AMÓS
El más antiguo de los profetas escritores. Judío de Tecua, cerca de Belén, propietario, pastor, dedicado al cultivo y a la corta de sicómoros. Fué tomado de improviso por Yavé para destinarlo a ser profeta, particularmente en Israel (Am. 1, 1; 7, 9 29Bss.; 14 ss.; cf. 3, 7 s.), en los tiempos de Jeroboam II (783-743) y de Ozías , rey de Judá (783-757), dos años antes del terremoto que sobrevino durante el reinado de Ozías (cf. Zac. 14, 5). Probablemente predicó hacia el año 762 al 750 a. de J. C., según parece desprenderse de las referencias de Amós a las riquezas y a las conquistas que se dieron (Am. 6, 14; cf. II Re. 14, 25-28).
Los acontecimientos parecen preparar el advenimiento de la dinastía de Jehú (842-815). Estando ausente Egipto y viéndose la indolente Asiria en otros compromisos después de haber postrado a Damasco, Jeroboam aprovechó la ocasión y, con afortunadas y fáciles conquistas, restableció los límites de Israel desde Jamat hasta el mar Muerto (II Re. 14, 25). Por el sur, Ozías sometía los pueblos colindantes. Las victorias desarrollaron las condiciones sociales y religiosas que ya venían fermentando.
A los ricos (Am. 2, 14 ss.), a las clases privilegiadas (6, 4 ss.; 7, 12), ávidas de lujo (3, 12-15; 6, 4 ss., 10) y de lucros (5, 11; 8, 5 s.), contrapónense las masas de pobres, de quienes indignamente se aprovechan los mercaderes y propietarios (2, 6 s.; 5, 11; 8, 4 s.), los magistrados y funcionarios sin conciencia (5, 12; 4, 1). Reinan el odio, la desidia (2, 12), los placeres (6, 4 s.; 4, 1). No se mencionan las orgías que acompañaban al culto de Baal: el antibaalismo, instrumento de política, era el programa oficial de la dinastía de Jehú y sirvió para someter la religión a su imperio (1, 13).
Las alturas sagradas, Bétel, Dan, Beer-Sheba, Guilgal, son muy frecuentadas (4, 4 ss.) y hay en ellas un culto rico (5, 21 ss.); pero todo es simple formulismo e hipocresía (ibid. 8, 5), pues se da la coexistencia de ritos extranjeros, idolatría (5, 26), incestos (2, 7), libertinaje (6, 4 ss.). La mentalidad no es religiosa, sino laica: «presuntuosa exaltación del hombre y de su poder (6, 13), alimentada por un clero servil (4, 4 s.; 7, 12), que no iba encaminada hacia Dios. Era la negación de la Alianza (v.) del Sinaí. Amós se levanta contra semejantes desvaríos; reclama enérgicamente los derechos de Yavé y los deberes de Israel: monoteísmo y observancia de los preceptos morales.
La justicia de Dios castigará a la dinastía, destruirá la nación, sancionará a los ricos, hará desaparecer aquel culto vacío e idolátrico, aquel sacerdocio venal, y así conseguirá que Israel vuelva a la alianza mediante el castigo. Amós proclama audazmente estas terribles verdades en Bétel (7). Sólo un débil residuo será objeto de misericordia (3, 11 s.), el cual, unido al residuo de Judá (9, 9), continuará la alianza en la casa de David (30A9, 10-15) hasta la llegada del reino mesiánico. Amós dejó escritas en su libro las ideas esenciales de su predicación, cuyo tema central es la omnipotencia de Dios y la perpetuidad de la alianza, que desarrolla en tres partes. 1 (cc. 1-4). Reclama la alianza de Dios con Noé (Gén. 9, 1-17), sintetizada en el respeto a la persona humana para con todos los hombres. Así Yavé castigará los crímenes cometidos por Damasco, los Filisteos, Tiro, Edom, Amón, Moab («por haber quemado los huesos del rey», 2, 1 ss.), contra Judá-Israel (probablemente durante la anarquía que precedió a los reinados de Jeroboam II y Ozías).
Pero castigará más aún los pecados de los bené-israel, ligados con Yavé con una alianza especial (3, 4 s.; 4, 12 s.). 2. A la nación o estado (beth-israel), Amós propone la elección entre una existencia con Dios o una existencia sin Dios (cc. 5-6, discursos y lamentaciones). Si Israel persiste en prescindir de los lazos de la alianza , en la conducta mundana, el destierro y el enemigo que asoma (Asiria) pondrán fin a todo y establecerán los derechos de Dios (5, 27; 6, 14). 3.
Finalmente inculca al pueblo de Israel que es una comunidad divina (cammi, «pueblo mío»; cc. 7-8, las visiones que corresponden a los discursos precedentes). Quebrantada tal relación, la omnipresencia de Dios lo aprisionará como en un aro mediante el grave castigo inminente, después de haber buscado en vano el atraerlo con penas menores y limitadas. La conclusión (9) reasume los tres aspectos. Israel no puede sustraerse a la alianza , porque pertenece a Dios (9, 1-15); ora viva como los cusitas, porque todas las gentes, incluso los cusitas, son criaturas suyas (9, 7a); ora se forje un estado laico, porque Él es quien hace la historia, y Él hará que perezcan todos cuantos se imaginaban una historia autónoma (9, 7b.8 ss.). Y si llegare a ilusionarse con una misión «religiosa» respaldada por un culto impuro, por un sacerdocio hipócrita, por un soberano ambicioso, y por eso se creyere protegido contra el «mal», Israel seguirá siendo el «pueblo de Dios»: «Vosotros sois los únicos a quienes por amor he elegido de entre todas las tribus de la tierra» (3, 1 s.). Dios destruirá la ilusión y hará resurgir de las ruinas los símbolos de la alianza : David, el Templo, la tierra prometida (9, 10-15). Entonces será el retorno a la alianza concordada en el tiempo de la salida de Egipto (9, 14), que llegará a su perfección en el reino eterno del Mesías, su último fin. Amós es la última llamada de la divina 30Bjusticia antes del desastre.
La escuela de sociología (D. Koigen, Max Weber, K. Cramer, A. Neher) demuestra con el método crítico, filosófico e histórico la naturaleza artificiosa y antihistórica del sistema wellhauseniano, que ignoraba en absoluto la alianza del Sinaí y, con generalizaciones contrarias al texto, creaba la confusión entre culto, sacerdocio e inspiración profética, religión interior, hablando de Amós como de un innovador, ¡fundador del monoteísmo y de la moral! Es preciso dejarse de esquemas apriorísticos y estudiar las profecías en el ambiente en que fueron pronunciadas. [F. S.] J. Touzard, Le livre d’Amos , París 1919. A. Neher, Amos. Contribution à l’étude du prophétisme , ibíd. 1950. G. Rinaldi, Amos (Biblia Garofalo), Torino 1953.
J. Prado, Amós el profeta pastor , en EstB , X-3, 1950-1951.