Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

IDEACIÓN

Recursos

1. Concepto. - La i. —o proceso del pensamiento— sucede utilizando nuestros conocimientos sensibles (representaciones inmediatas y recuerdos) después de que éstos han sufrido una serie de operaciones de las que la principal es la abstracción. En virtud de la abstracción podemos, en efecto, subir de las simples representaciones (fantasmas) a los conceptos (esto es, al conocimiento de los caracteres comunes a las diversas representaciones de objetos de la misma especie) y a las ideas, a las relaciones entre los diversos conceptos. Pensar es también «descubrir las relaciones».

2. Aberraciones. - Son muy diversas las aberraciones patológicas del proceso ideativo. Ligada como está al conocimiento sensible, la actividad intelectiva puede sufrir alteraciones: ser congénitamente deficiente, o hacerse tal en los primeros años de la vida, lo que ocurre en la frenastenia y determina una escasez más o menos evidente en el patrimonio de las ideas, una carencia en la i.; o puede también sufrir atascos y desorganizaciones, como ocurre en el vasto y heterogéneo grupo de las demencias (v. Demencia). En otros casos se altera la rapidez del proceso ideativo y podemos tener retardo y detención en el flujo de las ideas, en la i. (melancolía, v.), o bien un aumento en la velocidad de las mismas, con un notable incremento en el número de las ideas que se presentan a la conciencia en la unidad de tiempo (manía, v.).

Otras veces la corriente normal del pensamiento es perturbada y como obstaculizada por las ideas obsesivas, coactas, incoercibles o fijas, desprovistas en sí de contenido morboso, pero que adquieren un valor patológico por su persistencia intempestiva e invencible en el ámbito de la conciencia, donde, por decirlo así, acampan gracias a su fuerte carga afectiva de colorido angustioso, lo cual se verifica en la psicastenia (v.). Finalmente, otras veces la afectividad (v.) pervierte la i., alterando el valor que las representaciones tienen en el juicio: de aquí se derivan apreciaciones totalmente erróneas de la realidad, a las que se da el nombre de ideas delirantes y que pueden determinar errores gravísimos en la conducta; esta última aberración caracteriza la paranoia (v.), pero puede actuarse también en cualquier otra forma de locura (v.). La responsabilidad moral de estos pacientes es en algunos casos nula y en otros sufre una disminución correspondiente gradualmente a la gravedad de la aberración patológica del proceso ideativo. Riz.

Bibliografía

M. Gozzano, Psicologia sperimentale , III, Corso di lezioni tenute nella
R. Università di Cagliari , l’anno 1939-1940
E. Boanelli, Cuerpo y espíritu , Madrid, 1953.

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