Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

PSIQUE (Patología de la)

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1. Prenociones. - La etimología de la palabra (ψυχή = espíritu) es análoga en su significado a la del término alma (anima, ἄνεμος viento), pero en la ciencia moderna se prefiere la voz p. para significar en su conjunto las múltiples actividades intelectivas, volitivas y afectivas del individuo, que constituyen el objeto de la psicopatología y de la psiquiatría; y se reserva la voz anima, alma — entendida como realidad espiritual, independiente de la materia del cuerpo— a las investigaciones de la filosofía y de la teología. No setrata, hemos de decirlo, de una realidad distinta, sino sólo de aspectos distintos: con el término p. los psiquiatras entienden el complejo de acciones quetienen por principio el alma; con el término alma los filósofos y teólogos entienden significar el alma como principio de acciones y las acciones que proceden de ella. 2. Principios generalessobre el mundo psíquico (dicho también psiquismo). - El psicólogo algunas veces, pero con más frecuencia (habitualmente) el psiquiatra, consideran, en efecto, el mundo psíquico (psiquismo) no como la entidad abstracta que vive con vida propia, sino como el conjunto de procesos y de actividades estrictamente ligadas a la vida somática, que sufren la influencia de ésta y que al mismo tiempo influyen en las funciones orgánicas (v. Psicología).

Las numerosas actividades psíquicas están ligadas entre sí sea mediante procesos de asociación (en el sentido de una mutua influencia que modifica su funcionamiento), sea mediante procesos de integración (en el sentido de que las diversas actividades constituyen un todo único: la p.). Estas actividades pueden subdividirse en dos grupos.: las más estrictamente intelectuales y volitivas, esto es, los procesos del pensamiento que según los modernos constituyen la noopsique (llamada también sofropsique) y las de la vida instintivoafectiva, de lossentimientos, ligados principalmente a las funciones orgánicas, que constituyen la timopsique. Pero la distinción es en gran parteteórica. En la práctica noopsique y timopsique están íntimamente ligadas la una a la otra: de hecho nuestro mundo afectivo suele influir en la voluntad y guiar el curso del raciocinio, mientras que nuestra conducta — aun siendo esencialmente afectiva— es el fruto de consideraciones lógicas, o sea, de actividades intelectivas.

En cuanto a los modos con que se elaboran los procesos del pensamiento, podemos decir — en una síntesis rápida — que el mundo sensible nos proporciona, mediante estímulos transformados en sensaciones y percepciones, el primer material del conocimiento; la atención selecciona y utiliza este material; la memoria y las asociaciones lo conservan y lo elaboran; el razonamiento lo conduce a las comparaciones, a la comprensión de las relaciones lógicas y a la afirmación de los juicios (v. Concepto, juicio, Raciocinio).

3. D a t o s de p s i q u i a t r í a.

- Causas orgánicas y somáticas (infecciones, toxicosis, etc.), causas psíquicas (emociones violentas, prolongadossufrimientos, etc.) y taras constitucionalesson los factores que obrando a menudo en mutuo concurso producen las enfermedades mentales, esto es, las enfermedades de la p., que son estudiadas y curadas por la psiquiatría. Estas enfermedades pueden interesar tanto la noopsique como la timopsique, como sucede, p. ej., en la parálisis progresiva (v.) o en la esquizofrenia (v.), pero otras vecesse verifica, al menos preferentemente, la alteración de la esfera intelectiva (como en ciertas oligofrenias o en ciertas demenciasseniles), o la de la sola esfera afectiva (como en la ciclotimia). En otros casos la perturbación morbosa interesa de un modo más circunscrito esta o la otra facultad mental; esto ocurre, p. ej., en ciertos dementesseniles iniciales, con fallos aislados de la memoria o en ciertos jóvenes encefalíticos que pueden presentar solamente una profunda perversión del sentido moral.

4. Psicopatología de la consciencia. - Por consciencia entendemos aquí la conciencia psicológica, esto es, aquel estado psíquico que nos permite utilizar las impresiones que nos llegan del mundo externo y los productos de nuestra actividad interior. En la inconsciencia — condición que se verifica en la narcosis y tal vez en el sueño profundo— todo contacto con el ambiente es interrumpido y toda actividad psíquica queda en suspenso. Pero entre la conciencia en vela de la persona normal y la consciencia absoluta existetoda una serie de gradaciones.

En* el duermevela, en el torpor producido por notables compresiones cerebrales, en muchísimos estados tóxicos e infecciosos, la consciencia v es ofuscada: lassensacionesson percibidas con retraso e imperfectamente, la atención es tórpida y labilisima, la memoria Se hace defectuosa; los procesos psíquicossuperiores (ideación, asociaciones, crítica) requieren un esfuerzo enorme y son muy lentos. Una deformación particular de la consciencia la da el estado crepuscular, consistente en una sistemática falsificación de las relaciones con el mundo externo, similar al sueño. La ideación (v.) es aún bastante coherente, pero, por la rotura del contacto con el ambiente, es alimentada de falsas percepciones. Los estados crepuscularesse observan en la amencia (v.), en ciertos equivalentes psíquicos de la epilepsia (v.)f en el histerismo (v.). En esta última forma morbosa la alteración suele consistir en la separación neta de una parte de la actividad psíquica del resto de la personalidad: de aquí los episodios de sonambulismo, los desdoblamientos de la personalidad y otras desviaciones de la consciencia. Para las relaciones entre la consciencia y el subconsciente, v. Inconsciente.

5. C o n s i de r a c i o n e s m o r a l e s. - Como hemos dicho en la voz Locura, asi como a propósito de las más importantes enfermedades mentales, las graves alteraciones cuantitativas y cualitativas del psiquismo quitan del todo o en parte con mucha frecuencia la imputabilidad penal y la responsabilidad civil, con menos frecuencia la imputabilidad moral de lossujetos.

Un juicio exacto sobre la falta de imputabilidad, sobre la disminución de responsabilidad y sobre la semiimputabilidad de los enfermos, evidentemente, puede ser formulado sólo en cada caso, después de un diligente examen psíquico, del individuo. En las formas más ligeras en que setrata esencialmente de desviaciones que bajo muchos aspectos están* aún en el ámbito de la normalidad y constituyen sólo variaciones de orden caracteriológico, fruto en parte detendencias constitucionales y en parte de factores educativoambientales, la responsabilidad civil y la imputabilidad son plenas.

Dígase lo mismo de ciertas formas de ligera gracilidad mental (v. Frenastenia) y sobretodo — en relación pon las facultades m orales— para ciertas frffmas de egocentrism o de egoísmo quetiene plena consciencia el individuo p que, sin embargo, mantiene e incrementa & sabiendas por su cuenta o por orgullo en desprecio consciente de lossentimientos de Altruismo y de caridad.,En punto a' imputabilidad penal (y de responsabilidad oJVil) no nós parece superfluo in.voctfr con Gemelli, Meschierl y otros autores la conveniencia de que al juez le asista un experto en pflcblogía en calidad de consejero..En la mfeyór parte de los países civiirzadossólo en casos particulares el juez se vale de la obra de un consultor técnico médico que por otra parte rara vez es un psicopatólogo.

Sería de desear que se convirtiese en no r m a con s ta n te la con su lta a un e x p e rto en e s ta m a te ria, e l c u a l por e l e x a m en de la s características p s ic o ló g ic a s de lo ss u jeto s, p o d ría p re c is a r, con gran a p ro x im a c ió n, en cada c a so, e l g ra d o de c a p a c id a d de en te n de r y de que re r de lo s in d iv id u o s, con indudable v en ta ja p a ra el triu n fo de la ju s tic ia, o se a, de la v e rd a d. Riz.

Bibliografía

Bibliografía

H. De Mesmaecker, Tractatus de actibus humanis, Mechliniae, 1939, p. 80 ss.
M. Gozzano, Compendio di psichiatria, Torino, 1951
A. Vallejo Nágera, Tratado de psiquiatría, Barcelona, 1948

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