CINEMA
Índice interno:
1. Importancia ·
2. Moralidad ·
1. Importancia El c. es hoy el lugar de diversión más frecuentado y constituye, en las circunstancias actuales, uno de los problemas más agudos de la moral católica. El carácter propio del c. es el mismo de la literatura, pero obra de un modo mucho más sugestivo. Además del goce que ofrece y las emociones que suscita el film es portador de cultura y de ideas. Además, por la gran facilidad de seguir el contenido de un film y por el coste relativamente económico de la entrada, el c. ha venido a ser una diversión para todos. Esta asistencia ha ido en todos los países en continuo aumento. «No hay medio más poderoso hoy día que el cinema para ejercer un influjo sobre la multitud» (Pío XI, Enc. Vigilanti cura , 29 junio 1936).
2. Moralidad Un film puede estar en contradicción con la ley moral: a) por la finalidad explícitamente perseguida por el autor u objetivamente expresada en la película misma (propaganda o defensa del divorcio, amor libre, odio, suicidio; poner en ridículo la religión o las buenas costumbres, etc.); b) por el objeto o el modo con que se presentan acciones indecentes, desnudeces provocativas, acciones delictivas reproducidas de un modo seductor, etc., y en general todas las escenas aptas para provocar el pecado o para causar en los espectadores excitaciones sexuales (véase Imagen torpe). Es admisible, sin embargo, en la producción cinematográfica la distinción entre los films para adultos y para jóvenes, con normas más amplias para los primeros. Se ha de observar además que para anular el carácter provocativo o inmoral de un film no basta el llamado correctivo final, con el que después de una serie de escenas y de ideas perniciosas, se manifiesta al fin alguna desaprobación o hasta una seria condena: frecuentemente el mal ha ejercido ya su perversa eficacia en los espectadores y será al menos en parte irreparable.
Las reglas más prácticas para juzgar sobre la moralidad de las películas se pueden deducir, salvas las debidas diferencias, de las normas para los libros prohibidos (can. 1399, v. Lecturas). De suyo el cine torpe constituye una ocasión próxima de pecado, y como tal debe ser juzgado (v. Ocasionario). Las calificaciones señaladas por la Comisión Episcopal de Ortodoxia y Moralidad en España no constituyen sino una declaración de existencia del peligro o de la ocasión próxima del pecado. Son, por lo tanto, un acto del Magisterio Eclesiástico, y no crea una nueva obligación, sino que especifican y determinan la obligación nacida del derecho natural de no exponerse temerariamente al peligro de pecado. Naturalmente el peligro es más o menos grave según el carácter y madurez de las personas y pueden ser diversas las causas excusantes. En punto a casuística es un poco difícil dar normas absolutas, aun por el hecho de que las calificaciones de condenación o reserva son diversas en las distintas naciones.
Producir películas inmorales es una acción mala en sí y, por lo tanto, en ningún caso justificable; la cooperación en las partes inocuas, siendo cooperación material solamente, puede ser lícita en circunstancias proporcionalmente graves (cooperación). La asistencia a la proyección de películas malas es pecado más o menos grave, según la gravedad del peligro o la intensidad de la conmoción venérea (v. Impudicicia, Ocasión próxima) o también de los influjos indirectos sobre las convicciones morales y religiosas propias; téngase en cuenta además que asistir a estas películas constituye a menudo un escándalo y siempre una cooperación. El peligro para la moralidad propia considera no sólo la materia de la castidad, sino también las demás virtudes, en cuanto que las películas pueden con frecuencia ejercitar un funesto influjo, p. ej., sobre la convicción religiosa, sobre el respeto a la vida y propiedad ajena, etc.; es un hecho que la frecuencia de ciertos films (amarillos o policíacos) crea fácilmente, especialmente en los jóvenes, la tendencia a imitarlos (delitos cinematográficos).
Finalmente, hay que observar que la asistencia frecuente al c., aun para ver películas no inmorales, trae consigo peligros notables para la salud (hiperexcitabilidad nerviosa) y para el sano equilibrio psíquico (ideas irreales de la vida, conceptos fantásticos, de lujo exagerado, etc.) (v. también Diversiones, Teatro). Dam.
Bibliografía
P. Ter Haar, Casus conscientiae , I, Torino, 1939, p. 106-114
L. Civardi, Il cinematógrafo e i cattolici , Roma, 1937; id., Il cinema di fronte alla morale , Roma, 1940
G. Ernst y
B. Marschall, Film und Rundfunk , Köln, 1939
B. Marschall, Film , en Lexikon für Theologie und Kirche , IV, 3, 5 Díez G. O’Neil, Vilariño, Pereira, El cine y los católicos , Madrid, 1941 J.
M. Pérez Lozano, Un católico va al cine , Barcelona, 1956 J.
M. Vivanco, Moral y pedagogía del cine , Madrid, 1952
J. García Yagüe, Cine y juventud , Madrid, 1953.
Voces relacionadas
Internas
- IMAGEN TORPE
- LIBROS PROHIBIDOS
- LECTURAS
- OCASIONARIO
- MAGISTERIO ECLESIÁSTICO
- PELIGRO DE PECADO
- IMPUDICICIA
- DIVERSIONES