Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

ANANÍAS y Safira

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En la iglesia apostólica de Jerusalén hubo no pocos que practicaron el consejo evangélico desprendiéndose de los propios bienes (Mt. 19, 21; cf. 6, 24-34) y entregando su precio a los Apóstoles para mantenimiento propio y de los pobres (Act. 4, 32-37).

Los dos esposos Ananías y Safira vendieron su propiedad, retuvieron, de común acuerdo, parte de su valor, y lo restante se lo presentaron a San Pedro, simulando dar todo. San Pedro descubre el fraude a cada uno de los cónyuges y les pronostica la muerte inmediata como castigo que Dios les infligía (Act. 5, 1-11). Ananías y Safira pecaron por hipocresía queriendo aparecer desinteresados y generosos; pecaron contra la justicia, pues con su simulación adquirían derecho al socorro de la comunidad; pecaron sobre todo mintiendo a los Apóstoles y, por lo mismo, al Espíritu Santo (= Dios: v. 3 s.) que los iluminaba y dirigía. Mediante aquel castigo Dios proveyó a dar testimonio de la autoridad divina de los Apóstoles, jefes de la Iglesia (v. 11). El v. 4: «Ananías era libre para vender la propiedad y para retener su precio» eliminó la tesis del comunismo en la Iglesia primitiva. [F. S.]

Bibliografía

J. Renié, Actes des Ap. ( La Ste. Bible , ed. Pirot, 11, 1), París 1949, pp. 87-91.

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