DOCETISMO
(gr. δοκέω = parezco, y δόκησις = apariencia): Oscura herejía de los primeros tiempos, que reducía la Humanidad de Cristo a una apariencia, comprometiendo la veracidad del Evangelio en la narración de la humana Pasión y Muerte del Salvador, y, por consiguiente, todo el valor de la Redención.
Ya en S. Pablo y S. Juan se encuentran algunos textos dirigidos a la refutación de este error (cfr. Col. 1, 20; I Tim. 2, 5; I Jo. 4, 2). Poco más tarde S. Ignacio Mártir defiende contra los Docetas la realidad de la carne tomada por el Hijo de Dios: así también S. Ireneo (Adv. haereses, l. III), Tertuliano (De carne Christi), S. Agustín (Contra Faustum), combaten diversas formas de docetismo defendidas por los Gnósticos (Simón, Saturnino), Marción y los Maniqueos. En el s. V el Docetismo encuentra buena acogida entre los Eutiquianos (v. Eutiquianismo), que admitían una absorción de la naturaleza humana en la divina reduciendo la humanidad de Cristo, de que habla el Evangelio, a un puro fantasma (de donde les vino el nombre de Fantasiastas), impasible, incorruptible (de donde vino el Aftardocetismo de Juliano de Halicarnaso; del griego a privativa + φθείρω = corrompo). En cambio, otros secuaces del Monofisismo, como Severo de Antioquía, admitían la pasibilidad de la Humanidad de Cristo, por lo que fueron llamados Ftartólatras.
Los Docetas, al comprometer la realidad de la Pasión de Cristo y, por tanto, el valor de la Redención, se ven obligados a negar o pervertir la verdad del misterio eucarístico.
Bibliografía
F. Cayré, , I, p. 34, 68, 100, 155, 182, 228;
Bareille, «Docètes et Docétisme», en DTC;
Llorca, , vol. I, Madrid, 1950.