NICARAGUA
Los comienzos de la colonización de América central fueron poco afortunados. En 1508 Alonso de Ojeda y Diego de Nicuesa alcanzaban del rey de España el derecho de conquistar y colonizar la costa del mar Caribe desde el cabo de Vela, en Venezuela, hasta el cabo de Gracias a Dios, en N. Alonso de Ojeda, en el viaje hacia Santo Domingo, adonde se dirigía en busca de refuerzo, naufragó junto a la costa de Cuba. Estrechado por toda clase de dificultades, se dirigió a la Virgen, cuya imagen llevaba consigo, e hizo voto de dejar dicha imagen en la primera aldea que descubriera, para que alii fuese públicamente venerada, si lo salvaba. Escuchd la Virgen su plegaria haciendo que encontrase al cacique al cual regaló la imagen. La costa del Pacífico de N., con los territorios vecinos, fue explorada, en 1522, por Gil González Dávila. Este llevaba siempre consigo, en sus viajes, una imagen de Nuestra Señora. Amenazado, cierto día, por una pavorosa tempestad, González, entumecido por el reumatismo, se confió a Nuestra Señora.
Al llegar a N. el colonizador Francisco Hemindez de Cdrdoba, los indígenas le pidieron cruces e imágenes de María, porque, después de la visita hecha un ado antes por Gil Gonzdlez Dávila, habían experimentado su poderoso patrocinio en las enfermedades y en las adversidades de la vida. El más célebre santuario de N., y puede decirse que de toda la América central, es el de N.ª S.ª de la Concepción de El Viejo. Se trata de una imagen de 50 centimetros de altura aproximadamente, que, según documentos fidedignos, habría sido donada por Santa Teresa de Jesús a su hermano Rodrigo al partir para el Nuevo Mundo, y por éste, o por un hijo suyo, donada después a los Franciscaños de El Viejo. Son muy veneradas, además, en N., otras cuatro imégenes: la de N.ª S.ª de la Merced, patrona de la ciudad de León; la de N.ª S.ª de la Concepción, imagen venerada en la catedral de Granada, que se remonta al s. XVi, y que se dice haber aparecido, un día, sobre las ondas del lago de N., junto al cual se halla Granada. Son dignas de mención dos formás folklóricas de culto mariano en N.: la «Purisima» y la «Atabal». La «Purísima» consiste en una novena celebrada por la mayor parte de las familias de N.
La imagen de la Virgen es adornada con magnificencia. Se elevan cánticos en su honor, acompanados de silbatos de agua, de tambores, cuernos, etc., por parte de los miembros de la familia, de los vecinos, amigos, etc. Terminadas las preces, se sirve un refresco. Esta novena de la fiesta termina con la «Griterías, el último día de la novena, 7 de diciembre. El saludo tradicional, en tal ocasión, es éste: «¿De dónde nos viene tanta alegrfa?» Respuesta: «De la Concepción de María.» A medíanoche del 7 de diciembre, todas las campanas de la ciudad, de las villas y de las aldeas suenan a fiesta, y se queman fuegos artificiales. El «Atabal, propio de la ciudad de Granada desde hace siglos, consiste en un enorme tambor que, acompanado de otros tambores más pequeños, recorre todas las calles de la ciudad detrás de la imagen de N.» S.ª del Rosario, todas las noches.de] sdbado del mes de octubre. El sonido del tambor se interrumpe de cuando en cuando para permitir al pueblo entonar cuartetos y disticos en honor de Nuestra Señora. BIBL.: Arcadello. F., Le Culte Maríal en Amiri Que central» (Guatemala. Honduras. III Salvador. Nicaragua. Cosu Rica, Pananrf) et aux Antilles (Cuba y Puerto Rico), en Du Maooir.
V. París 1958. pp. 297-304.