Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

PARUSÍA

Recursos

Es el griego παρουσία (παρ-ών = presente), «presencia», como en I Cor. 16, 17; II Cor. 10, 10; Fil. 2, 12.

Así, pues, en el Nuevo Testamento aparece el término con todos estos significados, y lo confirma el uso notable y aclarativo de las siguientes expresiones equivalentes al mismo: «día del Señor» (17 veces en San Pablo; Act. 2, 20; I Pe. 3, 10.12; Ap. 16, 14); «manifestación» (ἐπιφάνεια, 5 veces en las epístolas pastorales: II Tim. 1, 10, de la primera venida de Cristo , etc.); «revelación» (ἀποκάλυψις: I Cor. 1, 7; II Tes. 1, 7; I Pe. 1, 7.13; 4, 13); o simplemente «visita» (ἐπισκοπή: Lc. 19, 44; I Pe. 2, 12), según la expresión profética pequddáh: Is. 10, 3; Os. 9, 7; Núm. 16, 29 = la muerte que a todos espera.

Por desconocer tan evidentes significados, durante el predominio del escatologismo se llegó a considerar el término parusía como técnico y privativo de la venida y retorno físico de Jesús al fin del mundo. En la II Tes. 2, 9, la parusía del anticristo (v.) es la manifestación o explosión violenta del odio o de la ferocidad de los zelotes. En los otros textos (como en unos veinte) se habla de la parusía del Señor.

Un cuidadoso examen nos da como resultado que sólo dos veces equivale con certeza a la venida física de Cristo , al fin de los tiempos (I Tes. 4, 15; I Cor. 15, 23: «Todos resucitaremos: los que pertenecen a Cristo, en su parusía»).

En Mt. 24, 3.27.37.39, parusía del Señor es la intervención de Jesús para castigar a Jerusalén , es la manifestación del poder y de la suprema justicia del Mesías contra el judaísmo deicida; v. Escatología (cf. Mt. 10, 23; 26, 64; Spadafora, Gesù e la fine di Gerusalemme , 447BRovigo 1950, pp. 24-28); es el mismo sentido que tiene la expresión «día del Señor» tantas veces empleada por los profetas cuando se trata de la intervención del Señor para castigar e incluso para premiar (cf. Lc. 17, 22: «desearéis ver un solo día de los del Hijo del hombre»; Spadafora, op. cit., pp. 62-63). Idéntico significado tiene en I Tes. 5, 23; II Tes. 2, 1.8 (v. Tesalonicenses, y en Rivista Biblica , I [1953] 5-24), y probablemente igual en I Tes. 3, 13; II Pe. 3, 4.12 (v. Regeneración).

En I Tes. 2, 19, parusía del Señor expresa el juicio particular, a la muerte de cada uno (v. Escatología ); «el juez a las puertas», «viene continuamente» o «se acerca», según se expresa Santiago (5, 7 ss., donde emplea la palabra parusía en tal sentido). Así también con igual claridad en I Jn. 2, 28 (v. Muerte ). «La parusía es, pues, la teofanía renovadora que llena el «día del Señor», que es el «día de Yavé » de los profetas (Is. 2, 12; 13, 6.10, etcétera).» Es la intervención de Dios en la historia, en la vida de cada uno: intervención que se va perpetuando. «También a la Encarnación se la llamaba parusía (S. Ignacio, ad Philad. 9, 2).

La parusía de Cristo es el comienzo y el epílogo, la inauguración y la conclusión, la fe y la bienaventurada esperanza (Tit. 2, 11 ss.; Col. 3, 1-4); no se limita al episodio final del drama humano; por eso «esperar la parusía» (I Cor. 1, 7; Fil. 3, 20; Rom. 8, 19-25) no equivale a esperar el fin del mundo» (A. Romeo). Diariamente rogamos: «venga a nosotros tu reino»; diariamente ansiamos esta intervención de Dios en la historia, en la sociedad, para establecer «su reino».

Y en el mismo sentido empleaban los primeros cristianos las exclamaciones «Maranatha» (I Cor. 16, 22; Ap. 22, 20; Didaqué 10, 6), «ven oh Señor Jesús », muestra tu poder y tu gloria en favor de tu Iglesia; ven a unirnos a ti en tu gloria (cf. Flp. 1, 23; 3, 20). La parusía final, la última venida o manifestación, cuando Cristo selle su triunfo incluso sobre la muerte, resucitando a los muertos y presentando los elegidos al Padre, clausurará la fase terrestre del reino de Dios (I Tes. 4, 14-17; I Cor. 15, 22-28.50-57); eso será la solemne confirmación y epílogo de todas sus parusías precedentes, como juez a la muerte de cada uno, como vengador y protector de su Iglesia y de la justicia en el mundo a través de todos los tiempos.

448ABibliografía

A. Romeo, en Enc. Catt. It. , IX, col. 875-82. L. Tondelli, Gesù Cristo , Torino 1936, pp. 309-13.328-39.350-402. L. Murillo, La Parusía en el apóstol S. Pablo , EstB (1936), 264-282.

Voces relacionadas

Internas

Externas