PRIMICIAS
En prueba de agradecimiento y de sumisión, los hebreos deben ofrecer a Dios los primeros frutos, sean naturales, como de las mieses, de la vendimia, etc. ( bikkurim , ré’šith bikkuré ha’adamáh , LXX ἀπαρχαὶ τῶν πρωτογεννημάτων τῆς γῆς ) sean artificiales ( terumáh , de donde procede el tratado Terumóth de la Mišna, LXX ἀφαίρεμα , ἀπαρχή ) como el pan, harina, aceite, esquileo de las ovejas. El tema del desarrollo legislativo aparece por primera vez en Ex. 22, 28 que los LXX traducen: «No dilatarás el ofrecerme el diezmo de tu era y de tu lagar». Más explícitamente en Ex. 23, 19 (= Ex. 34, 26): «Llevarás a la casa de Yavé, tu Dios, las primicias de los frutos de tu suelo», donde ré’šith (acádico reštu ) puede tener significado cronológico (primero en el tiempo) y calificativo (primero por su calidad). Textos como I Sam. 2, 29; 15, 21; Am. 6, 1.6 inducen a adoptar el sentido calificativo, quedando siempre en pie el otro significado, puesto que para los israelitas lo primero es lo mejor. Así ocurre con los primogénitos. Dt. 26, 1-5, 10 s. fija las modalidades de la presentación de las primicias, cuyos detalles se irán determinando mejor con el tiempo.
La cantidad de las primicias no está determinada. Ez. 45, 13 s. supone la proporción de 1/60 para el trigo y la cebada, 1/100 para el aceite. Generalmente se apunta al 1/50, y los menos generosos al 1/60. Los discípulos de Hillel se inclinan por el 1/40, los de Sammai por el 1/ 30. Hay dos ofrendas de primicias especialmente solemnes: la de la cebada en Pascua (Lev. 23, 10 s.: ofrecimiento de la primera gavilla de cebada, según Fl. Josefo y la Misna), y la 473Bdel trigo y de los dos panes en Pentecostés (Ex. 34, 22; Lev. 23, 17), llamada también por eso «Fiesta de las primicias» (Ex. 23, 16). El uso de la ofrenda de las primicias es conocido entre los egipcios, entre los babilonios y entre los griegos ( Ilíada , 10, 529; Aristófanes, Ranas 1272, etc.) y entre los latinos (Ovidio, Metam. 8, 273, 10, 431, etc.).
Bibliografía
E. Dhorme, La religion des Hébreux nomades , Bruxelles 1937, p.
34. H. Cazelles, Études sur le code de l’alliance , París 1946, pp. 82.98 s. A. G. Barrois, Manuel d’archéologie biblique , II, París 1953, p. 410 s.