Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

OSEAS

Recursos

Hebr. hôšea‘ = imperativo «Salva», o también «Salvador». El primero de los profetas del canon hebreo, hijo de Beri (Os. 1, 1), oriundo del reino septentrional, cuya situación religiosa con sus santuarios conocía a fondo (1, 7; 4, 15; 5, 5, 10 s., etc.), y lo mismo la topografía ( Bétel , Betavén , 10, 5; 12, 4, etc.; Gueba, 5, 8, etc.; Galad, 6, 8; 12, 11; Guilgal, 9, 15; 12, 11; Samaría , 7, 1; Siquem, 6, 9; Masfa, Tabor, 5, 1), etc. Nunca nombra a Jerusalén .

Su «rey» (7, 5), etcétera, su tierra son el reino de Israel (1, 2; 4, 1, 3, etc.). Mas no se olvida de los reyes teocráticos de Judá (1, 1). Profetizó durante los reinados de Ozías (789-738), Jotam (751, 738-736), Ajaz (736-721) y Ezequías (721-693), y, por tanto, durante cerca de noventa años. Por eso y porque de Israel sólo nombra a Jeroboam II (784-743), se duda de la autenticidad de los nombres de Ajaz y Ezequías en Os. 1, 1. Mas pudo profetizar hasta 723-722, pues no conoce la caída de Samaría (722-21).

No nombra a los sucesores de Jeroboam II, tal vez por superfluos y efímeros. Zacarías fué muerto seis meses después de Selum, quien a su vez fué asesinado un mes después de Manajem (743-732), que pagó tributo a Teglatfalasar (II Re. 15, 19). Sucedióle Pecajya, muerto por Pecaj (comienza la guerra sirioefraimita), a quien sucedió el rey Oseas, durante cuyo reinado fué Samaría asediada por Salmanasar (725-722), tomada por asalto por Sargón (722-21) y destruida. Oseas supone una situación económica floreciente (2, 10 ss.; 10, 1, 11; 12, 9, etc.), pero 427Bpésima la religiosa y moral: santuarios paganos y bamoth por todas partes; inmoralidad, cultos impuros, taurolatría, injusticias sociales, codicias, violencias, etc.; política de alianza con Asiria y Egipto .

La ley de Yavé era considerada cual si fuera de un extraño. Oseas recibió de Dios la orden «de tomar por mujer una mujer de fornicación (prostituta); los hijos que de ella tendrá el profeta son llamados «hijos de fornicación», por razón de la procedencia materna. Tomó por esposa a Gomer (consumada, perfecta), hija de Diblaim (sarta de higos pasos), de la que tuvo dos hijos: Jezreel (= Dios siembra) y Lo-Ammi (= no más mi pueblo) y una hija, Lo-Rujama (= no más misericordia). El profeta representaba la causa de Dios, y la prostituta la parte de Israel por su idolatría y por la violación de la alianza del Sinaí .

Los nombres impuestos a los hijos anuncian la reprobación y el castigo. Jezreel prefiguraba la destrucción de la dinastía de Jehú por la sangre derramada en Jezreel (I Re. 21; II Re. 9); Lo-Rujama representaba el castigo irrevocable de Israel; Lo-Ammi su reprobación (Os. 1, 2-9). Más adelante recibió la orden de amar a otra mujer (3, 1-3), a una adúltera, y la compró por quince siclos de plata, un jomer de cebada y un letec de vino, e impuso a la nueva esposa la obligación de abstenerse de toda relación ilegítima. Yavé ama aún a su pueblo, no obstante las pasadas infidelidades, e Israel se abstendrá de toda idolatría en lo futuro (Buzy, pp. 89-93). Oseas es un profeta teocrático, y por eso no puede prescindir de Judá , ni desligarlo de Israel, especialmente en la restauración mesiánica. Los vaticinios sobre Judá encajan bien en el contexto y son numerosos: 1, 1.7.11; 4, 15; 5, 5.10.12.14; 6, 4.11; 8, 14; 10, 11; 12, 1.3.

En el libro se distinguen claramente dos partes: I (cc. 1-3): Matrimonio de Oseas. Israel, que ahora es Lo-Ammi y Lo-Rujama en sus relaciones con Dios , en el lejano horizonte mesiánico será Ammi (pueblo mío) y Rujama (misericordia), y numeroso como la arena del mar. La dinastía de Jehú será castigada, pues Israel ha hecho traición a su esposo Yavé adorando a los Baalim , atribuyéndoles la producción de los frutos de la tierra: mas Dios se hará sentir con sus castigos, los que le harán volver a juicio, lo admitirá a su eterno desposorio y lo colmará de bienes. II (cc. 4-14): Oseas arremete contra la 428Aapostasía y los desórdenes morales, políticos y sociales de Israel con las correspondientes amenazas de castigos, y mostrando un lejano horizonte de restauración, a la que asocia también a Judá .

Una desvergonzada corrupción se extiende desde el rey hasta la corte y a los profetas, a los sacerdotes, a los magnates e incluso al pueblo de Judá; ya no existe verdad, misericordia ( hesed ) ni conocimiento de Dios . Idolatría por doquier, incluso con la prostitución sagrada, bamoth ; alianzas antiteocráticas con Asiria y Egipto , luchas intestinas, conspiraciones políticas. Oseas, con una per oración angustiosa, estimula a Israel a volver a Yavé , su primer amor, desde Egipto, mostrándole la inminente catástrofe. Dios está dispuesto a recibir nuevamente a la infiel, pero ella no da prueba alguna de arrepentimiento. Dios quiere la misericordia ( hesed ), no el sacrificio. Su mal está en haber apostatado de su Dios. Por eso llegará la pena, la deportación a Asiria y a Egipto con la dispersión y la esterilidad. Samaría quedará aniquilada, los santuarios ilegítimos desvergonzados se verán desolados.

Pero la indignación de Dios cederá ante su amor: no la aniquilará. Que vuelva al Dios de Jacob , de los profetas, que recuerde los azares del Éxodo . El profeta les pone la oración en los labios: Dios escucha a Israel y lo restaura. Epílogo 14, 9. A Oseas se le cita frecuentemente en el Nuevo Testamento; Mt. 2, 15 = Os. 11, 1; Mt. 9, 13 (cf. 12, 7) = Os. 6, 6; Lc. 23, 30 = Os. 10, 8; Rom. 9, 25 s. = Os. 2, 24; 1, 10; I Cor. 15, 55 = Os. 13, 14; I Pe. 2, 10 = Os. 1, 6.9; 2, 3.25. Oseas conoce la historia del pecado de Adán (6, 7), de Sodoma — Seboim (11, 8; cf. Gén. 19; Dt. 29, 23), de Moisés , del Éxodo (12, 14), de los días de Gueba (9, 9; 10, 9; cf. Jue. 19), de Salmana (10, 14), de la petición del régimen monárquico (3, 10). Tiene un elevado concepto del profetismo (el hombre del espíritu 9, 7; 12, 11). Supone una alianza de tipo conyugal entre Dios e Israel, y, por tanto, el pacto sinaítico del Éxodo (11, 1; 9, 10; 13, 5) y la ley cultual y moral. Nombra muchas especies de sacrificios.

Las relaciones entre Dios y el pueblo son íntimas como las que median entre los esposos (1-3; 11, 4; cf. Cantar de los Cantares ). Habla a menudo de la ley de Dios (4, 6; 8; 7, 1.12); insiste en la santidad interior y en el conocimiento de Dios (4, 6; 6, 6; 10, 12; 13, 16). El estilo es apasionado pero oscuro por la 428Bcorrupción del texto, por la profundidad de los conceptos y la concisión de las expresiones (semejantes a San Pablo ). Abundan en él las imágenes y las figuras retóricas.

Según San Jerónimo, «commaticus est et quasi per sententias loquens» ( Praef. in 12 Proph. ; PL 28, 1015). D. Buzy, Les symboles de l’A. T. , París 1923, pp. 33-93. J. Coppens, L’histoire matrimoniale d’Osée , en Alttestamentliche Studien , pp. 38-45. E. Osty, en Cahiers Sioniens , 5 (1951) 309-20.

Bibliografía

Voces relacionadas

Internas