Diccionario Bíblico

Francesco Vattioni

CALENDARIO HEBRAICO

Recursos

El sistema cronológico hebraico está ligado con la observación de las fases de la luna. El primer día del mes lo determinan por la aparición de la luna nueva, que se muestra poco después de la conjunción de la tierra y su satélite. La determinación de los meses es puramente empírica y depende de las condiciones de visibilidad del arco lunar en el cielo del atardecer. Pónese un cuidado especial en la fijación de la luna de Nisán que sigue al equinoccio de primavera, y de la de Tišri, después del equinoccio de otoño, porque señalan respectivamente el punto de partida de los dos ciclos anuales vigentes en Israel y en el occidente semítico. Ierah significa propiamente el mes lunar, en tanto que hódeš, rōš hódeš expresan directamente la neomenia o primer día del mes. El año lunar, la sucesión de las doce lunaciones, es once días, aproximadamente, más corto que el año solar normal. La diferencia entre el año solar y el lunar no queda compensada con la interposición de un mes suplementario cuando el retraso del calendario en orden a las estaciones resulta demasiado sensible. Meses cananeos.

La Biblia conserva el nombre de cuatro meses cananeos, que, al menos en parte, parecen referirse a las condiciones climatológicas de la región siriopalestinense: Abib. la luna de las espigas (Éx. 13, 4; 23, 15; 34, 28; Dt. 16, 1), equivalente al Nisán (marzo-abril), durante el cual se celebra la Pascua; es el primer mes de la primavera. Ziw (aram. = fl oración ), segundo mes, correspondiente a Iyyar (abril-mayo), durante el cual dio comienzo 91ASalomón a la construcción del templo (I Re. 6, 1. 37). Etánim, séptimo mes del año, correspondiente a Tišri (septiembre-octubre), durante el cual se celebra la Dedicación del Templo (I Re. 6, 38). Los autores de Sam., Re. y Par. sustituyen los nombres propios de los meses cananeos con los números ordinales, comenzando por la luna de primavera. Indudablemente quieren excluir toda alusión a la mitología de Canán o a celebraciones litúrgicas consideradas como heterodoxas. Meses de Nippur. El desarrollo del comercio y de las relaciones internacionales en la época posterior a la cautividad inducen a los hebreos a adoptar el calendario de Nippur, que suplantó a los calendarios locales de Mesopotamia en tiempo de Hammurabí.

Los nombres aparecen en la literatura bíblica posterior a la cautividad, en los papiros de Elefantina y en los textos de la Mišnah y del Talmud. Nisán (Neh. 2, 1; Est. 3,7), marzo-abril. Iyyar, abril-mayo. Siwán (Est. 8, 9), mayo-junio. Tammúz, durante el cual se celebra el duelo por el dios del mismo nombre (Ez. 8, 14), juniojulio. Ab, julio-agosto. Elül (Neh. 6, 15), agosto-septiembre. Tišri, septiembre-octubre. Marhešwán, octubre-noviembre. Kisleu (Neh. 1, 1; I Mac. 1, 57), noviembrediciembre. Tébeth (Est. 2, 16), diciembre-enero... Sebat, enero-febrero. Adar (Est. 3, 7. 13; 8. 12; 9, 1. 15. 17. 19. 21), febrero-marzo, que aparece duplicado en los años embolísticos (we-Adar). Primer día del año. Recibe el nombre de rō’š haššanáh, «principio del año». Bajo Hammurabí el principio del año se celebra en el mes de Nisanu, hacia el equinoccio de la primavera. Este uso parece eclipsar en toda Mesopotamia al otro uso antiguo de contar los meses comenzando por el primer mes del otoño. El equinoccio de otoño sigue teniendo la preferencia en las comarcas de los semitas occidentales. El otoño señala, efectivamente, el paso de un ciclo agrícola al siguiente.

Entre los hebreos el hag há-ásif, fiesta de la recolección, tiene lugar al fin del año (Éx. 23, 16). Se trataría del comienzo del año nuevo (Éx. 34, 22). La fiesta de los Tabernáculos, que se celebra en el mes de Tišri, primer mes de otoño, y parece se identifica con el hag há-ásif, no solo lleva consigo acciones de gracias por el año transcurrido, sino también varios ritos destinados a procurala fertilidad. En el reino del 91Bnorte el hag se celebra en la luna llena del mes de Marhešwán y no en el de Tišri. I Re. 13, 32 atribuye esta innovación al capricho de Jeroboam. Los textos de los libros de los Reyes relacionados con la reforma de Josías suponen que el año comienza en otoño (II Re. 22, 3; 23, 23). Una segunda serie de textos señala las proximidades del equinoccio de primavera para el comienzo del año. El cómputo de las fiestas anuales está basado en la observación de la luna nueva de Nisán, y la Pascua se celebra el décimoquinto día del mismo mes (Éx. 12, 2 y paralelos). Jer. 36, 9-22 supone el mismo cómputo. Parece ser que han coexistido ambos cómputos durante algún tiempo.

Algunas fechas de I Mac. están calculadas sobre la base del rō’š haššanáh de primavera, en tanto que la cronología del II Mac. se refiere al rō’š haššanáh de Tišri, comúnmente aceptado en Siria en la época de los seléucidas. Meses helénicos. Los nombres de los meses adoptados por el oriente helénico son los del calendario macedónico. El año comienza en otoño, y el mes suplementario intercalado entre el sexto mes y el séptimo tiene nombre especial. 1) Δίος. 2) Ἀπελλαῖος. 3) Αὐδυναῖος. 4) Περίτιος. 5) Δύστρος. 6) Ξανδικός. 7) Ἀρτεμίσιος. 8) Δαίσιος. 9) Πάνημος. 10) Λώος. 11) Γορπιαῖος. 12) Ὑπερβερεταῖος. Los seléucidas armonizan el calendario macedónico con el neobabilónico. En Babilonia el año seléucida comienza en primavera, pero en las provincias siríacas en otoño. En la época romana los meses del calendario macedónico están asimilados de este modo: Δίος = noviembre; Ἀπελλαῖος = diciembre, etc. La cronología de la época grecorromana en Palestina se complica por el hecho de que cierto número de ciudades libres adaptan para sí los nombres de los meses macedónicos a las condiciones particulares del cómputo local. Eras. No existe una era bíblica común.

En los actos oficiales y en las crónicas del reino se cuentan los años tomando como punto de partida los años del advenimiento de los soberanos al trono, como se ve en los libros de los Reyes y los Paralipómenos. Admítese generalmente entre los historiadores que los cronistas cuentan como primer año del reino la fracción de tiempo que media entre el día de la investidura y el fin del año. En la época helénica se adopta casi universalmente la era de los seléucidas, 1.° 92Ade Nisán (Ξανδικός del año 311 a. de J. C.). En las provincias sirias, donde el año comienza en otoño, el punto de partida de la era es el í de Tišri (Ὑπερβερεταῖος) del 312. Los nacionalistas judíos renuncian al uso de la era seléucida desde que han obtenido su autonomía: I Mac. 13, 41-42 advierte con énfasis que en el año 170 (142 a. de J. C.) el pueblo de Israel comienza a escribir en las actas y en los contratos: en el I." año de Simón. Probablemente no se trata de una era propiamente dicha sino de un retorno al uso primitivo de los Reyes y Paralipómenos. Así es como están fechadas las monedas asmoneas. [F. V.]

Bibliografía

G. Amadon, Ancient Jewish Calendar, en JBL, 61 (1942) 227-80. A. G. Barrois, Manuel d’archéologie biblique, II, París 1953, 171 ss.;
en DAB, v. mois, p. 213;
année, p. 30.

Voces relacionadas

Internas