Diccionario Bíblico

Giacomo Danesi

AMORREOS

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Con este nombre se designa frecuentemente en la Biblia (Gén. 15, 21; Éx. 3, 8; 13, 5; 23, 23, etc.) una de las poblaciones que ocupaban a Palestina antes de ser ocupada por Israel, y a veces (Gén. 15, 16; Jos. 24, 15; Am. 2, 9) el conjunto de aquéllas, a causa de la influencia que sobre ellas ejercía el grupo étnico propiamente amorreo. Los amorreos procedían del alto desierto sirioarábigo, al oeste de Mesopotamia. Así se desprende del análisis del ideograma (Kur) Mar tu (KI) (= país occidental) con que los de Mesopotamia designaban a Amurru, y del análisis de formas 28Bverbales y de los nombres personales de la primera dinastía de Babel, que fué amorrea, y finalmente de la religión amorrea, que presenta divinidades típicamente occidentales, como el Dagón de los filisteos, el Tešub de los jeteos. Hacia el fin del tercer milenio los amorreos se difundieron en torno a aquella región; en Mesopotamia hallamos la dinastía de Larsa (s. xxii a. de J. C.), con reyes cuyos nombres son amorreos; los textos egipcios de Proscripción (s. xix) los señalan como los enemigos de Faraón en Canán, donde los halla Abraham poco más adelante (Gén. 14, 7-13).

En la baja Mesopotamia al apogeo de las actividades amorreas (primera parte del segundo milenio) se le hace coincidir con la fundación de la primera dinastía babilónica, célebre por su quinto monarca, Hammurabí. Casi al mismo tiempo estaba floreciente otro gran estado amorreo en Mari (la actual el-Hariri), en el Eufrates medio, donde las recientes excavaciones han dado a conocer el grandioso palacio real de Zimri- Lim y unas 20.000 tablillas que, en su mayoría, contienen correspondencia mantenida entre la corte de Mari y príncipes amigos y vasallos. Mari, destruida más tarde por Hammurabí, fué durante largo tiempo el más poderoso estado de Mesopotamia por su perfecta organización de gobierno y de la vida social, y en cuanto a cultura y religión fué, en virtud de su posición geográfica, uno de los mayores centros sincretistas del segundo milenio. Después del paréntesis silencioso de los siglos XVIII-XV los amorreos reaparecen en escena en los documentos de El-Amarna (v.). En este período (1500-1300), Amurru es un estado limitado al territorio de la futura Siria: habiendo sido dividido, pasó a depender de Egipto.

Con la ayuda de los jeteos recobra la independencia, pero es aliado y tributario de éstos. Fírmase un primer tratado de alianza entre Aziru y el rey jeteo Shuppiluliuma (1380-1346), y la renovación que de ella hizo Tubbi-Tesub de Amurru con Mursilis II fué el máximo fruto de tal servilismo. Cuando Ramsés XI atacó a Zades (1287), los jeteos y los amorreos intentaron recobrarse, pero en vano. Su suerte no mejoró, ni mucho menos, con la avanzada asiria. Luchando contra los amorreos, Teglatfalasar I da el golpe de gracia incluso a Amurru. En Qarqar (854) también figura Amurru entre los de la coalición, pero su caída es definitiva. Con el engrandecimiento de Babilonia vemos a los amorreos como fieles servidores de Nabucodonosor II. Costumbres y religión. Los más antiguos documentos nos presentan a los amorreos como 29Anómadas. Y aquel nomadismo, que se servía del asno, pues el camello no había sido todavía domesticado, se veía constreñido por las exigencias naturales de este animal, que no permite largos viajes por el desierto. Una descripción del s. xix presenta a los amorreos como muy primitivos, coincidiendo con un himno súmero que los llama violentos, indóciles, salvajes, despiadados.

Pero una vez que se sujetaron a la vida sedentaria, alcanzaron un gran progreso, principalmente en Babilonia (primera dinastía) y en Mari. En cuanto a la religión, sábese que los amorreos adoraban sobre todo al dios Amurru, semejante en todo al Hadad occidental: era el dios de la montaña del oeste, del temporal y de las inundaciones. Aserah, señora de la llanura, es la compañera de Amurru, al que estaba consagrado el macho cabrío. El asno era un animal empleado frecuentísimamente en sus sacrificios. Contactos con los hebreos. Según textos bíblicos, que no dejan lugar a duda (Gén. 10, 16; 15, 2.1; Éx. 3, 3; Ez. 16, 3), los amorreos precedieron en Palestina a los hebreos. Durante la invasión de los elamitas, los amorreos aparecen establecidos en las cercanías del mar Muerto y próximos a Hebrón, donde moraba también Abraham (Gén. 14, 7-13). En los tiempos del Éxodo son señalados por los exploradores entre los pueblos fuertes de las montañas (Núm. 13, 29). Pero en su viaje los hebreos se echaron sobre los amorreos ya en el Amón y ocuparon sus tierras después de la negativa de Seón (Núm. 21).

Además del Jordán (Dt. 3, 8 s.; 4, 47 s.; Jue. 11, 22), los amorreos dominaban. los territorios sitos entre el Amón y el Hermón. Pasados los primeros momentos difíciles de la ocupación hebraica, los mismos amorreos pudieron vivir tranquilamente junto a los hebreos durante toda la época de los Jueces. Sólo Salomón los reducirá prácticamente a servidumbre imponiéndoles un tributo (I Sam. 7, 14; I Re. 9, 20; II Par. 8, 7). [G. D.]

Bibliografía

E. Dhorme, Les Amorrhéens , en RB , 37 (1928), 63-79. 161-8039 (1930), 161-7840 (1931), 161-84;
( Recueil «Edouard Dhorme» , París 1951, pp. 81-165). A. Bea, Il movimento «amorritico»;
i «Testi di Proscrizione» , en Bíblica , 24 (1943), pp. 239-47. W. F. Albright, From the Stone Age to Christianity , 2.ª ed., Baltimore 1948, pp. 239. 247. S. Moscati, L’Oriente Antico , Milano 1952, pp. 28-35.

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