ARAMEO (Idioma)
Pertenece al tronco semítico del noroeste, y, debido a su gran difusión histórica, más que una lengua es un grupo de idiomas, provistos de peculiares propiedades fonéticas, morfológicas y de sintaxis fundamentalmente semejantes. Hácese mención de los árameos en el siglo xxiii, pero su historia propiamente dicha comienza en el tiempo en que se establecen en Mesopotamia y Siria (ss. XI-X). Entonces aparecen los Estados árameos independientes entre sí, pero señalando el período de mayor influencia y esplendor político de los árameos (51Bcf. Aram Sóbah, Aram Macakah y sobre todo el reino de Damasco). Los documentos llegados hasta nosotros muestran en las gentes que hablaban esta lengua una incertidumbre inicial, en cuanto se comprueba la tendencia a usar la lengua del lugar conquistado. Pero al sentirse más autónomos también su misma lengua gana en autonomía, y entonces es cuando aparecen los textos propiamente árameos. Puede, pues, dividirse la historia del arameo en los períodos siguientes: 1) Arameo dialectal (atestiguado únicamente en el s. VIII). En él se hallan las típicas formas aramaicas mezcladas con formas cananeas, fenicias y, en general, aloglóticas (cf.
Inscripciones en Zengirli de la estatua de Hadah y de Panammu; Cook, North-Semitic Inscriptions, nn. 61, 62, con examen de los elementos árameos y cananeos, p. 134). 2) Arameo clásico desde el tiempo en que están florecientes los reinos (s. X) hasta la conquista de Ciro (539). Los textos que han llegado hasta nosotros no son numerosos ni extensos, pero sí suficientes para darnos a conocer esta lengua literaria y sobre todo la inmensa difusión de la misma. a) Asiria.
El episodio que tuvo lugar entre los emisarios de Senaquerib y el rey Ezequías (II Re. 13, 17 ss.) es una prueba de que en Asiria era conocida la lengua aramaica. Ostraca, inscripciones en pesas, otros epígrafes y tablillas cuneiformes con notas aramaicas son documentos que demuestran, especialmente para el período del imperio babilónico, cómo se impuso siempre el arameo como lengua diplomática. b) Siria. Es evidente que permanece el arameo como lengua hablada y literaria (cf. las inscripciones halladas en Nerab del s. VII, Cooke, nn. 64, 65). c) Palestina .
El papiro de Saqqara (carta de un tal Adon, rey de Ascalón (?), al faraón Necao II (610-95) confirma que la lengua di plomática era la aramea (en Bíblica, 30 [1949] 514 ss.). d) Egipto. Del papiro sobredicho se desprende que el arameo debía ser conocido en la corte, e indudablemente también en otros círculos. 3) Después de Ciro hasta Alejandro Magno (323). Con haberse constituido el inmenso imperio de los Aqueménidas (desde el Nilo hasta el Indus), con Susa por capital, el arameo se convierte en lengua oficial, aunque no única. En todas las satrapías del imperio se descubren textos árameos .
El papiro de Turín, estudiado 52Apor Clermont-Ganneau, nos da cuenta de un egipcio que escribe a un persa en lengua aramea. En Egipto pertenecen a este período los famosos papiros de Elefantina, que contienen, ya en escritura cuadrada, contratos y una importante correspondencia entre una comunidad judaica de Elefantina y las autoridades de Jerusalén. Parte de ellos fueron publicados por Cowley (Aramio Papyri oj the jifth Century b, C„ Oxford 1923). Otros 17 acaban de ser publicados (cf. Bíblica, 34 [1953] 265; dos distintos volúmenes, uno de E. Kraeling y otro de S. R. Driver). Son igualmente dignos de notarse 14 manuscritos en pergamino (s. V) que contienen la correspondencia de Argam, gobernador persa de Egipto (en Orientalia, 22 [1953] 445). El arameo egipcio tiene una excelente gramática debida a P. Leander, Laut-und Formenlehre des Aegyptich-Aramäischen, Göteborg 1928. Son célebres los ideogramas (o mejor metagramas) árameos de Persia. Trátase de elementos aramaicos mezclados con elementos iránicos.
Los aramaicos tenían valor de ideogramas (metagramas), que por lo mismo no eran pronunciados como palabras aramaicas sino inmediatamente trasladados durante la misma lectura en vocablos iránicos (Dupónt-Sommer, Les Araméens, p. 95). Tenemos en esto una nueva prueba de lo extendido que estuvo el uso de la lengua aramea. 4) Después de Alejandro Magno. La lengua griega toma la delantera como lengua oficial, y entonces comienza para el arameo el proceso de diversificación entre arameo occidental y arameo oriental, que en la época de N. S. Jesucristo será ya definitiva. La escritura pasa definitivamente al empleo de las letras llamadas cuadradas, que serán las que prevalecerán después, incluso en las inscripciones de textos hebraicos. Entre tanto se concreta un hecho de grande importancia para el arameo occidental y para su consiguiente fortuna, y es que los hebreos llevan hasta el fin el fenómeno comen zado en los tiempos de Esdras y usan ya siempre el arameo como lengua propia, abandonando el hebreo.
Así ya hay derecho a afirmar que precisamente por este acontecimiento fué posible al arameo occidental contar con una grandiosa literatura que no tuvo, o al menos no llegó hasta nosotros, en el período precedente. Los hebreos usaron el arameo en el período que siguió inmediatamente al destierro. Nos han llegado algunos fragmentos en arameo del texto bíblico, los más notables del libro de Daniel y del de Esdras y Nehemías , escritos cuando no existía diferencia entre 52Barameo occidental y oriental, pero que reproducen las particularidades gramaticales que serán después propias del arameo occidental (H. Baur-P. Leander, Gramatik des BiblshAramaischen, Halle 1927). Estaban traducidos al arameo los textos bíblicos hebraicos que se leían, pero que no eran entendidos por el pueblo en las funciones de la sinagoga. Ahí tuvieron su origen los Targumin (versiones o más bien párrafos árameos de los textos bíblicos).
La distinción entre arameo occidental y oriental está determinada por ciertas particularidades gramaticales, como el estado enfático, el prefijo de la tercera persona singular masculino del futuro, etc. 1) El arameo occidental comprende: a) arameo palestinense (Dalmau, Grammatik des Jüdisch-palästinischen Aramaisch, Leipzig 1905); b) arameo de los Targum (v.); c) arameo del Talmud palestinense; d) arameo de los samaritanos (traducción del Pentat.); e) arameo de los inscripciones de Palmira (mezcladas). 2) El arameo oriental: a) arameo babilonense con el célebre Talmud (Margolis, Lehrbuch der Aramäischen Sprache des Babylonischen Talmuds, München, año 1910); b) arameo de la literatura mandaica y maniquea; c) el dialecto de Edesa, conocido ya por textos precristianos, dió origen a la grandiosa literatura siríaca cristiana con dos ulteriores divisiones (del s. V), la siriaca jacobita y la siríaca nestoriana. Esta literatura siriaca (arameo oriental) rivaliza con la oriental y acaso la supere. El arameo se mantiene actualmente en pequeñas islas lingüísticas en las cercanías de Damasco, Mosul y lago Urmia.
El conocimiento del arameo es de suma importancia para el biblista, sea porque algunos textos están escritos en arameo, sea porque fué la lengua de Jesús y de los Apóstoles , por lo que el sustrato de los libros del Nuevo Testamento se halla notablemente impregnado de ella. [P. Bo.]
Bibliografía
Bowman, Arameans, Aramaic, and the Bibl., en INES, 7 (1948) 65-90. P. Kahle. Das zur Zeit Jesu in Palastina gesprochene Aramäisch, en TRu, 17 (1949) 201- 16. A. Dupont-Sommer, Les Araméens, París 1949.