PALMIRA
Centro de caravanas situado en el desierto sirioarábigo a medio camino, aproximadamente, entre el Mediterráneo y el Eufrates . Se le exploró arqueológicamente y se obtuvo una abundante cosecha de hallazgos arqueológicos: cientos de inscripciones palmirenses utilísimas desde el punto de vista filológico e histórico, una calle con unas 135 columnas, tetrapilos, arcos erigidos en las inscripciones de las calles transversales y un templo dedicado en el 39 desp. de J. C. al dios Bel. Hácese mención de ella con el nombre de Tadmar en una inscripción de Teglatfalasar I (1114-1076) en la que se alude a una victoria sobre los arameos (Ahlamu), (J. Pritchard, Anet p. 275). La Biblia la recuerda entre las construcciones y fortificaciones de Salomón con el nombre de Tadmor (II Par. 8, 4; en I Re. 9, 18 se lee en el texto Tamor, pero en el margen Tadmor).
Después de haber llevado una vida lánguida durante la edad helenista, y después de haber entrado en la esfera de la influencia de los partos, sin perder su fundamental independencia, Palmira se aprovechó de la paz que reinó en Oriente en los siglos I-II para establecer e incrementar las relaciones comerciales en todo el Oriente e incluso en Roma, en Panonia, en Galia y en España. Siendo colonia romana en tiempo de Septimio Severo, fué elegida para centro de operaciones en la guerra contra los partos. Habiéndose rebelado contra Roma y separado de ella, fué derrotada por el emperador Aureliano. Así comenzó el declinar de su prosperidad hasta el saqueo y destrucción total a mediados del siglo VIII después de J. C. La población fija de Palmira, de origen árabe, ofrece elementos arameos en la lengua y en la religión, y también elementos griegos introducidos por los seléucidas en la organización social y política. La lengua, que ha sido conocida por las inscripciones, tiene notable semejanza en los caracteres con la lengua cuadrada hebrea, y estructura aramea, no obstante la presencia de términos griegos, más afín al grupo occidental que al oriental.
La religión palmirense, conocida igualmente a través de las inscripciones, es sincretista; el dios supremo semítico Baal , denominado Bel o Bal en Babilonia , cuyo templo ha sido descubierto, tiene como divinidades asociadas Aglibol, Irakhibol y Malakbel; el dios del 442Acielo, Baalsamen, siriofenicio; la diosa madre siria Atar’até; la diosa árabe Allat y el dios árabe Arhü; el dios de la fortuna con la doble denominación de Semeías y Gad.
Bibliografía
G. L. Della Vida, en Enc. Ital. XXVI, coll. 144 ss. J. Starcky, Palmyre ( L’Orient ancien illustré , 7), París 1952.