Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

ANA

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1. Madre de Samuel. En la aflicción de la esterilidad se dirige con fervorosa oración hacia el Señor y hace el voto de consagrar al servicio divino la criatura que le naciese, como ya lo había hecho la madre de Sansón (Jue. 13, 1-5). Ejemplo de piedad y de gran fe. Obtenida la gracia, apenas destetado el niño (o sea, a los tres años: cf. II Mac. 7, 27), Ana cumple su voto y, después de ofrecer al Señor su hijo Samuel, lo deja en Silo, donde está el arca y el tabernáculo en que se custodia, con el anciano sacerdote Helí. Con un cántico de admiración y devoto agradecimiento celebra el poder, la sabiduría y la bondad de Yavé (I Sam, 1-2; 1-11). De él se hace eco el Magnificat. Al volver a Silo para la peregrinación anual, la piadosa Ana llevaba siempre a su hijito una túnica nueva, tejida por ella misma. Fué generosamente bendecida por el Señor, que le concedió otros hijos (ibid. 2, 19 ss.; cf. San Juan Crisóstomo, PG 54, 631-75).

2. Esposa de Tobías. v. Tobías.

3. Madre de la Santísima Virgen, según los apócrifos: Protoevangelio de Jacob (s. II) y sus derivados, que describen los pormenores siguiendo los pasos de la madre de Samuel: después de mucho tiempo de esterilidad, Ana, piadosa esposa de Joaquín, obtiene de Dios con su ardiente plegaria el nacimiento de María Santísima, a la que lleva al templo a los tres años para consagrarla al Señor. Si es que existe algún fundamento histórico lo han revestido falsamente de tales elementos secundarios. 31AEl culto de Ana es muy antiguo en Oriente (cf. Gregorio Niseno; Epifanio PG 42, 728; Juan Damasc. PG 96, 708). La Iglesia Latina celebra su fiesta el 26 de julio.

4. La anciana y piadosa viuda de la tribu de Aser, inspirada por Dios (ochenta y seis años, viuda desde el séptimo año de su matrimonio). Iba frecuentemente al Templo, donde pasaba la mayor parte del tiempo dedicada a la oración y a la mortificación. En el momento de la presentación, se acerca, por divina inspiración, a la sagrada Familia reconociendo al Mesías en el Niño; alaba a Dios por ello y apresúrase a comunicar la noticia a cuantos esperaban la liberación de Jerusalén (= la salvación mesiánica: liberación temporal, prenda de la restauración religiosa, como se canta en el Benedictus (v.). Le. 2, 36 ss. [F. S.] 1. A. Vaccari, La S. Bibbia , III, Firenze 1947, pp. 165-71. 2. A. Médebielle, La Ste. Bible (ed. Pirot, 3), París 1949, pp. 349-59. 3. F. Vigouroux, en DB , I, col. 629 s. 4. L. Marchal, S. Luc ( La Ste. Bible , ed. Pirot, 10), París 1946, p. 49 s.

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