Diccionario Bíblico

Bruno Pelaia

DIEZMO

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Décima parte del producto que todo israelita debía entregar en el Santuario de Jerusalén para el sostenimiento de los levitas, quienes debían, a su vez, tomar el diezmo de los diezmos y entregarlo al sumo sacerdote en beneficio de los otros sacerdotes (Lev. 27, 30. 33; Núm. 18, 20-32). Eran objeto del diezmo el grano, el vino, el aceite, las frutas y las crías de animales como 154Bel buey, la cabra, la oveja (Lev. 27, 32). En tiempos de Jesús las enseñanzas farisaicas habían extendido la obligación del diezmo incluso a las hortalizas y a las hierbas de la huerta (Mt. 23, 3; Lc. 11, 42; 18, 12), y la misnáh (Ma’ásér 1, 1) a todo comestible que tiene su origen en la tierra. El diezmo, practicado en el pueblo de Dios ya en la edad patriarcal (Abraham ofreció ya el diezmo a Melquisedec [Gén. 14, 20; Heb. 7, 4]) y en uso en muchos pueblos antiguos (cf. Herodoto, Diodoro de Sicilia, Plutarco, Cicerón), estriba en el presupuesto de que Dios es el dueño de la tierra y de sus productos, de los cuales Israel no era más que usufructuario (Lev. 25, 23; Dt. 26, 1 ss.). Los mismos griegos y romanos tienen en cuenta la base religiosa del diezmo.

He aquí algunos de los puntos fundamentales de la complicada legislación mosaica sobre el diezmo; a) el diezmo debe ser entregado con lealtad, y si alguno sustituía por otro peor el animal que debía ser entregado, estaba obligado a dar al Señor el uno y el otro (Lev. 27, 32 s.). En Ecl. 35, 11 ss. se recomienda expresamente que se pague al Señor el diezmo con ánimo alegre, porque Él sabrá recompensarlo con el séptuplo; b) el diezmo podía pagarse en dinero, pero en tal caso había que añadir la quinta parte de su precio (Lev. 27, 31); c) el diezmo no se pagaba durante el año sabático y jubilar, ya que la cosecha no pertenecía al propietario de la tierra (Éx. 23, 10-11; Lev. 25, 1-7); v. Jubileo. La institución del diezmo sobrevivio a la catástrofe nacional del pueblo hebreo en el año 587 a. de J. C. (destrucción de Jerusalén y cautividad en Babilonia). En efecto, los que regresaron de la cautividad prometieron pagar regularmente el diezmo (Neh. 10, 38 ss. [37 ss.]; 13, 5. 12), y en el Nuevo Testamento se supone tal uso (Mt. 23, 3; Lc. 18, 12). En los diezmos no van incluidas las primicias (v.), es decir, los primeros frutos provenientes de cualquier parte que sea (Éx. 23, 19; 34, 26). [B.

P.]

Bibliografía

E. Carl, Archeol. Bíblica, trad. ital., Torino, 1942, 155 s. G. Pérez, Tobia, Torino-Roma 1953, pp. 44-47.

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