COLOMBIA
«C., entre sus muchos titulos de gloria y de nobleza (que no en valde fue un día puerta para la fe y la civilización), cuenta como uno de los primeros el ser un pueblo ardientemente mariano. Su suelo, rico y hermoso, lo mismo en las cimas imponentes de sus cordilleras que en las risuefias y fecundas tierras bajas, se nos presenta como un manto precioso donde fingen perlas y rubles los incon tables santuarios de la Madre de Dios; desde Nuestra Señora de la Pena, en Bogotá, hasta la Virgen de la Roca, en Cartagena; desde la del Rosario, en Tunja, o la de Mongiii, o la de la Canáelaria de Medellín, hasta la devotfsima Nuestra Señora de las Lajas, dominando sobre todas estas invocaciones, como el sol entre las estrellas, Nuestra Señora de Chiquinquirá... Colombia, tierra de la Virgen; Colombia, jardfn marianon (Pío XII, radiomensaje «Entre los primeros» al Congreso Nacional Mariano de C. Cf. Doctrina Pontificia, IV, Documentos Marianos, BAC, Madrid [1954] p. 589). Efectivamente, Nuestra Señora estl presente en toda la historia de C.: en la dpoca de la conquista, en la colonial, en la guerra de la independencia y en el periodo repu blican©.
1. En la epoca de la conquista (1499- 1550). Los descubridores y conquistadores de C. han dejado vastfsimos rasgos de su devoción a María. En 1510, la segunda de las localidades descubiertas por los con quistadores en el golfo de UraM recibia de su fundador Martin Fernandez de Eisseiso el nombre de aSanta María de la Antigua», en cumplimiento de un voto hecho en el momento más agudo de la batalla. La iglesia de este pueblo, dedicada a Nuestra Seiiora tres años después (el 9 de septiembre de 1513), se convirtió en la primera catedral de todo el continents El conquistador Gonzalo Sudrez Rendon, fundador de la ciudad de Tunja, reservd para Nuestra Señora —lo mismo queotros conquistadores— una parte de las rentas de los impuestos, como se dcsprende de sus cuentas. Gonzalo Jimdnez de Quesada, el escritor del uNuevo Rein os y fundador de Bogotá, además de reservar para Nuestra Seiiora una parte de las rentas de los impuestos, le consagrd también sus dltimos años empledndolos en la composición de una serie de sermones marianos.
El mariscal Jorge Robledo, descubridor de Antioquia y de Caldas, se prepard para la muerte (a la que fue condenado por su rival Sebastian de Belalcdzar) recitando el oficio de Nuestra Seiiora. Pedro de Heredía, fundador de Cartage na, al final de sus días encontraba el consuelo en la devota recitación del Rosario. La devoción mariana de estos conquis tadores dej«5 vivas improntas en toda C.: regiones, montanas, playas, ciudades, aldeas recibieron de ellos nombres marianos. Hay, en efecto, en C. unas cuarenta localidades con denominaciones marianas, como, por ejemplo, Conception de Nciva, Villaviciosa de la Conception de Pasto, N a S.ª de la Canáelaria de Medellín, la Asunción de Popayán, etc. (Cf. la Revista «Un mapa mariano», n. de mayo 1942, pp. 184-188; junio, pp. 238-242).’
2. En la época colonial (1550-1810). La cristianización, y con ella la «marianización» de C., fue muy rdpida (Cf. Iiistoria de la province de S. Antoni no del Nuevo Reino de Granada, Caracas 1930, L. IV, c. 1, p. 265). Las mismas autoridades civiles, amOn de las eclesiásticas, daban a los neoconvertidos ejemplos de devoción mariana. Con la ayuda de Nuestra Señora fue vencido el cacique Don Baltasar, cuya cOJebre lanza fue puesta como trofeo en la iglesia del Rosario de Ibagu O. También contra los piratas de la costa encontrO C. su principal defensa en Nuestra Señora: tCualquier desgracia que ocurre a los corsarios —deefa el corsario Dampui— es atribuida a la intercesión de N a S.ª de la Popa» (Cf. Pasada, E., Congreso de las Provinces Unidas, Bogotst 1924, p. 39). Existen en C. unos cuarenta santuarios marianos, entre los cuales merecen particular mcnción: 1) N.ª S.ª de las Lajas, santuario nacional (de la mitad del s.
XVin); 2) N.ª S.ª de Mongflf en el departamento de Boyacd; 3) N.ª S.ª de la Pena (de los Dolores) de Bogotá, santuario fntimamente ligado a la historia de la ciudad; 4) N.ª S.ª del Socorro de Calf; N.ª S.ª de Torcoroma de Ocana (descubierta en 1711 por los labradores en el tronco de un drboi); 6) N.ª S.ª de la Popa en Cartagena; 7) N.ª S.ª del Rosario en Tunja; 8) N.ª S.ª de Chiquinquirl (v. Chiquinquirá), que es el principal de C. Esti muy difundida también la devoción a N.° S.ª del Carmen, debido al celo del canónigo Francisco Javier Zaldiia de Bogotd, hijo del Presidente Zaldiia (Cf. P. Severino de Sta. Teresa, O. C'. D., Virgenes Conquis - tadoras que Santa Teresa ettvid a las Ame ricas, Vitoria 1951, pp. 547-667).
3. En la epoca de la independence (1810- 1819). El movimiento por la independen ce (iniciado en las colonias de America a fines del s. XViu) fue impulsado por hornbres profundamente religiosos y sincera mente devotos de María. Con razón el Cardenal Lucque afirmaba que todos los grandes que elahoraron la indcpendencia de C. habían dado claros ejemplos de devoción a Nuestra Señora (Cf. LAnno Marianc nelVUrbe e nclVOrbe, Tip. Vaticana, Roma 1958, p. 306). Entre los juramentos que debfan prestar los diputados de las primera? asambleas (como son el Colegio electoral de Santa Fe de Bogotá y la «Junta» gubernativa de Popayan) estaba el de defen der el misterio de la Inmaculada Concepción. La Asamblea General de las Provin cias Unidas se puso en 1812 bajo la esp& cial protection de Nuestra Señora (Cf. Me sanza, A., O. P., Célebres imágenes y santuarios de Nuestra Seilora en C., Almagrc 1921, p. 279). Antonio Narino, Presidente de Cundinamarca, al proclamar la indepen dencia absoluta del propio Estado, lo pusc abajo los auspicios de la Inmaculada Concepción de María Santísima, nuestra Patrona» (A ianifiesfo de la independence di Cundinamarca.
Texto en cBoletfn de Historia y Antigtledades», Bogotá, diciembn 1902, p. 179). También los ejdrcitos que lucharon por la independencia proclamaron a María si Patrona y su Capitana. La Junta de la ciudad de Calf declarO a la Virgen de la Merced tpatrona y especial titular del cuerpc de ejOrcito» y «Capitana de nuestras tropay de todos los pafses alládos y amigos». Lo: ejércitos de Cundinamarca fueron puesto bajo el patrocinio de N.ª S.ª de Chiquin quirl En 1815, durante la represión He vada a cabo por las fuerzas armadas espa nolas, capitaneadas por el general Pabl«Murillo, el Gobierno independiente recurri«oficialmente a Nuestra Señora para obtene su protection y su ayuda. José Fernandez, e riltimo presidente de aquella dpoca, hizo vo tar un decreto en el que se ordenaban pie garias publicas y solemnes a NA S.ª de Chi quinquird, y que se pusieran a sus pies lo primeros trofeos militares enemigos cafdo en poder de los republicanos.
El genera Murillo invadiO y ocupd el a Nuevo Reino» Pero he aquí que un pufiado de patriota —a los que se unieron los venezolanos capitaneados por el célebre Simón Bolivar (oEl Libertador» de las repiiblicas de C, Perú, Ecuador, Bolivia, Venezuela y Panami)— libertd a C. en la batalla de Pantano de Vargas (24 de julio de 1819). Bolivar, según una tradición popular, llamd en su ayuda a Nuestra Señora, venerada en el modesto santuario de Tutaza, proximo a Pantano de Vargas.
4. En el pcriodo republiccino. En el Congreso de Cucuta de 1821, que fue el que dio a C. la primera Constitución des puds de la independencia, uno de los diputados pidid que la nueva rcptfblica fuese puesta cbajo la especial protección de la Madre de Diosn (Cf. aCongreso de Cticutan, A etas, p. 48). Pero las tendencias liberales, que ya habían hecho acto de presencia a medíados del s. XIX, lograron prevalecer, iniciando una verdadera lucha contra la Iglesia. En 1915, N.ª S.ª del Carmen fue declarada Patrona de la policia y guardia nacional de C. (Cf. P. Sevcrino de Sta. Teresa, O. C. D., op. c/7., pp. 816 ss.) y se le erigid un monumento en Baya de Cartagena de Indias. En 1919 C. celebrd su primer Congreso Mariano, terminado con la solemne coronación de N.ª S.ª de ChiquinquirS, proclamada aReina de C.». Un segundo Congreso Mariano Nacional se celebrd en 1946, con radiomensaje de Pío XII, en honor de N» S.ª del Carmen. En 1954 se celebrd en Bogotá un tercer Congreso Nacional Mariano, con ocasión del Ano Mariano (del 5 al 8 de septiembre), y en Él participaron diversos estados de la Repdblica.
En la solemne sesión final del Congreso, fue consagrada toda C. al Inmaculado Corazón de María, e inaugurado, en las colinas que dominan la capital, un monumento a N.ª S. & de Fatima (Cf. VAnno Mariano, pp. 304-306). Es digna de mención la campana nacio nal llevada a cabo por Mods. Juan Manuel Gonzdlez, arzob. coadjutor de Bogotá, para que por doquier se erigiesen monumentos a Nuestra Señora, de tal forma que no se halla hoy un solo pueblo en el que no se haya levantado una estatua a la Virgen. En octubre de 1958 se organizd tambi&i una otSociedad Marioldgica Colombianan con un nCentro Mariano Nacional» (11 de febrero de 1958) y una revista con el titulo aRegina Mundin (Cf. «Marianumu, 21 [1959] pp. 393-394). BIBL.: Garc/a, J. G. p Mar fa a travAs de nuestra historic, en «ReviMa del Colegiu Mayur de Nuestra Señora del Rosario», nov. 1919, pp. 577-595; SEvrruNO de Sva. Teresa. O. C. D.. Orifteues de la devodiin a la Saniisitna Viitten en C.. Medellín 1942; Mora D/az. O. Historia de los Santtiarlos Marianos de C„ t.
1. Bosotd 1945; PACHiiro, J. M., S. J., La divotion /va riate en C., en Du Manoir, V, Pan's 1958. pp. 407-416.