Diccionario de Teología Dogmática

Antonio Piolanti (A. P.)

IGLESIA

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(gr. ἐκκλησία = asamblea, reunión, congregación): Es el reino de Dios sobre la tierra, gobernado por la autoridad apostólica (D. Palmieri).

Institución. Jesucristo, como aparece en todas las páginas del Evangelio, se presenta en el mundo como el fundador del «reino de Dios», que en su fase terrena está destinado a recoger a todos los hombres: al pueblo (cfr. las parábolas del reino).

Puso a los Apóstoles como lectores del reino (cfr. Lc., 6, 13; Mt., 18, 15-18; Jo., 20, 21; Mt., 28, 18-19, etc.): el clero en el pueblo (v. Obispos).

Constituyó a S. Pedro Cabeza de los Apóstoles (cfr. Mt., 16, 18-19; Jo., 21, 17): el primado en el clero (v. Primado de S. Pedro).

Con tales elementos el Señor instituyó una verdadera sociedad jerárquicamente constituida (con súbditos y superiores), visible a los ojos de todos, pero con un fin no político, sino religioso (cfr. Mt., 4, 3-10; 5, 3-12; 6, 33; 16, 26-27, etc.), destinándola a aplicar a través de los siglos los frutos de la Redención (Jo., 20, 21; Mt., 28, 18-19).

Esencia. De aquí se deduce claramente que la Iglesia es la continuación y prolongación del Verbo Encarnado, su Cuerpo Místico (Rom., 12, 4-6; I Cor., 12, 12-27; Eph., 4, 4), que actúa en cada individuo lo mismo que en la humanidad entera la obra de la redención en la oblación del sacrificio de la Misa y en el ejercicio del triple poder apostólico: magisterio, ministerio, imperio.

Así como su Fundador es una Persona subsistente en la naturaleza divina y humana, así la Iglesia es una sociedad divina y humana: el elemento humano, visible y sensible, se da en la multitud de los hombres socialmente organizados; el elemento divino espiritual, invisible, en los dones sobrenaturales que ponen la congregación humana bajo el influjo de Cristo y del Espíritu Santo, alma y principio unitivo de todo el organismo (constitución teándrica de la Iglesia). Es, por lo tanto, la Iglesia la unión del hombre con Cristo en forma social, «la síntesis social de lo humano y lo divino» (Sertillanges).

Propiedades. Si la Iglesia es la unión de la humanidad con Cristo en forma social jerárquicamente organizada, debe ser una, como uno es Cristo y uno es el género humano; santa, porque el contacto con Cristo es santificante; católica, esto es, universal, porque la unión de la humanidad en Cristo abraza (intencionalmente) a todos los individuos de la especie humana; apostólica, porque siendo una unión en forma jerárquica se apoya necesariamente sobre Pedro y los Apóstoles y sobre sus sucesores, que constituyen la jerarquía (v. Unidad, Santidad, Catolicidad, Apostolicidad).

Una, santa, católica, apostólica: éstas son las propiedades de la Esposa de Cristo, que constituyen también sus connotados, las notas individuales que aparecen concretadas en la realidad histórica como las señales distintivas de la verdadera institución de Cristo (v. Notas de la Iglesia).

Potestad y operaciones. «Operatio sequitur esse»: la Iglesia humano-divina visible e invisible obra según los principios de su naturaleza con un magisterio, que reviste el pensamiento divino con el ropaje de la palabra humana; con un ministerio, que por medio de ritos sensibles, los Sacramentos, infunde la vida sobrenatural; con un gobierno, que notifica las leyes del espíritu en una forma sometida a la experiencia de los sentidos (v. Jerarquía, Potestad de orden y de jurisdicción).

Errores acerca de la Iglesia. Siendo la Iglesia la prolongación de Cristo en el tiempo y en el espacio existe una singular analogía entre los errores cristológicos y eclesiológicos. Así como algunos erraron en sus ideas sobre Cristo negando su divinidad (judíos, gentiles y racionalistas) o rechazando su humanidad (Docetas y Fantasiastas) o separando las dos naturalezas (Nestorianos) o absorbiendo la una en la otra (Monofisitas); así en cuanto a la Iglesia unos niegan su misión divina en el mundo (Judíos, Paganos, Racionalistas), otros niegan su humanidad o visibilidad (Wycleff, Huss, Protestantes), o su perfección social externa cimentada sobre el Romano Pontífice (Orientales disidentes, Galicanos, Febronio, etc.); otros la separan de la sociedad civil (Liberales) y otros la quisieran ver absorbida por el Estado (Regalistas).

En el índice sistemático de DB, sección Ecclesia, se encuentran recogidos los numerosos documentos del magisterio eclesiástico acerca de la Iglesia.

Bibliografía

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