So corro se debe a Pedro de Valdivia. La pequefla imagen allí venerada había acompanado a Valdivia en las guerras de Flandes, de Itallá y del Pent. En 1541 fundó a Santiago y la fortified. Despuds de la ayuda recibida de la Virgen en la defensa de la ciudad asaltada por los indios, hizo construir una capilla en la Canadá, al sur de Huelfn, la dedied a N.“ S.ª del Socorro y eoloed en ella su cstatuita de la Inmaculada. Pero la devoción más sentida, más extendida, y que podíamos llamar aoficiab en Ch., cs la que se profesa a la Virgen del Carmen. Se remonta al 1643. en que se fundó, por iniciativa de algunos habitantes de Concepción. una Cofradía de N. R S.» del Carmen, dirigida por los Agustinos.

El prin cipal hdroe nacional chileno, don Bernardo O'Higgins, en la guerra de la independen ce de 1817 contra los españoles, hizo voto en la catedral de Santiago, en presencia del Obispo y de los nobles de la capital, de cproclamar a N.ª S.ª del Carmen Patrona de Ch. y de construir un santuario en el lugar mismo en el que hubiere conseguido el triunfo». Este triunfo se obtuvo en Maipu, en los alredcdorcs de Santiago, y el 7 de mayo de 1818 el general O’Higgins ordend la erección del santuario prometido, el cual fue beridecido el 5 de abril de 1819, aniversario de la victoria. El 19 de diciembre de 1926, la imagen de N.ª S.ª del Car men, venerada en la basílica de S. Salvador de Santiago fue solemnemente cordnada como Reina de Ch. por el Nuncio apostdlico (Cf. Farina, P. A., A Jesús por María, Santiago 1942, p. 27). El 16 de julio de 1946, por decisión del Episcopado cbileno reunido en Asamblea general en presencia del Presidente de la Republica y de varios obispos chilenos, se colocaba la primera piedra de un grandioso santuario nacional a N.ª S.ª del Carmen, en sustitución del primitivo de Maipti, en el lugar de la batalla.

El mes de María en Ch. va del 8 de noviembre al 8 de diciembre (fiesta de la Inmaculada, el mes más bello del año chileno). El primer mes de mayo fue celebrado en noviembre de 1853, en la capilla del Semi- nario de Santiago. Desde entonces comenzó a difundirsc rapidamente por todo Ch. En Santiago el mes de María termina con una grandiosa procesión. En Concepción esta proccsión a com pan a a la augusta Reina des de lo alto del llamado t Monte de la Vir gen». En Santiago, a su vez, se dirige hacia el «Cerro de S. Cristdbala, una colina de 300 metros situada en el centro de la Metrdpoli, coronada con una monumental estatua de 14 m., sobre un pedestal de 12 m. (dentro del cual hay una capillita con las paredes llenas de exvotos) erigida con ocasión del 50.° aniversario de la definición dogmdtica de la Inmaculada Conception, inaugurada el 26 de abril de 1909. Alii se ha construido tambiln una iglesia dedicada a la Maternidad de N.ª S.ª (Cf. «La Revista CatOlica», Santiago, años 1904 y 1907).

En Valparaíso, ante el santuario de N.ª S.ª de Vlzquez, en la canetera que cnlaza a aquel lugar con la capital, todos los vehiculos, tanto privados como colectivos, de pasajeros o de carga, que pasan por la importante arteria, siguiendo una gentil costumbre, suelen hacer una respetuosa parada en honor de la augusta Reina. Los principals santuarios de Ch., apaile de aquellos a que ya hemos aludido, son: 1) N.ª S.ª de Loreto de Tierra AmariJla (que se rcmonta a 1873); 2) N.ª S.ª del Car men, con una imagen volante (que se remonta a 1821), la cual quedó completamente ilesa en la hornacina reducida a polvo a causa de la dinamita puesta en ella por manos sacrilegas; 3) N.ª S.ª del Carmen del Palo Colorado de Quilimari; 4) la capilla del Carmen de la Rinconada, en los primeros contrafuertes de los Andes, en el Valle de Putaendo; 5) N a S. A de las Cuarenta Horas. Se remonta a 1662. BIBL.: Cbpeda. A., C. M. F.. America Mariana. 1 vols., Madrid 192$; Munoz Olavl, R.. La Virgen Matin en la didcesis de Concepcion durante»a de ml dominación española, 1550»1810, Santiago 1929; Siivprino uk Santa Terfsa, O. C. D.. Virpenet Connuiundorat, Vitoria (Espafla) 1948, pp. 379-438: RamIrez. J. T..

La Virgen del Carmen y Ch., Santiago 1949; Arra nt. A., S. J., La Salute Vlerge et le Ch., en Du Manoir, V, pp. 379-406.

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